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Un día fue la concursante con pintas de GH, otro día la hija del roquero ‘Fortu’, el de Obús. Ari vuelve a mudar la piel. Quiere ser ella misma, componer y cantar baladas

Ariadna Cross: “Si te han infravalorado, ser portada es un subidón”

Fecha: 11/12/2017 • Alberto Gayo. Fotógrafa: Sandra Torralba

Ari de Gran Hermano, la chica de las perforaciones y los dibujos de tinta, está mudando la piel. La piel del amor tras una tortuosa relación. La de la fama, donde no todo brilla. Y la de la autoestima. Ariadna Cross necesita desinfectar las heridas. Ha vuelto a su piano y a cantar. Hágase la luz. | Sigue leyendo.

Ariadna Cross –Sánchez Frutos en los registros oficiales– es como una de esas hermosas serpientes que mudan la piel para poder crecer. Y por salud. No teman sus miles de seguidores, los tatuajes no se borrarán de su piel. La conocimos en la edición 12+1 de Gran Hermano por los anillados en su rostro y los dibujos de tinta desde el cuello hasta los pies. Y luego vimos a su padre –Fructuoso Sánchez Fortu, cantante de Obús, una de las grandes bandas del rock duro español– sobreviviendo en islas para mayor gloria de Tele 5. 

Ariadna –su madre quería ponerle Ingrid pero Fortu se equivocó en el registro– necesita un chute de amor propio tras una relación tormentosa que está cercana al divorcio. “No es lo mismo salir en interviú que en otra revista. Ser portada es un subidón. Me quiero ver bien y guapa después de sentirme infravalorada, de una relación que me ha hundido”. A sus 34 años, es el momento de volver a encender la luz. 

Durante la sesión fotográfica,  Ariadna se sentó en un piano de cola color marfil y, totalmente desnuda, se puso a tocar. ¡Qué delicia! Su corazón es salvaje.

Dígame dos recuerdos de su infancia, uno divertido y el más triste.

Mi primer recuerdo de la infancia tiene que ver con este tatuaje que pone ‘Hola mi amor, yo soy tu lobo’. Mi padre me cantaba esta canción de la Orquesta Mondragón y se me quedó en el subconsciente. Hay una parte feliz porque fui una niña mimada. Había dinero y mis padres me lo daban todo. Y luego hay otra parte que no fue tan buena. Mi hermana mayor, Verónica, murió cuando tenía 16 años en un accidente de tráfico. Yo tenía 9. Hice un duelo de separación, fui a terapia pero nunca se supera del todo. 

Pasemos a la adolescencia, a los primeros besos…

El primero me lo dieron con 13 años y fue en el pueblo de mi abuela, en Salamanca. Todos los veranos iba y lo recuerdo bonito. Yo era muy clásica, no perdería la virginidad hasta los 18.

¿Y lo cumplió?

Sí, con un chico con el que estuve 5 años, era de mi barrio, fue la primera relación larga. Fue horrible porque descubrí lo que era el sexo y me pregunté ¿y solo voy a poder acostarme con éste? Tardé en dejarlo porque le quería, pero le engañé, se lo decía y me perdonaba. 

Sé que en el colegio era una empollona, que estudió tres años de Psicología y lo dejó para ponerse a trabajar. ¿Hizo bien?

A día de hoy lo considero un error. Empecé con 16 años en un McDonalds, estuve tres años, un montón de tiempo, estuve en tiendas de ropa. 

¿Y cómo era la relación con sus padres?

Con mi madre he convivido más porque cuando se separaron me quedé con ella. Estuve un tiempo sin hablar con mi padre. Ni le saludaba por la calle. Ahora con mi padre me llevo muy bien. Para él no he crecido, sigo siendo su ojito derecho. Nunca le vi como una súper estrella, siempre le he admirado. Iba a los conciertos y me encantaba que me sacase al escenario. 

Perdone la curiosidad pero ¿cómo se le ocurrió meterse en GH?

Siempre fui muy friqui del concurso, vi la primera edición y me flipó. Antes de entrar a GH 12+1 ya me había presentado a otro casting y no pasé de la primera fase. Cuando me cogieron no supieron que era la hija de Fortu hasta avanzado el proceso de selección. Cuando me preguntaron por qué debía ser la elegida les dije: “De todas las tías que hay aquí soy la única diferente, todas parecen de Mujeres y Hombres y Viceversa, altas, buenorras, con las tetas operadas...”. no sé qué vieron en mí.

¿Volvería a presentarse?

Algunas veces he dicho que no. Pero voy cambiando de opinión. Creo que sí lo volvería a hacer, pero de otra manera. Por un lado no volvería porque no es oro todo lo que reluce. La fama, y más la fama de reality, tiene cosas buenas, te salen oportunidades pero solo en televisión y tiene que gustarte, pero te cierra muchas otras puertas porque GH es un programa que te encasilla de por vida. Para abrirte otras puertas no es la mejor opción haber pasado por GH, te limita. Esa es la parte que no me gusta. Volvería a entrar porque me siento más resabiada. Fui muy tonta y no fui consciente de que era un programa de televisión.

¿Piensa alguna vez qué estaría haciendo ahora si no hubiese existido GH?

