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Galería de bellezas destapadas

Nyomi Banxxx, sexo radiofónico

La radio por internet es mágica. Provoca que te enamores de voces de cualquier rincón del planeta con una sensualidad que no parece de este mundo. Así descubrí ‘Chocolate Radio’ y al bombón de su presentadora. Los teléfonos arden cuando ella da la bienvenida calentando las ondas. En una de mis llamadas en directo me confesó que su nombre está inspirado en Naomi Campbell y Tyra Banks. Y, en ocasiones, las buenas mezclas superan a las originales. A la vista está. La sexualidad que irradia su radio provoca en el oyente la necesidad de sentirse. Con ella he descubierto el sexo radiofónico. Un placer.


Katrina Jane, exceso de tinta

Estaba sobre aviso cuando  Katrina entró en el taller de tatuaje. Lo dejé todo, cambié las citas y le di prioridad. Me pidió que abriese las cortinas del escaparate, se desnudó, se tumbó sobre la camilla y me dijo: “Quiero la palabra ‘glut’ en mi nalga derecha”. Me coloqué los guantes, cargué la pistola y comencé a trazar las letras góticas. Noté que levantaba el culo despacito, que la piel respondía a la tinta. En un descanso, me fui al traductor de Google pensando que aquella palabra algo tendría que ver con glúteo. El diccionario hablaba de “exceso” y “saciedad”. Volví al asiento y seguí llenando de tinta su epidermis. Podría estar tatuándola todo el día... hasta hartarnos.


Taty, la reina de Palma de Mallorca

No todo en Mallorca es turismo de borrachera, hay mujeres que emborrachan con solo mirarlas. En mis vacaciones en la isla he cultivado el cuerpo, el de Taty, que para eso se lo curra. A la vista está. Residente en Palma, a mí me excita como a un duque y así lo sintió al preguntarle de dónde venía su exótica belleza: “Soy una extraña mezcla latina y alemana”, me soltó. “¡Pasión cuadriculada!”, pensé con excitación imaginándonos en horizontal. Y me lancé al abismo de las curvas de esta medio teutona de sangre caliente. He pasado una semana comiendo los productos dietéticos que vende, pero por las noches me he hinchado a Taty…


Carmen, despacito y mojados

Me quedé sin aire, con las piernas paralizadas y subiendo, agobiado, a la superfície. No estaba en los fondos marinos de las Islas Galápagos, era una maldita piscina, pero fue vislumbrar a Carmen sobre el bordillo y tener un colapso. Allí estaba ella, subida en su tabla de skate, contoneándose con las piernas flexionadas y dejando ver el arco del triunfo de su poder. Saqué la cabeza y no pude sacar nada más. La chica de la piscina frenó en seco, se dio la vuelta y me lo dijo despacito: “Sal, no eres el único que está mojado”.


Samantha Rone, dieciséis días y dieciséis noches

La primera vez que la vi desnuda y comprobé que era rubia natural se convirtió en mi favorita. Tanto, que he pasado la primera quincena de julio encerrado con ella en mi apartamento de playa en San Juan, Alicante. Dieciséis días y dieciséis noches empapado por su culpa, por la necesidad de no dejar de verla ni un segundo, desearla, admirarla. Por delante y por detrás, boca arriba y boca abajo. Mis vacaciones porno con Samantha han sido una aventura más salvaje que la de los famosos de Supervivientes. No me quedan fuerzas ni ganas para volver a trabajar. En la oficina no me dejan ver sus videos X, que llevan más de 90 millones de reproducciones. Y juro que no son todas mías. | Sigue leyendo.


