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Ana Garrido: “Esperanza Aguirre va a acabar imputada. Seguro”

Fecha: 08/05/2017 Juan José Fernández.
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Por primera vez, el Congreso se va a plantear una protección legal para quienes osan denunciar la corrupción. Y en gran parte se debe al empeño de esta exfuncionaria del ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid), que ha vivido un calvario desde que un día decidió negarse a secundar las órdenes ilegales de su alcalde. | Sigue leyendo.

Cómo era ese chiste que me estaba contando antes de encender la grabadora?

Va uno a la facultad de Ciencias Políticas y dice: “Buenas, quería matricularme”. Y el de la ventanilla: “Sí, coja el sobre”. Y el tío le dice: “¿Ya?”.

¿Por qué ha decidido posar en interviú?

Porque quiero dar visibilidad a lo que les ocurre a los denunciantes de corrupción. Del mismo modo que he acudido a universidades y asociaciones a dar charlas, y a hablar con partidos, me interesa que la sociedad conozca lo que hacen con nosotros, los denunciantes de la corrupción, y que se sepa que aquí el que acaba perseguido es el denunciante, y no el corrupto.

¿Se ha arrepentido alguna vez de haber destapado una parte de la trama Gürtel?

Nunca, ni en los momentos más duros. Tenía un trabajo estable y una vida feliz, y con un buen sueldo, pero no me arrepiento, aunque no imaginaba que esto iba a ser tan largo en el tiempo, ni que las consecuencias iban a ser tan duras. 

Entonces, ¿volvería a hacerlo?

Lo volvería a hacer. En los momentos duros he pensado: “¿Por qué tengo yo que estar así?”. Pero si tuviera que decidir de nuevo, tomaría la misma decisión. Prefiero pensar “qué vida más triste tengo por culpa de otros” a “qué vida tan triste tengo por lo que he dejado de hacer yo”. En mi hambre mando yo. Prefiero vivir lo que estoy viviendo, aunque sea muy duro, y hay momentos que verdaderamente lo son. Yo fui corredora de fondo…

Y viene de casta de militares…

Sí, mis abuelos, mi padre, mis tíos, mis primos, mis primas… casi todos militares menos mi hermano y yo. Soy luchadora por naturaleza, y hay dos cosas que me ayudan a sobrellevar esto: mi sentido del humor y el apoyo de la gente, personas maravillosas, de ningún partido, gente de a pie. Interactuar con ellos es lo que me da fuerza en la vida. Y no solo moralmente: me ayudan incluso físicamente. Cuando la gente supo que no podía pagar mi casa, recibía correos de una familia, por ejemplo, que se había reunido para ver si me acogían en su casa. 

La ha tratado mejor la gente que las instituciones... 

A mí no me ha venido ningún político a decirme si necesito un trabajo u otra ayuda. 

Cuéntenos cómo ha sido su coste personal tras desvelar parte de la trama Gürtel.

Tengo alquilada mi casa para poder pagarla, porque me la iban a embargar. He tenido muchos problemas familiares. Y un gran desgaste psicológico por la cantidad de juicios a los que he tenido que atender. Perdí a mis amigos. Y también mi trabajo, pese a que gané en segunda instancia un juicio por acoso laboral; tuve que renunciar por no volver a lo que se había convertido en una celda de castigo. Y no encontré más trabajo, porque mis empleadores recibían llamadas diciendo que podía dar problemas. Ellos tienen una forma de operar que es una tortura del siglo XXI: matarte en vida. 

¿Es cierto que ha llegado a estar de okupa en una casa de Madrid?

Sí. Estuve viviendo un año de okupa en una casa embargada por el banco. Lo único que tenía la casa era la calefacción central, o sea, por lo menos no pasaba frío. Y podía guardar mis cosas, las que me quedaban, porque la mayoría las vendí. Había momentos muy tristes, y otras veces situaciones que hasta me resultaban cómicas. Por ejemplo, la casa no tenía lavadora. Y yo tenía que lavar en la bañera, pero no tenía tapón. Así que usaba un tocho de metacrilato, un premio que me habían dado por mi lucha, y lo ponía boca abajo para tapar el desagüe. A veces me recuerdo, al volver de declarar en un juicio, calentando una lata de albóndigas en el radiador de la calefacción central, porque no tenía otra forma. Esas son cosas que la gente no ve. 

Pero siempre queda gente generosa…

Un día, una española que vive en el extranjero me ofreció trabajo y casa en su nuevo país. Pero yo no me podía marchar de España porque tenía varios casos abiertos. Y ayer me escribió un señor alemán cuya familia hace donaciones todos los años a personas que lo necesitan. Y me ha pedido mis datos bancarios para hacerme alguna aportación. Y creo que lo ha hecho con otros denunciantes de corrupción en España.

Ahora vive en Mallorca, dedicada al diseño de joyas y bisutería. ¿Qué tal le va?

