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Galería de bellezas destapadas

April O´Neil: Pelillos a la mar

La espuma de las olas dibujaba  sus pechos en cada arremetida. Metí la lengua entre sus piernas y cogí aire para aguantar la subida de la marea. Su sexo era jauja, no hacía falta deconstruir cada uno de sus pliegues para saber que era el manjar más deseado de aquella marejadilla. April se dejó acariciar y arañar por la arena que levantaba el viento. Mis dedos borboteaban entre su vello hasta que el mar nos llevó hacia dentro, hasta que los peces tuvieron envidia. 


Aria Alexander: Camino a la perdición

No quiero fijarme en sus diminutos y punzantes pezones rosados ni en esos ojos grises que algunos dicen que se convierten en fuego. A Aria solo quiero quitarle esos pantalones negros tan despacio como pueda mi corazón. Quiero tirar de ellos lentamente, sobrepasar la primera dificultad de sus nalgas, recorrer sus vigorosos muslos y dejar al aire esa línea de vello que solo puede llevar a la perdición. En silencio se trabaja mejor. Shhhhhhh, relampaguea pero no grites, abre despacio la raja de los truenos. Te regalaré todos los pantalones ceñidos hasta que nos hagamos viejos. Y te los seguiré quitando, Aria.


Kleio Valentien: Escuadrón suicida

Llegará el día en que ‘Harley Quinn’ se escape de  las páginas de un cómic y aparezca en la puerta de tu casa de esta guisa, fusionando lencería de chica traviesa con los tatuajes que adornan su cuerpo serrano. Kleio no necesita cursos de supervillana para ser la mala malísima que te salvará de la rutina, la ansiedad y el no future. Esta actriz estadounidense de 30 años no se anda con tonterías, sus vídeos se han reproducido millones de veces, pero no sufras… Siempre tendrá un huequito para ti.


Misty Stone: Tres horas de cautiverio

¡Malditos refranes! cantaban los Gabinete Caligari. Con Misty me olvidé de que donde mores, no enamores. Más bien, donde te quedes encerrado, no la líes. Solo conviví con ella tres horas, el tiempo que nos quedamos incomunicados, y solos, en el Centro de Control de Epidemias. Misty supo cómo combatir el aburrimiento. Fue mi mejor cautiverio. Lo di todo y me dio lo suficiente para quedarme prendado. Cuando las puertas automáticas se abrieron, la chica de los rizos se puso las medias, las bragas y el vestido, y se marchó sin mediar palabra. Nunca olvidaré aquel culazo.


Kimberly Kane: Un ‘dantzari’ entre mis piernas

Quedamos para conversar en euskera y, cuando le vi,solo supe memorizar dos palabras: “sua” y “mesedez”. Fuego y por favor. Cuando se me acabaron los cigarrillos aliñados y las clases de idiomas, no aguanté más. Me subí al sofá, me levanté la minifalda y le pedí a mi interlocutor que usase la lengua para acariciarme los muslos, que la moviese como un dantzari entre mis piernas. Él, que era del mismo Bilbao, no exageró nada cuando me dijo: “Te voy a subir al monte Gorbea del gusto”.


Irene: Bala perdida

Irene Muñoz es modelo erótica. Nació en Sevilla, tiene 25 años y no vamos a hablar de sus medidas ni de cómo le quedan las camisetas blancas de tirantes y las bragas de encaje. Cuando la conocí, estaba sentada en un sillón chéster con un abrigo de piel sintética y sobre unos tacones de esos que hacen daño solo con mirarlos. Movió las pestañas, giró el cuello, se dejó caer la prenda que le cubría y se acarició la pierna desde el tobillo hasta la ingle. Se hizo el silencio. Que no os engañe la escena, Irene solo está a gusto con sus perros, en el campo, a ras de suelo. Allí se siente bala perdida aunque apunte muy alto. 


Denise Sky: Vestida de ángel

Denise, eres un diablo vestida de ángel. Como en la Heroína de Los Calis, busco en ti lo que tú solo puedes darme: penas y alegrías. Se me borran las ideas y solo recuerdo la canción más quinqui: “Me cogiste bien cogido en tus invisibles rejas. Yo quiero escapar de ti pero me arrastras; no me dejas”.  Cada día abres la celda, solo unos minutos. Y ese tiempo me está pudriendo. Necesito agarrar tu culo mientras dejo resbalar mis dedos hacia tu infierno. Necesito morderte para no desfallecer en el presidio de tus deseos. Necesito un frente de liberación entero para no volver a verte más en sueños.

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Zoe Voss: Prejubilada sin fronteras

Con solo 26 años se ha prejubilado después de ser la estrella de casi cien películas para mayores de edad. A Zoe le encanta el arte culinario. Me pregunto si su paso por el cine le servirá a esta chica de ascendencia franco-italiana para preparar exquisitas recetas. Paladar tiene, y delicadeza en sus manos, también.


Karmen Karma: ¡Sí, chef!