Chanell Heart, fiesta de cumpleaños salvaje

“Ven a celebrar mi 23 cumpleaños a Las Vegas. No traigas regalo, el regalo soy yo”. La invitación de Chanell Heart se me clavó en el corazón, me taladró el cerebro… ¿Por qué solo me salían sinónimos de penetrar? Años viendo sus escenas de sexo en vivo y ahora iba a verla en vivo y quién sabe si tener sexo. Así, el primer fin de semana de julio, mientras Madrid celebraba el WorldPride, me adentré orgulloso en la salvaje fiesta de este bombón de licor. Las invitadas tapaban sus pezones solo con pegatinas de corazones. ¡Y qué movimientos! Hay pruebas en su cuenta de Twitter. El resto me lo callo, que lo que pasa en Las Vegas…


Kenna James, futbolista de Segunda y amante de primera

Me entró en el bar de Amílcar con el descaro de quien ansía entrar en mí. Me dijo que era futbolista de Segunda y un amante de primera, y quise que me metiera gol. Deseé que corriera por mi banda, que sus labios húmedos absorbieran los míos y su carnosa lengua se abriera paso hasta el centro de mi área del placer… Nos imaginé sudando la camiseta, empapados de pasión, levantándola hasta lo más alto, la copa del amor. Porque en el terreno de juego de la pasión no hay vencedores ni vencidos, pero caímos rendidos. Hasta el amanecer. ¿Qué tendrán los futbolistas que nos ponen tanto?


Anya Ivy: confesiones y fotos

No te engañaré. Amo la luz y las confesiones. Quizá ahora estés mirando mis pezones, buscando al final de mis piernas, imaginando mi trasero en movimiento. Déjalo. Piensa que cada día me despierto y cojo mi cámara réflex para inmortalizar las luces y las sombras de mi rutina, de mi desnudez. Me encanta confesarme con autorretratos, expresar mi euforia y los bajones, los días de excitación máxima y los viajes interiores. En mi ficha de modelo solo dice que tengo 24 años y vivo en Los Ángeles. En mi ‘dirty diary’ sabrás de verdad quién soy.


Verónica: la espía que me amó

No fue en la medina de Fez ni en el Transiberiano. La primera vez nos cruzamos en un banco en el parque de El Retiro. Yo iba vestida de runner, con unas gafas capaces de grabar imagen y sonido. Verónica se sentó cruzando las piernas con tanta elegancia y sensualidad que los temblores me subieron hasta la nuca. Nos intercambiamos la información, nos dimos la mano y cada una marchó sin decir palabra. Al abrir mi sobre, comprobé que estaba todo sobre el grupo fundamentalista. Una foto se cayó. Era Verónica vestida con siete velos. Fui a la dirección marcada y al abrir la puerta...

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Angel Vicky: piedra preciosa

Entonces solo soy capaz de ver los ojos de Angel, los labios de Angel, los pechos de Angel, los muslos de Angel...  Aquel día quedamos para hablar de joyas. Quería venderme una piedra turquesa que había traído un amigo kurdo. De repente, se marchó a su estudio y volvió muy sexy-vintage, con lencería de igual color a la pieza que me quería endosar. Cuando quise tocarla, ella lanzó la turquesa por la ventana, se tumbó en el sofá y dio su visto bueno.


Lena Love, alérgica y ni tan mal

Harta no es la palabra para explicar cómo me siento en pleno mes de mayo. Soy alérgica a los machotes, a los cipotudos, a los pagafantas, a los sin sangre, a los comeorejas, a los verborreicos, a los de mirada lastimera y a los que huelen mal. Vale, estoy de bajón porque últimamente solo me cruzo con tipos así. Lo bueno es que sé que el más eficaz de los antihistamínicos está en mi cabeza y que, a partir de ahora, nada más salir de trabajar me refugiaré en mi casa para pensar que otro hombre es posible. Sí se puede.


Gracie Glamm, deseo sin fronteras

Cuando cerré la puerta, Gracie se quedó meciendo suavemente su cuerpo en la máquina del placer, un sillón transparente y circular que cuelga del techo. Le ha pillado el tranquillo, y mientras se balancea es capaz de fantasear con aquella mujer de la ONG Deseo Sin Fronteras que vino a casa pidiendo ayuda. Después de volver de la oficina, me cuenta su lúbrico e imaginario viaje con la joven voluntaria. Entonces, me desnudo y pido permiso para entrar en su cápsula. Nunca me lo da. Ella sabrá por qué.


