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Galería de bellezas destapadas

Denise Sky: Vestida de ángel

Denise, eres un diablo vestida de ángel. Como en la Heroína de Los Calis, busco en ti lo que tú solo puedes darme: penas y alegrías. Se me borran las ideas y solo recuerdo la canción más quinqui: “Me cogiste bien cogido en tus invisibles rejas. Yo quiero escapar de ti pero me arrastras; no me dejas”.  Cada día abres la celda, solo unos minutos. Y ese tiempo me está pudriendo. Necesito agarrar tu culo mientras dejo resbalar mis dedos hacia tu infierno. Necesito morderte para no desfallecer en el presidio de tus deseos. Necesito un frente de liberación entero para no volver a verte más en sueños.


Zoe Voss: Prejubilada sin fronteras

Con solo 26 años se ha prejubilado después de ser la estrella de casi cien películas para mayores de edad. A Zoe le encanta el arte culinario. Me pregunto si su paso por el cine le servirá a esta chica de ascendencia franco-italiana para preparar exquisitas recetas. Paladar tiene, y delicadeza en sus manos, también.


Karmen Karma: ¡Sí, chef!

Me apasiona el picadillo de naranja con tiras de bacalao, aceite de oliva, cebolla pochada y huevo duro. Me gusta mancharme, sentir los dedos pringosos y ver bajar jugo de fruta entre mis pechos. Cuando tengo todo listo para comer en una fuente transparente, me quito el delantal y las horquillas. Me quedo en bragas esperando la llegada del maître. En el mismo instante que entra por la puerta de la cocina, mis tatuajes parecen vivos, la tinta empieza a correrse por los muslos, el cuello. Se me erizan los pezones y cuento hasta tres. Y es cuando escucho a todos los comensales gritar al unísono: “¡Sí, chef!”.


Celeste Star: Amor del trópico

“Tengo 30 años y me gustan las películas de terror”. Cuando vi el anuncio de Celeste en la puerta del videoclub no me lo pensé ni un instante. El mundo se paró de repente. Me imaginé apartándole la melena, jugueteando con sus pezones y bajando sus bragas rosas mientras congelábamos la imagen de ese pasillo destartalado donde tiemblan las luces y se esconde un asesino. Yo también tengo 30 años y me vuelvo loca con el cine de miedo. Yo también tengo ganas de sexo, de temblores, de sudor en la frente y dedos entre mis piernas. Que todo se pare. 


Asia Zo: Tú, malabarista

La primera vez que me fije en Asia tenía unas gafas de realidad virtual sobre mi cabeza. Ella aparecía en escena jugando con unas bolas de malabares. Llevaba un calzón rosa palo casi transparente y unas pezoneras que bailaban al ritmo de sus juegos. A su alrededor no había nada, parecía flotar en el espacio como un holograma. Mientras lanzaba con una mano las tres pelotas, con la otra se fue bajando las bragas. Destreza oriental la de esta actriz china de Cantón, capaz de las contorsiones más extraterrestres sin dejar de jugar con las pelotas.


Amirah Adara: Pasión en el museo comunista

Mi viaje a Budapest me excitaba especialmente pordos motivos: visitar la exposición de vehículos antiguos del comunismo, tema del que soy una eminencia; y conocer a Amirah Adara, mi estrella favorita del porno, como experto teórico que soy. La vida, que a veces se sobra y otras se queda corta, fue especialmente generosa conmigo en la capital húngara. Dentro del museo coincidí con mi idolatrada Amira. “Me encantaste en ‘Anal máximo’, ‘Misterio clínico’ y ‘Servicio discreto’”, le dije con los nervios de un adolescente pajillero antes de felicitarla por el merecido premio por Princesa por un día del gang-bang. Ella se sonrojó, bajó la mirada a mi bragueta y me dijo: “Quiero que me explores y explotes en mi”. Y en una limusina ZIL 114, una joya checoslovaca, nos dimos un buen viaje. 


Dana DeArmond: Una 'skater' de ensueño

Al habla el jefe de gabinete y eventos del primer ministro. Nos gustaría montar en los jardines del palacio un show que fusione erotismo y skate para recibir como se merece al gobernador de California. Nos habían comentado que la actriz Dana DeArmond podría ser la candidata perfecta porque de joven patinaba como una profesional y después fue bailarina y estríper en Florida. Las rampas y bañeras, así como la tabla, corren de nuestra cuenta. ¿Hay alguien al otro lado? ¿Oiga? ¿Oiga? Me he debido de equivocar.

Galería de bellezas destapadas

Shyla Stylez: Bola extra

En el bar de Paco tienen una máquina de petacos de las buenas, de las que sueltan un festival de bolas cuando menos te lo esperas, de las que por mucho que las muevas no salta la lucecita del tilt. Y el bar de Paco también tiene a Shyla, una rubia canadiense que se dedica al porno, pero que los jueves por la tarde viene a este garito para hacer una performance. A mí me gusta seguir jugando mientras la señora se mueve por la barra, entre las mesas. Hay veces que Shyla se pone detrás y me sujeta los huevos mientras lanzo las bolas con las palas del pinball. Siempre veo las estrellas y de vez en cuando me da bola extra.


