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Era policía y fue suspendida por Juan Cotino en 1999 por posar en Interviú. La Justicia ha sentenciado que no ofendió al Cuerpo

Carolina Olivares: “Ser policía y escritora no es pecado"

Fecha: 20/02/2017 Alberto Gayo / Fotos: Joan Crisol
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Esta cántabra de 45 años quiso ser policía y escribir historias fantásticas… y lo consiguió. pero pagó un precio muy alto. En 1999 posó en interviú para presentar su novela, y Juan Cotino, director de la Policía, la suspendió de empleo y sueldo seis meses. La Justicia, años después, sentenció que Carolina Olivares nunca ofendió al Cuerpo con sus fotos en ropa interior. | Sigue leyendo.

Carolina Olivares (Santander, 1971) nunca se rinde. Decidió ser policía nacional y escritora de aventuras fantásticas a la vez. Y un día eligió salir en interviú para hablar de su libro y decirle a todo el mundo que “el trabajo de policía es el mejor del mundo”. 

Pero al día siguiente de ser portada, en diciembre de 1999, la caverna policial le empezó a hacer la vida imposible. Tanto que el entonces director de la Policía, el empresario del PP Juan Cotino, resolvió suspenderla de empleo y sueldo por cometer una “falta grave”: hacerse unas fotos en ropa interior. A Cotino –hoy imputado por corrupción– no le tembló la mano para juzgar y condenar a Carolina Olivares por aparecer en interviú.“No maté a nadie ni robé, no dije nada malo de la Policía, hablaba de mi libro. Nunca se me ocurrió salir con símbolos de la policía, y no hice toples, hice unas fotos sensuales...”.

Carolina fue suspendida de empleo y sueldo seis meses. En 2004, la Dirección General de la Policía anuló la sanción porque el Tribunal Superior de Madrid dictaminó que “dar a conocer su condición de policía y permitir que la fotografiasen en ropa interior” no era una ofensa “a la dignidad” del Cuerpo Nacional de Policía, que su actuación fue en el ámbito privado para dar a conocer su faceta literaria. Carolina volvió a ser policía, ascendió a oficial, fue distinguida con la Orden del Mérito Policial (Cruz con medalla blanca) y el pasado 4 de octubre se jubiló para seguir escribiendo historias. “Después de 18 años empiezo otra vez a respirar”, dice.

¿Qué recuerda de su niñez?

Me crie en un barrio humilde donde había mucha droga. Mi padre tenía problemas de alcoholismo y mi madre fue mujer maltratada. Yo sufrí maltrato psicológico años. No fui muy feliz.

¿Cómo sobrevivió?

Me refugié en la literatura. Con 12 años escribí una historia de fantasía… leía mucho. Me impactó Nacida inocente, me gustó El principito y mi libro favorito es La historia interminable. Una amiga que estaba apuntada al Círculo de Lectores me pasaba los libros. 

Antes de acabar 3º de BUP, Carolina dejó el instituto para ser policía. Tenía 17 años. “Mi abuelo había sido policía, era mi referente. Yo quería pertenecer al Servicio de Asistencia a la Mujer y ayudar a otras maltratadas”. De mil plazas convocadas, sacó la 194. Ingresó en la escuela de Ávila y la destinaron después a los Juegos Olímpicos de Barcelona. Más tarde, un año de prácticas en Bilbao. En 1994 entró en las UIP (antidisturbios), con sede en Madrid, y en su primera intervención tuvo que volver a Bilbao. ETA había matado a un policía amigo suyo.

Siendo antidisturbios decidió escribir su primer libro.

Un día en la furgoneta policial vi un interviú y aluciné con un reportaje titulado Feísmo en sumo grado. Había una foto de un señor sentado en la taza del váter leyendo, una foto grotesca y a la vez muy atractiva, era el cantante Marilyn Manson. Me fascinó y su música era extraterrestre. Me enteré de que venía a actuar a Leganés el 1 de diciembre del 1998, y me las ingenié para entrar antes y sin pagar, me coloqué en primera fila. Me pasó una carga de energía brutal, tenía fantasías con él. Y de ahí salió 9 Estrella negra, la noche que soñé contigo, una historia que mezcla fantasía y realidad con sexo explícito.

Publicó el libro en 1999. Al mes fue destinada al aeropuerto madrileño. Carolina se había casado y tenía un niño pequeño. Tras sacar la novela, interviú le propuso contar su historia. “No era delito ni pecado ser policía y escritora. Me pareció maravilloso poder ser portada. ¿Qué mujer no desea aparecer guapa en interviú?”.

 

Y empezó su calvario

Nunca entendí por qué se montó ese lío. Me compré un ejemplar y me pareció precioso el reportaje. Unos compañeros me dieron la enhorabuena y otros me dejaron de hablar. No había hecho nada malo, nada contra el decoro del Cuerpo. El comentario que más me dolió fue el que decía que yo había enseñado las tetas. Mentira, en ninguna foto había toples. Y si lo hubiera hecho, olé mis narices, pero no era verdad.