Keira Nicole, se ha escrito un polvo

Es mi afición favorita. Imaginar cómo será en la cama la gente con la que me cruzo. Bocas, culos, miradas… todo me da pistas para sospechar quién me mataría de aburrimiento o a quién habría que imputar por empotrador. Me hago llamar Keira, investigadora privada de las cosas del placer. Escotes y braguetas y viceversa, todo inspira mi investigación sexual. Y antes de meterme en la cama escribo desnuda mis deducciones con mi vieja Olivetti cual Jessica Fletcher del sexo. Me ayuda a conciliar húmedos sueños. Quién sabe si ya habré escrito de ti… 


Dana Vespoli, rumbo al Valhalla

No era el salón majestuoso del Valhalla al que llegan los guerreros nórdicos, pero Dana me llevó hasta aquella casa solo con la mirada, como una valquiria hipnotizante. Me guio sin rumbo durante semanas hasta que mis fuerzas se extinguieron. Entonces, desabrochó sus vaqueros y me mostró la recompensa de Odín. Dana, la escudera de los dioses, está preparada para la batalla final.


Bonnie Rotten: Sin escalas, sin 'jet lag'

Bonnie es actriz y modelo alternativa.Y de las más reputadas: por su cuerpo esculpido en tinta y por la maestría mostrada para el sexo. Su epidermis esconde los más íntimos secretos. Bajo el cuello se levanta una ciudad fabulosa, sobre sus tetas hay telas de araña, y en sus brazos, serpientes venenosas. En su espalda perviven cabezas de elefante y señores hindúes. Mares en sus piernas, flores pegajosas y calaveras que buscan bajo su vientre… Existen billetes de avión para recorrer el mundo. Con Bonnie no hay escalas, no hay jet lag.


Chastity Lynn y los niñatos hípsteres

Hartita estoy de esos niñatos hípsteres que piensan que sus barbas recortadas y perfumadas son la quintaesencia de la excitación. Cuando uno de esos capullos comienza a recorrer mis piernas, lo único que provoca es picor y risa. Un día pasé a la acción, de un coño rasurado a uno vintage, de esos que triunfaron entre los 70 y 80. Me dejé una buena mata de pelo rojizo para comprobar cómo era un choque de barbas. Y estuvo muy bien. Desde ese día, todos los que vienen a visitarme quieren tocar mis caracolillos.  


Romi Rain: Más allá de Orión

Los Ángeles, año 2019. Me han encargado que compruebe mediante un test de empatía si Romi Rain es terrestre o ha venido en una nave ardiendo más allá de Orión. Lo primero es preguntarle por los recuerdos de su juventud, por la mansión del deseo. Ella no reacciona, sus pezones sí. Luego le enseño imágenes de piernas entrelazadas, de labios que babean, de manos que agarran con fuerza. Ninguna imagen tiene rostro. De repente, intuyo que ha colocado los dedos sobre su braga. Su respiración –y la mía– se acelera. Cuando me levanto para examinarle las pupilas, coge mi brazo y me lleva a su parte más húmeda. “¿De verdad piensa usted que soy una replicante?”.  

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Nyomi Banxxx, sexo radiofónico

La radio por internet es mágica. Provoca que te enamores de voces de cualquier rincón del planeta con una sensualidad que no parece de este mundo. Así descubrí ‘Chocolate Radio’ y al bombón de su presentadora. Los teléfonos arden cuando ella da la bienvenida calentando las ondas. En una de mis llamadas en directo me confesó que su nombre está inspirado en Naomi Campbell y Tyra Banks. Y, en ocasiones, las buenas mezclas superan a las originales. A la vista está. La sexualidad que irradia su radio provoca en el oyente la necesidad de sentirse. Con ella he descubierto el sexo radiofónico. Un placer.

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Katrina Jane, exceso de tinta

Estaba sobre aviso cuando  Katrina entró en el taller de tatuaje. Lo dejé todo, cambié las citas y le di prioridad. Me pidió que abriese las cortinas del escaparate, se desnudó, se tumbó sobre la camilla y me dijo: “Quiero la palabra ‘glut’ en mi nalga derecha”. Me coloqué los guantes, cargué la pistola y comencé a trazar las letras góticas. Noté que levantaba el culo despacito, que la piel respondía a la tinta. En un descanso, me fui al traductor de Google pensando que aquella palabra algo tendría que ver con glúteo. El diccionario hablaba de “exceso” y “saciedad”. Volví al asiento y seguí llenando de tinta su epidermis. Podría estar tatuándola todo el día... hasta hartarnos.

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