Me sirve para sobrevivir, más o menos. Es artesanía que hago yo. Mi marca se llama Gotas de Alma y la vendo por Facebook. Y ahora estoy muy ilusionada con un proyecto nuevo: me he puesto en contacto con artesanos españoles para fomentar la artesanía y el autoempleo en España, y pronto abriré una tienda on line que se va a llamar Chicayeyé.com.

¿Para cuándo una colección Gürtel de bisutería?

Tengo una pulsera dedicada a Esperanza Aguirre, que saqué el año pasado. Lleva unas estrellitas de la Comunidad de Madrid y unas ranitas. A veces he pensado en crear una colección Gürtel; se me ocurren grilletes, sobres… Pero no sé si sería muy comercial. Tengo que pensarlo.

Decía que no se arrepiente de lo que hizo…

Bueno, mi gran error fue llevar mi primer dosier a Manos Limpias. Hoy todos sabemos quién es Miguel Bernad, pero entonces no se sabía, y alguien me dijo: “Hay un sindicato de funcionarios contra la corrupción”, y allí me fui. Bernad me cogió el dosier y me dijo que me garantizaba el anonimato. Y pasan los días, y me dice: “No te preocupes. He tenido una reunión con Esperanza Aguirre y con [Juan José] Güemes y me han dicho que sí, que para adelante, que se quieren cargar al ‘Albondiguilla’ [Arturo González Panero, entonces alcalde de Boadilla del Monte y posteriormente uno de los inculpados clave del caso Gürtel], y que lo movamos en los medios de comunicación”.  Y yo me dije: “Pero esto, ¿qué es?”. Afortunadamente, ahora sí hay buzones seguros para que los denunciantes puedan informar sin ponerse en riesgo.

¿Como, por ejemplo, su Plataforma por la Honestidad, que comparte con otros denunciantes de casos famosos, como el teniente Segura o Azahara Peralta?

Sí, es una plataforma que nace en redes sociales para apoyar casos como el mío. Empecé con un blog para contar mi caso, y luego pasó a lo que es hoy. Los denunciantes nos hemos convertido en activistas contra la corrupción. Y peleamos por que en España haya una ley de protección al denunciante. Este posado no es casual, es un posado protesta, es una forma de dar visibilidad a la ley por la que estamos luchando desde la Plataforma por la Honestidad. La gente tiene que poder denunciar la corrupción de manera segura. Hablamos con partidos políticos, menos el PP, que no nos contestó. Finalmente, Ciudadanos promovió en el Congreso una toma en consideración de una ley de protección al denunciante. Votaron todos a favor, excepto cinco del PNV. Esa ley de Ciudadanos tiene muchas carencias, pero es un paso histórico.

¿Simpatiza usted con algún partido?

Lamento decir que no.

Cielos, ¿no estaremos hablando con una antisistema?

A lo mejor sí (risas). Si estás viviendo en un sistema corrupto que solo funciona para los más ricos, acabas en cierto modo en contra del sistema. Conozco políticos magníficos, pero no me convence ningún partido político. 

Me recuerdan ustedes a aquellos sicilianos que se movilizaron contra el pizzo, la mordida que cobra la Mafia. Pero a aquellos no es que los marginaran: alguno se llevó un tiro. Y aquí, la denuncia de la corrupción, tanto secreto desvelado… cualquier día le cuesta un tiro a alguien, como le pasó al alcalde de Polop de La Marina.

Yo no lo descarto. Hace pocos días hemos oído al expresidente de la Comunidad de Madrid preguntando si habría que pegarle dos tiros a un juez.

Y a usted ¿cuántas veces la han ame-nazado?

He perdido la cuenta, pero reconozco que hace un tiempo que no me amenazan. He recibido varias amenazas de muerte. Y también amagos. Una vez intentaron echarme a la cuneta, en la carretera que va de Boadilla a Pozuelo. Y también me han seguido coches con lunas tintadas. Y me han esperado en silencio a la puerta de mi casa para que viera que me seguían. Pero no me oculto.  A mí esta gente no me da miedo; para mí es gentuza.

¿Y cuánto le llegaron a ofrecer por callar?

Podría haber vivido muy bien. Primero ofrecen cosas fáciles, una subida de categoría profesional... Es una de las cosas suculentas en las que creo que ha caído el 80 por ciento de los técnicos del Ayuntamiento de Boadilla que colaboraron con la trama Gürtel. Hay técnicos muy honrados, por supuesto, pero me pregunto por qué no se investiga a los funcionarios que firman informes favorables que hacen que este tipo de tramas funcionen. Las ofertas van subiendo. Yo tenía que hacer una obra en casa, que me costaba dos millones de pesetas, y Alfonso Bosch –que era gerente de la Empresa Municipal de la Vivienda y diputado en la Asamblea de Madrid, y que hoy está imputado– tenía un afán de quedar conmigo e intentar comprarme. Lo vi claro cuando comenté que estaba haciendo una reforma en casa, y me dijo: “Ah, pues vamos ahora a verla, porque en la nave de obras hay material que vamos a desechar y te podemos ahorrar mucho dinero”. Y a mi expareja le dijo que podía adjudicarle instalaciones. Yo le dije: “Eres tan sinvergüenza como el alcalde. Dejadme en paz”. Me degradaron dos categorías. Fui a protestar, y me dijeron: “Dependiendo de cómo te portes, recuperarás tu plaza”.

