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Habla por primera vez de la herencia de su abuela y de su relación con el hijo músico de Bárcenas.

Carla Figueroa Domecq, nieta de la condesa de Romanones

Fecha: 24/03/2017 Ana María Pascual
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Carla Figueroa presume de no haberse doblegado ante los convencionalismos de la aristocracia. A sus 39 años, se define como una mujer indomable y una artista peculiar. En esta entrevista no deja títere con cabeza: desde la inmadurez de su exnovio, el hijo de Bárcenas, hasta las disputas familiares por el legado de su abuela, la exespía Aline Griffith.  | Sigue leyendo.

Carla Figueroa Domecq (Madrid, 1978) se jacta de ser la oveja negra de su familia; una estirpe de rancio abolengo, con grandeza de España incluida. Es seguramente la única nieta de la condesa viuda de Romanones cuyas manos parecen las de una mujer trabajadora; cocina, cuida de su padre, Álvaro Figueroa Griffith, actual conde de Romanones, enfermo tras sufrir un ictus; cuida también de su abuela, la exespía estadounidense Aline Griffith, de 93 años, que ya no puede levantarse de la cama. 

Carla está lejos de la aristócrata ociosa y glamurosa; todo lo contrario —recalca– que la princesa Corinna, prima política de sus primos. La nieta de la condesa de Romanones se reivindica como artista, sobre todo, como una retratista que explota un curioso simbolismo, entre infantil y vanguardista. Su mundo interior aflora en sus coloridos y enormes cuadros de aire naif, con personajes hermosos, de mirada nostálgica. Así es ella también: bella, esbelta, vehemente. Hay un halo de tristeza, como una sombra perenne, que acompaña a Carla: quizá la conciencia de que el cuento de hadas que aprendió de niña se ha convertido, en su madurez, en un insulso melodrama. “¡Pasión, aventura!”, parecen gritar sus ojos escondidos en unas enormes gafas graduadas. 

Como pintora, ¿cuál ha sido su mayor satisfacción? 

Cuando el hijo del médico de mi abuela lloró al contemplar el retrato que le había hecho. Lo pinté como un general romano con una copa de vino en la mano.   

¿Y el momento más frustrante?

 Cuando casi perdí la mano derecha por una quemadura. Me cayó aceite hirviendo mientras cocinaba. Pensé que no podría pintar más y casi me volví loca. Pero afortunadamente me recuperé. Los médicos no daban crédito, fue como un milagro. 

¿Se gana la vida como artista?

 No, es muy duro vivir del arte. La gente no lo valora. Por ejemplo, hace poco me pidieron que pintara un mural en un famoso restaurante. Les pedí 2.000 euros y les pareció una barbaridad. Así que no lo hice. Es muy difícil consagrarse.  

¿Cuánto cobra por un retrato?

Entre 1.500 y 2.500 euros, dependiendo del tamaño. Me piden retratos para regalar. Un marido a su mujer, una novia a un novio… Por eso digo que soy la pintora del amor. Lleva mucho trabajo, porque debo conocer primero al personaje, hacerle una entrevista. No se trata tanto del parecido físico, sino de captar el alma de esa persona y situarla después en un mundo onírico.

¿La apoyó su familia cuando anunció que iba a dedicarse a la pintura?

Para nada. Fue un escándalo. “Eso no da dinero”, dijo mi abuela. Luego, cuando comprobaron que lograba un estilo propio, me dijeron que lo hacía muy bien y presumían de mí. Pero en el fondo les habría gustado otra profesión. Lo intenté. Comencé Derecho y Geografía, pero no me gustaban. Finalmente estudié Diseño de Moda en el Instituto Europeo de Diseño de Madrid. Ahí sí que acerté.

¿Por qué dice que es la oveja negra de su familia?

 Siempre he sido la más rebelde, la que no se ha callado, la que no ha pasado al redil. He hecho lo que me ha dado la gana. 

¿Incluso escandalizar?

Supongo que lo hice cuando comencé a salir con Guillermo Bárcenas, que era 12 años menor que yo; era compañero de colegio de mi hermano pequeño. ¡Puse de moda a las maduritas! (Carla Figueroa arranca a reír. Pero, tras la picardía, se atisba la pena). 

¿Es cierto que rompió usted porque su familia no toleraba un consuegro en la cárcel? 

No, eso es mentira. Jamás he permitido que mi familia me imponga nada. Guillermo y yo estuvimos locamente enamorados. Lo dejé yo porque él no estuvo a la altura cuando a mi madre le diagnosticaron cáncer una segunda vez. Yo le apoyé a él cuando su padre entró en la cárcel; apoyé a su madre; soporté una presión enorme, persecuciones de paparazzi… Yo le planteé a Guillermo que necesitaba que fuera un hombre, porque la prioridad en ese momento iba a ser mi madre y no él. Me contestó: “¿Y si no me apetece?”. Y hasta el día de hoy. | Sigue leyendo.

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Comentarios recientes

  • jorgexXx 29/03/2017 16:35

    Sacar a Ginna Pedros, un buen reportaje y preciosa chica.

    Comentario fuera de tono

  • alturo 28/03/2017 17:56

    Es guapa, aristócrata, pintora, bien relacionada, cuenta cosas de gente muy conocida y su tía fue espía de los americanos. Y ex del heredero del célebre Bárcenas. ¿Quién da más?

    Comentario fuera de tono

  • Alberto 27/03/2017 20:06

    Tampoco es que enseñe como si no hubiera un mañana pero, es un reportaje interesante. Por cierto, hace bastantes años se habló de que su abuela había posado desnuda para un fotógrafo. Sería interesante intentar recuperar ese reportaje.

    Comentario fuera de tono

  • secouya 27/03/2017 15:21

    Es muy guapa. Y la entrevista interesante

    Comentario fuera de tono

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