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Brigitte Yagüe y Juan Antonio Ramos, campeones del mundo de taekuondo

Fecha: 28/12/2007
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Además de pareja desde hace nueve años (se casarán tras competir en Pekín), son los mejores del mundo y una baza segura para los Juegos Olímpicos. Eléctricos, inteligentes y triunfadores, pero poco conocidos: “Cuando ganamos, todos quieren hacerse fotos con nosotros, pero luego nos olvidan”.

Sí, los dos soñamos con colgarnos la medalla de oro en Pekín, pero nuestro deporte es diferente al resto. La prueba es que somos los actuales campeones del mundo y todavía no estamos clasificados para los Juegos Olímpicos. Una vez más, nos la volveremos a jugar a finales de enero en el preolímpico de Estambul”. Brigitte Yagüe (Mallorca, 1981) y Juan Antonio Ramos (Barcelona, 1976) son ganadores y muy regulares. Por eso, como están acostumbrados a superar todo tipo de reválidas, nunca fallan en las grandes citas.

“En Atenas estuve cerca del podio, pero quedé cuarto. Como entonces, dirán que soy chulo o prepotente, pero lo tengo claro: 2008 será nuestro año, y si nos clasificamos, en verano vamos a por el oro olímpico”, sentencia Juan Antonio Ramos, que por su experiencia, talento y palmarés es el mejor competidor del planeta en la categoría de menos de 58 kilos. “Hablando de pesos, no es justo que el COI sólo admita cuatro categorías en los Juegos, cuando al Mundial o al Europeo vamos ocho. Es el drama que padecemos todos los que hacemos taekuondo”, apunta Brigitte.

Tal vez por eso la luchadora mallorquina, afincada desde hace diez años en el CAR de Sant Cugat, como sus compañeros, cobra de la beca ADO la mitad que cualquier otro deportista campeón del mundo: “Este año me dan 30.000 euros; pero si fuera la mejor en natación, gimnasia o cualquier otra disciplina, me pagarían 60.000. Y tampoco es justo que aunque subamos cinco veces al podio en una competición, el CSD solo nos dé un premio por todas las preseas”.

Juan Antonio Ramos percibe este año 24.000 euros de beca, y también lo tiene asumido: “Aunque seamos los mejores del mundo, no somos nada. Cada cuatro años pasa lo mismo. Un mes antes de los Juegos, todos quieren salir en la foto con nosotros, y más después si logramos medalla, pero luego volvemos a la basura o la papelera donde estamos siempre”. Caso de conseguir una presea en Pekín, el barcelonés tiene decidido retirarse de la alta competición: “Hay que escoger el momento y decir adiós cuando estás arriba. Mi problema es que cuando lo deje, tendré que buscarme la vida en otra actividad. Estoy orgulloso de haber entregado mis mejores años al deporte español, pero no he cotizado ni un mes a la Seguridad Social. Y como yo estamos todos los deportistas de élite”.

Brigitte y Juan Antonio coincidieron por primera vez en 1998 en el CAR de Sant Cugat en una concentración de la selección. Y al instante surgió el flechazo. “Es mi gran amor. Le miraba embobada, me gustó, hubo química y así llevamos nueve años”, comenta Brigitte. Desde entonces nuestros campeones no se han separado. Se entrenan juntos, viven en el Centro de Alto Rendimiento: “Aunque estamos todo el día juntos, no nos agobiamos. La voz cantante la llevamos los dos, y cuando toca, cedemos los dos. Nuestra relación es como una goma”, asegura Juan Antonio. La mallorquina define a su pareja como una persona cariñosa, divertida, muy cabezona e impulsiva. “Se cabrea por nada y todo lo quiere muy rápido. Pero como competidor tiene un control de distancia muy bueno, es rapidísimo, agresivo… Salvo que carece de paciencia, lo tiene todo para ser el mejor”.

Para Ramos, su pareja, además de tener las ideas muy claras, en el tatami es muy inteligente y fría, y sabe leer como nadie cada combate (tres asaltos de dos minutos de duración): “Los golpes los da cuando hay que darlos. Su defecto es que a veces, en vez de machacar a su rival, se relaja y se complica el combate”.

Para ser los mejores, se entrenan más de siete horas diarias, todo lo planifican y en casi todo coinciden. “Soy catalán, pero me siento muy español y no me gustan los nacionalismos ni los extremismos. Y cuando salgo al extranjero y subo al podio, me siento orgulloso de oír el himno nacional”, afirma Juan Antonio. Al instante Brigitte recuerda a nuestros políticos que para los deportistas españoles lo importante es el himno, no la letra. Y hablando de sus dirigentes, no entienden cómo vuelven a pronosticar tan alegremente el número de medallas que lograra la delegación española en Pekín: “Es un error que digan si vamos a ganar 20 o 25. Entiendo que estén ilusionados y que tengan expectativas, pero no deben presionar de esa forma a los deportistas”, apuntan nuestros campeones. Tras posar en las puertas de La Sagrada Familia, Brigitte y Juan Antonio nos confirmaron que pase lo que pase en Pekín, a primeros de 2009 contraerán matrimonio: “Los de interviú estáis invitados a la boda. Os agradecemos que nos deis la oportunidad de contar en vuestra revista nuestros sueños e ilusiones. Feliz año olímpico”.

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