¿Qué queda por contar del caso Gürtel?

Pues mire: durante la investigación, igual que acudí con mi información a la UDEF y a la Fiscalía Anticorrupción, acudí al CNI. Fui con dos personas muy cercanas a mí, que habían trabajado allí cuando se llamaba CESID. Fue en 2009. Acababan de producirse las primeras imputaciones. Nos vimos con un miembro del CNI. Nos dijo que ellos ya tenían constancia desde 2002 de que la trama existía, y que lo pusieron en conocimiento de Presidencia del Gobierno, y que les contestaron que lo dejaran estar, que ya se encargaban ellos. Entonces en la presidencia del Gobierno estaba Aznar, ¿no?

¿Cómo se decidió a empezar a hablar?

Pues si has conseguido una plaza por oposición y méritos propios, y te machacan porque te niegas a firmar informes irregulares, y ves que en todas las concejalías hay presiones, que lo tuyo no es aislado… Yo cogí una depresión porque veía que me fallaba lo más estable que tenía, mi trabajo. Y me pregunté por qué los corruptos estaban bien y yo estaba mal. Y entré en contacto con dos periodistas, uno de ellos Javier Chicote, que entonces investigaba el caso para interviú. Había un clima de impunidad evidente, palpable. En el Ayuntamiento, ya no la trama Gürtel, cualquier contratación menor pagaba peaje. Y empiezas a hilar, y te enteras de que la Oficina de Información Municipal es de Special Events, y que está en unos barracones que eran de Ramón Blanco Balín... Y ves que hay una comidilla en los desayunos entre compañeros. “¿Oye, a ti te han presionado para que firmes? Sí. No. He tenido que ir a comer con constructores. Yo me he negado. Yo se lo he pasado a otros…”. Fue cuando escribí a Esperanza Aguirre para contárselo. Fueron dos cartas; la primera, en 2007, dándole empresas y fechas. Le dije que la situación del personal municipal dependía de si aceptaba firmar informes irregulares o no.

¿Qué ha sentido cuando ha visto a Esperanza Aguirre llorar en la televisión?

Creo que no son lágrimas de cocodrilo. Ella salía de una comparecencia ante el juez de dos horas, y se sentiría acorralada y muerta de miedo. Yo le dediqué un tuit en el que le decía que conozco esa sensación, y que le dedico los últimos diez años de mi vida.

¿Hoy confía usted más en la justicia?

No confío en la justicia. Y eso que he ganado algunas sentencias. Pero es que es muy lenta y está politizada. Cuando nombraron a Manuel Moix fiscal anticorrupción, me eché las manos a la cabeza. Solo confío en determinados jueces y fiscales.

Pablo Crespo dijo en televisión que no podemos imaginar el dolor que está pasando. Crespo, Correa, ‘el Bigotes’, ‘el Albondiguilla’, Bárcenas… ¿tienen lo que se merecen? 

En absoluto. Me gustaría que durante una sola hora experimentaran el dolor que yo he sufrido estos diez años. Para mí, con eso sería suficiente. 

Usted anunció en televisión que a Ignacio González le llegaría su momento. ¿Quiere vaticinar el futuro de Esperanza Aguirre?

También la van a imputar. Va a acabar imputada, seguro. Cuando alguien está muy rodeado de ranas corruptas, tarde o temprano por algún lado sale alguna señal como para que un juez diga: “Oh, cielos: aquí hay un delito”.

¿Qué aconseja a Mariano Rajoy que diga cuando se siente ante el juez?

No creo que se dejara aconsejar por alguien como yo. Un partido que tiene tantos casos (aislados, dicen ellos) de corrupción es una estructura organizada. Creo que lo que se está sabiendo del PP sale a la luz porque hay una guerra entre bandas.

¿Está en peligro el sistema en España?

Mucho más de lo que la gente se imagina. Conozco más de mil casos de denunciantes de corrupción, y la mayoría ha corrido la misma suerte o peor que la mía.

¿Sabe dónde nos leen mucho? En la cárcel. ¿Quiere enviar algún mensaje a alguien?

No... pero me gustaría ver algún día una partida de mus entre Ignacio González y Paco Granados en la misma prisión.

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Comentarios recientes

  • me faltó una palabra 09/05/2017 18:30

    por la digna visión que tiene de la Democracia.

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  • la Libertad es lo más hermoso que hay 09/05/2017 18:29

    Los españoles de a bien deberían pagar a esta señora por la digna que tiene de la Democracia. Gente como ella hace mucha falta en un país verdaderamente libre. Mira que si no se llega a saber nunca... qué injustamente se habría escrito la Historia de nuestro país.

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  • Ángel 09/05/2017 13:53

    Muy interesante la entrevista y muy bella la señora en sus fotos. Espero que haya cobrado por ello y tenga una pequeña compensación así a todo lo que ha padecido.

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