Me apasiona el picadillo de naranja con tiras de bacalao, aceite de oliva, cebolla pochada y huevo duro. Me gusta mancharme, sentir los dedos pringosos y ver bajar jugo de fruta entre mis pechos. Cuando tengo todo listo para comer en una fuente transparente, me quito el delantal y las horquillas. Me quedo en bragas esperando la llegada del maître. En el mismo instante que entra por la puerta de la cocina, mis tatuajes parecen vivos, la tinta empieza a correrse por los muslos, el cuello. Se me erizan los pezones y cuento hasta tres. Y es cuando escucho a todos los comensales gritar al unísono: “¡Sí, chef!”.


Celeste Star: Amor del trópico

“Tengo 30 años y me gustan las películas de terror”. Cuando vi el anuncio de Celeste en la puerta del videoclub no me lo pensé ni un instante. El mundo se paró de repente. Me imaginé apartándole la melena, jugueteando con sus pezones y bajando sus bragas rosas mientras congelábamos la imagen de ese pasillo destartalado donde tiemblan las luces y se esconde un asesino. Yo también tengo 30 años y me vuelvo loca con el cine de miedo. Yo también tengo ganas de sexo, de temblores, de sudor en la frente y dedos entre mis piernas. Que todo se pare. 


Asia Zo: Tú, malabarista

La primera vez que me fije en Asia tenía unas gafas de realidad virtual sobre mi cabeza. Ella aparecía en escena jugando con unas bolas de malabares. Llevaba un calzón rosa palo casi transparente y unas pezoneras que bailaban al ritmo de sus juegos. A su alrededor no había nada, parecía flotar en el espacio como un holograma. Mientras lanzaba con una mano las tres pelotas, con la otra se fue bajando las bragas. Destreza oriental la de esta actriz china de Cantón, capaz de las contorsiones más extraterrestres sin dejar de jugar con las pelotas.


Amirah Adara: Pasión en el museo comunista

Mi viaje a Budapest me excitaba especialmente pordos motivos: visitar la exposición de vehículos antiguos del comunismo, tema del que soy una eminencia; y conocer a Amirah Adara, mi estrella favorita del porno, como experto teórico que soy. La vida, que a veces se sobra y otras se queda corta, fue especialmente generosa conmigo en la capital húngara. Dentro del museo coincidí con mi idolatrada Amira. “Me encantaste en ‘Anal máximo’, ‘Misterio clínico’ y ‘Servicio discreto’”, le dije con los nervios de un adolescente pajillero antes de felicitarla por el merecido premio por Princesa por un día del gang-bang. Ella se sonrojó, bajó la mirada a mi bragueta y me dijo: “Quiero que me explores y explotes en mi”. Y en una limusina ZIL 114, una joya checoslovaca, nos dimos un buen viaje. 


Shyla Stylez: Bola extra

En el bar de Paco tienen una máquina de petacos de las buenas, de las que sueltan un festival de bolas cuando menos te lo esperas, de las que por mucho que las muevas no salta la lucecita del tilt. Y el bar de Paco también tiene a Shyla, una rubia canadiense que se dedica al porno, pero que los jueves por la tarde viene a este garito para hacer una performance. A mí me gusta seguir jugando mientras la señora se mueve por la barra, entre las mesas. Hay veces que Shyla se pone detrás y me sujeta los huevos mientras lanzo las bolas con las palas del pinball. Siempre veo las estrellas y de vez en cuando me da bola extra.


Lexi Belle: Prisionero de tus besos

A Lexi le gusta StarWars. Y también le encanta follar. En gustos la actriz norteamericana coincide con millones de personas. Pero ella es especial. Esta actriz nació en Independence (Luisiana) y a sus 29 años es una de las reinas del cine para adultos. Más de medio millón de fans siguen sus vida en Instagram. “Desde el momento en que te vi, hace ya tantos años, no he dejado de pensar en ti un solo día. El hecho de pensar que no estoy contigo me impide respirar. Soy prisionero del beso que nunca debiste haberme dado”. Es lo que le dijo Anakin Skywalker a Padmé, reina de Naboo. Es lo que acabo de escibirle a Lexi en una botella.

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April O´Neil: Pelillos a la mar

La espuma de las olas dibujaba  sus pechos en cada arremetida. Metí la lengua entre sus piernas y cogí aire para aguantar la subida de la marea. Su sexo era jauja, no hacía falta deconstruir cada uno de sus pliegues para saber que era el manjar más deseado de aquella marejadilla. April se dejó acariciar y arañar por la arena que levantaba el viento. Mis dedos borboteaban entre su vello hasta que el mar nos llevó hacia dentro, hasta que los peces tuvieron envidia. 

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Aria Alexander: Camino a la perdición

No quiero fijarme en sus diminutos y punzantes pezones rosados ni en esos ojos grises que algunos dicen que se convierten en fuego. A Aria solo quiero quitarle esos pantalones negros tan despacio como pueda mi corazón. Quiero tirar de ellos lentamente, sobrepasar la primera dificultad de sus nalgas, recorrer sus vigorosos muslos y dejar al aire esa línea de vello que solo puede llevar a la perdición. En silencio se trabaja mejor. Shhhhhhh, relampaguea pero no grites, abre despacio la raja de los truenos. Te regalaré todos los pantalones ceñidos hasta que nos hagamos viejos. Y te los seguiré quitando, Aria.

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