Lexi Belle: Prisionero de tus besos

A Lexi le gusta StarWars. Y también le encanta follar. En gustos la actriz norteamericana coincide con millones de personas. Pero ella es especial. Esta actriz nació en Independence (Luisiana) y a sus 29 años es una de las reinas del cine para adultos. Más de medio millón de fans siguen sus vida en Instagram. “Desde el momento en que te vi, hace ya tantos años, no he dejado de pensar en ti un solo día. El hecho de pensar que no estoy contigo me impide respirar. Soy prisionero del beso que nunca debiste haberme dado”. Es lo que le dijo Anakin Skywalker a Padmé, reina de Naboo. Es lo que acabo de escibirle a Lexi en una botella.


Roberta Gemma: Alta costura italiana

Siempre odié  ponerme traje, sobre todo en verano, cuando el sudor llega hasta la rabadilla. Esa noche tenía un evento importante y mi armario solo me ofrecía atuendos de esquimal. Tras varios intentos, encontré en una tienda un traje de lino beis, fresquito. Solo faltaba cogerle los bajos. Llamé a la dependienta. Se agachó y me acarició las piernas mientras colocaba alfileres en las tobilleras. ¡Qué gusto! No reparé en que había eyaculado sobre mi nuevo traje. En lugar de tomárselo mal, besó mi sexo pringoso. Avergonzado, pagué y adiós. Cuando limpiaba el desperdicio, encontré en el bolsillo una tarjeta: Roberta Gemma, alta costura italiana. 


Jilliam Janson: Mal de altura

Ver tantas escenas de tipos despreciables en azoteas  a punto de cometer una barbaridad me ha convertido en un paranoico. El trastorno solo se me pasará follando. Estoy convencido. Así que he decidido llamar a una empresa que te busca lugares extraños –y prohibidos– donde disfrutar del sexo. Suelen ser lugares que requieren permisos de visita. Para acabar con el mal de altura hablé con la actriz Jilliam Janson. “Antes de que te subas en el ascensor, te mando estas fotos y decides”, me dijo. Y lo tengo claro, con esta americana voy hasta el fin del mundo.


London Keyes: El hada de la música

Tenía los ojos cerrados mientras disfrutaba tocando la Gymnopédie nº 1 de Erik Satie. Había estado afinando el piano de la señora del ático y no pude resistir la tentación de acariciar las teclas de marfil suaves y pesadas. De pronto, sentí unos dedos largos por mi cuello. En pocos segundos desaparecieron y todo quedó en silencio otra vez. Pensé que estaba desvariando. Acabé la pieza y giré la cabeza. Allí estaba ella, la señora del ático, en el suelo con un disfraz al que no hice ni caso. Solo pude clavar la mirada en su conejo y sus nalgas. Todo el poderío allí concentrado.  Afiné mi lengua y pulí mis dedos contra la madera del suelo para ya no parar. Cuando acabamos, me dio su tarjeta: London Keyes, actriz porno y hada de la música.


Nikky Thorne: Mentiras arriesgadas

Se lo tragó todo, la muy golosa. Estábamos dándole a la lengua sin parar y se puso húmeda. Quiero decir, que se creyó mis mentiras y se puso cachonda. “Me llamo Jose y soy pastelero”, le dije mientras sentía cómo me crecían la nariz por mis mentiras y la verga por sus morritos. Me lo inventé, no por preservar mi identidad, sino porque he leído estudios que dicen que son el nombre y la profesión que más les ponen a las mujeres. “¡Uhmmm, me encanta el dulce!”, me susurró mientras enumeraba sus pasteles favoritos: pepito de crema, bocado de nata, trufa… “Evitas el contacto visual, te tocas la nariz y frunces el ceño. Estás mintiendo, pero no me importa, eso me excita. De hecho yo también te he engañado, me llamo Nikky Thorne o Amanda Muffoski o Nichole Windsor y no soy espía, soy actriz porno. Te he pillado con las manos en la masa, pastelero. Y ahora, nos vamos a meter en harina”, me soltó. Solo puedo decir que uno no sabe lo que es el sexo hasta que se lo monta con una estrella X.


Ashlyn Molloy: Paraíso tántrico

He soñado con Ashlyn. Íbamos juntos a una sesión de masaje tántrico en un palacete en el centro de Milán. En el taxi casi ni nos rozamos de los nervios. Al llegar, un chico y una chica tailandeses nos recibieron vestidos tan solo con una pequeña tela anaranjada y sedosa. Pasamos a la sala del placer, nos desnudamos y nos tumbamos boca abajo sobre una camilla de dos metros de ancho. Nos pidieron que no abriésemos los ojos en ningún momento, que dejáramos las manos quietas y las lenguas preparadas. Hoy quiero volver a soñar con Ashlyn.


La máquina Alyssa

Alyssa ha venido del 2029 y no sé para qué. No tengo mensajes de John Connor y ningún terminator ha intentado taladrarme a balazos. Llegué a mi apartamento y estaba en el sofá bajándose con dos dedos las bragas. En el manual de exoesqueletos solo advertían de que el modelo TX es un humanoide que adquiere formas femeninas. ¿Será Alyssa una TX? Busqué sus conexiones con mi lengua, con mis manos… En pleno calentón comprendí que no era una máquina. De repente, un piloto rojo comenzó a parpadear, cada vez más rápido y más fuerte… en mi entrepierna. 

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