Como si fuese el GRAPO
• María San Gil reconoció el error de Aznar al negociar con el “Movimiento Popular de Liberación Vasco” y acercar a 146 presos, pero de los errores se aprende.
Reportaje por: Raimundo Castro
Fotografías por:
13/11/06Pasó por el congreso la presidenta del PP del País Vasco,
María San Gil, para desayunar con la Asociación de Periodistas Parlamentarios, y se encontró con un muro de interpelaciones sobre por qué los conservadores no le dan a
Rodríguez Zapatero la misma oportunidad que todos los demás partidos, incluido el PSOE, le dieron a
Aznar para que intentase negociar con ETA la disolución en 1998. Y por primera vez desde que se inició el proceso de paz,
San Gil, valiente, reconoció que
Aznar había cometido un error al referirse a Batasuna y a ETA llamándoles Movimiento Popular de Liberación Vasco y acercando 146 presos a las cárceles vascas mientras sus representantes oficiales discutían con tres dirigentes de la banda, en Suiza, un posible fin de la violencia. Añadió, eso sí, que el PP, cuando ETA rompió la tregua, aprendió de los errores.
San Gil venía con una jefa de gabinete que demuestra lo complicada que son las cosas en Euskadi:
Olivia, una espléndida muchacha, buena gente. Es la hija de
Juan María Bandrés, el socialista que, junto a
Mario Onaindía, provocó la paz de los etarras polimilis. ¡Lástima no poder contar ahora con su experiencia! Demostró que, con voluntad, todo es posible. Y negoció la renuncia de esos etarras a la violencia nada menos que con un sobino del histórico
José Calvo Sotelo, con
Leopoldo, el presidente del Gobierno de UCD. La presidenta del PP vasco es sincera, pero tan inocente como
Teresa de Calcuta. Acabó diciendo, convencida, que
“es posible acabar con ETA como se acabó con el GRAPO”. Este cronista, que nunca habla de sí mismo, salió tan anonadado de escucharla que felicitó por los pasillos del Congreso a
Josep Antoni Duran Lleida por el triunfo de CiU en las catalanas. Acababa de consumarse el tripartito a pesar de que
Zapatero y Chaves le habían pedido a
Montilla que no lo repitiese, por el bien del PSOE en el resto de España.
Duran, cariñoso, amparado en su viejo afecto, dijo que le tocase los ésos. Aunque matizó:
“Pero con los dedos calientes”. El
Raimundo no pudo hacerlo. Porque se había quedado helado. Como él con el pacto de la izquierda.
El diputado del CHA
José Antonio Labordeta se ha tomado con filosofía que le hayan diagnóstico cáncer de próstata y no tenga más remedio que darse de baja los dos próximos meses para aplicarse la
quimio. Considera que lo suyo no es tan grave y, para confirmarlo, se pasó la semana pasada por el Congreso y contó que mandó una nota a los amigos que le habían preguntado qué le pasaba con este encabezamiento:
“Cantautor protesta tiene cáncer de próstata”. Para que se enterasen, dijo, de lo que tenía y de cómo se lo tomaba. Con la valentía que le caracteriza.