Entonces llegó el expediente.

Al mes, fue informativo. Me llamaron a declarar, me recibieron con las fotocopias del reportaje y lo único que les preocupaba era saber si había cobrado. interviú confirmó que no hubo remuneración. Me notificaron una propuesta de sanción sin empleo y sueldo de 180 días por haber perjudicado la imagen policial, ratificada luego por Juan Cotino, director general.

¿Qué pensó entonces?

Tuve un cuadro de ansiedad. Se me juntó con la separación de mi marido y con una hemorragia tras una operación de reducción de pecho… y encima se murió mi padre. La dirección de la Policía me hizo sentir una mierda, como que había hecho algo muy malo.

¿Cómo pasó los 180 días de sanción?

Estuve en tratamiento psicológico para tratar de comprenderlo, no me quise medicar. Un jefe, que era un encanto, me dijo que ellos me habían puesto una cruz muy grande pero que para él no la tenía. Que no se me olvide, interviú se portó muy bien y le tengo que agradecer que me pagasen el sueldo durante la suspensión. Tenía hijo e hipoteca…

¿Y cuándo regresó a Barajas?

Estaba intranquila. Algunos no sabían ni que había escrito un libro. Luego empecé a llegar al trabajo y me encabronaba mucho, me enfrenté a compañeros y siempre con el interviú como comentario. 

A pesar de todo logró ascender a oficial en 2009.

Fue otro reto. Opositando, vino un inspector que es tartamudo y me dijo: “Yo no dudo de tu inteligencia ni de tus cualidades, pero nunca ascenderás a oficial por haber sido portada de interviú”. Ese día me hizo llorar. Y llorando le dije: “Si eso que me dices es así, denunciaré la discriminación”. Me dejé los codos en la oposición y cuidando a mi hijo. Aprobé con muy buena nota. 

¿Se ha sentido discriminada en la policía por ser mujer?

Hay trabajos donde la igualdad entre el hombre y la mujer no es tal. Un compañero inspector jefe me decía: “Si hubiera salido un compañero en una revista en su finca de melones con una barriga peluda, despeinado y desaliñado, con un melón de 300 kilos, seguro que le aplauden”

¿Por qué no denunció al director general de la Policía?

La sanción fue recurrida por un sindicato, pero yo quería cerrar un capítulo. Un juez dijo que mi sanción fue contraria a derecho y me tuvieron que indemnizar en 2004. Nunca he estado imputada como el señor Cotino. He amado a este Cuerpo, pero también desmotiva. Hoy estoy contenta, a mí la Justicia me dio la razón frente a mi suspensión, y a ese señor le han imputado por corrupción.

¿Lo ha superado?

Siempre he tenido la sensación de que tenía que estar demostrando algo, que tenía que pagar el doble que los demás. 

¿Por qué ha querido hacer otra portada de interviú?

Para mí es un alivio. Con un cuadro de ansiedad aguda que no se ha ido del todo no puedo portar armas y he preferido jubilarme, me han dado la incapacidad. Necesitaba cerrar un episodio que me provocaba un dolor tremendo. 

Hace un par de años retomó la literatura, su pasión.

Contacté con la Asociación de Escritores de Madrid para publicar el cuento que escribí cuando tenía 12 años. Lo titulé Siri Ocra y el mundo de lo absurdo y forma parte de una trilogía de libros de fantasía. Doné parte a un proyecto solidario.

Ha publicado cinco libros. El último se titula Alfonso, el héroe de la lucha interminable. ¿Quién es?

Cuando publiqué Siri Ocra, buscaba a un niño que necesitase ayuda. Mi marido encontró en Zumárraga [Guipúzcoa] un chico de 16 años que sufre la enfermedad de piel de mariposa. Se llama Markel y su familia tiene un gasto en tratamiento impresionante. Me enteré de que era fan de la serie Aquí no hay quien viva, sobre todo de Eduardo Gómez. Tenía amistad con la familia de Alfonso, un niño con cáncer de Madrid que había salido en un programa de televisión en el que habían llevado al actor Eduardo Gómez para darle una sorpresa. La familia de Alfonso me ayudó a que Eduardo fuese a ver a Markel. Fue un encuentro maravilloso. Alfonso falleció y su familia me pidió que escribiese su historia.

¿Cómo era Alfonso?

Imagínate a un niño que luchó 13 años contra el cáncer. Necesitaba 6.000 euros para un estudio genético en Arizona y le ayudaron el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, el Barça, actores como Eduardo Gómez…, pero no dio tiempo, falleció antes. Los médicos no saben de dónde sacó la fuerza para aguantar todos los años y su familia concluyó que soportó 13 años de hospitales para intentar ayudar a su hermana, con un 86 por ciento de discapacidad… Lo increíble es que su premisa siempre fue que las tristezas estaban prohibidas.

¿Y su sueño para ser feliz?

Mi sueño es participar en Supervivientes. Este tipo de reto va conmigo. ■ | Sigue leyendo.

[www.carolinaolivaresrodriguez.com]

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