Nunca lo he pensado. A lo mejor hubiera tirado por una faceta artística, me ha encantado pintar, la fotografía, el baile, escribir... Se me da bien pero no tengo constancia. A lo mejor debería utilizar un seudónimo. Una vez me presenté al casting de La Voz y me dio mucha rabia ver que antes de ponerme a cantar ya me dijeron que no les interesaba por haber participado en Gran Hermano. 

En pleno proceso de divorcio grabó un vídeo para sus redes sociales que refleja desilusión. Algunos seguidores pensaron que transmitía la idea de que quería dejar este mundo.

Fue un duelo, una terapia. Quise transmitir esa sensación porque me sentía así, pero también que hay que despabilar y tirar para delante. Mucha gente me escribió para decirme que se habían sentido identificados. Me gusta ayudar a la gente. 

¿Y si monta un gabinete psicológico para los juguetes rotos de la tele?

(risas) Sí, para que lo superen. Me río pero hay demasiados juguetes rotos. Muchos se quedaron tocadísimos de su paso por los concursos, y lo entiendo. No hay amigos. Todo es superguay pero solo cuando estás arriba. El público tiende a idealizar y prejuzgar, y nosotros también prejuzgamos. 

Casi nadie habla bien de la fama pero todos la quieren.

La autoestima es importante, cuando eres conocido por un reality hay mucho fanatismo, tienes público que te odia o te admira. En realidad hay mucho peloteo, sabes que no es real pero siempre gusta que estén pendientes de ti. La gente que está en el mundo del famoseo no tiene un máximo, siempre quiere más.

He podido admirar todos los tatuajes que llenan su cuerpo. Tiene decenas. Hábleme de alguno importante.

El primero que me hice, con 17 años, lleva el nombre de mi hermana Verónica en letras chinas. Hay una máquina de coser antigua porque me encanta coser. En las manos pone ‘true love’ porque creo mucho en el amor. Dos corazones con el número 1954, el año en que nacieron mis padres. Me encanta la Caperucita Roja con una capa que baja y baja hasta un lobo que funciona de firma. Y también el piano de cola que tengo dibujado en el pecho: es mi sueño, tener uno en casa. En el abdomen he reservado un espacio de piel para poner un retrato de mi abuela Alicia, a la que admiro por ser tan positiva y alegre a pesar de la vida que ha tenido. Y me estoy tatuando en el muslo y la pierna un cuadro de Alphonse Mucha que me encanta. ¡Ah! Tengo una lechuza mensajera con amor de madre en francés. Con mi madre siempre he hablado por carta aunque estuviésemos en la misma casa, cuando queríamos decirnos algo que nos costaba contar, nos dejábamos cartas en la habitación.

¿Qué parte del cuerpo le queda libre?

La espalda pero ahí quiero tatuarme el mito de Ariadna y el minotauro, que ocupe toda la espalda pero como si fuese un collage donde haya un laberinto, el minotauro, el ovillo... 

¿Se gusta después de pasar por el quirófano?

Sí, me operé la nariz porque parecía Fortu. Lo que veo me gusta. La mayoría de mujeres coquetas, y yo lo soy, cambiarían algunas cosas. Tengo que mejorar mis pechos, no por cantidad, los veo un poco caídos. Odio las tetas grandes y no me pondrá más. 

¿Quién es su amor platónico?

Amo a Thom Yorke, el cantante de Radiohead. Es feo pero me casaría con él. Me encanta porque le veo demasiado inteligente, creo que está trastornado de la mente privilegiada que tiene, y eso me atrae. Y también estoy loca por el actor español Álex González. 

¿Es fetichista?

Me flipan los pies y las manos. Y también la voz de los tíos. Como no me guste la voz, no tiene nada que hacer. 

¿Y en el sexo?

Siempre he sido muy activa, he sido un poco guarrilla (risas). Soy muy sexual, no tengo tapujos ni límites. Ahora lo tengo cuando puedo. Como me decía mi madre, hay que ser una señora en la casa y una puta en la cama. Y así soy.

¿Y cómo lo lleva ahora que es madre y está en pleno proceso de separación?

Ahora que soy madre, menos. No me siento preparada para estar con ningún hombre, me he vuelto muy exigente, el próximo amor tendrá que ser un hombre que bese por donde piso y que tenga más de 30 porque quien con niños se acuesta, meado se levanta.

Parece un poco decepcionada.

Hay veces que las personas en las que más confías te decepcionan.

¿Por qué ha fallado?

Porque él es una persona que no tiene las cosas claras, tiene cosas escabrosas de las que no quiero hablar. Es el hombre al que más he querido, me casé muy enamorada y tuve a mi hija Nirvana muy enamorada. Por eso está siendo muy doloroso. Deberíamos estar ya divorciados y no sé por qué lo estamos alargando. No sé si es bueno. 

Quiere componer y publicar baladas. ¿Cómo lo lleva?

Tengo un talento especial para la música, desde pequeña toco el piano de oído. Luego estudié y ahora lo he retomado porque es mi manera de expresarme. Mi proyecto es componer unos temas. Me gustan las baladas en castellano, letras que pueden parecer ñoñas pero que me llenan. [Antes de acabar la entrevista me enseña la palma de la mano donde hay un candado tatuado. “El padre de mi hija lleva otro igual. Es un candado cerrado, es el momento de cambiar de cerradura”. | Sigue leyendo.

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