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Entrevista Soraya Sáenz de Santamaría

Fecha: 13/08/2007 0:00 Carlos Barrio

Para la derecha más recalcitrante, es la líder del ‘clan de los sorayos’, cuyo ‘pecado’ podría consistir en ser jóvenes, moderados y con cierta tendencia al centrismo. La secretaria de Política Autonómica y Local del PP no se amilana a la hora de posar entre mariposas e insectos palo.

Pablo Vázquez

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No es El laberinto del fauno, pero en algo recuerda a la película de Guillermo del Toro este mariposario madrileño donde ha accedido a posar Soraya Sáenz de Santamaría. Su laberinto es el de la política autonómica y local, y algo de magia debe de tener para volar entre realidades nacionales y naciones con la misma gracilidad de esa mariposa tropical que juega a perderse entre los dedos de su mano.

—¿Es usted la mano derecha o la mano izquierda de Rajoy?

—Yo estoy para echarle una mano a Rajoy, cualquiera de las dos. Además, soy un poquito ambidextra.

—La derecha recalcitrante habla despectivamente de ‘los sorayos’. ¿Son ustedes algo más que un club?

—No sé cuantos entenderán que son necesarios para formar un club, pero lo cierto es que hay mucha gente joven en el partido con ganas de hacer cosas y de arrimar el hombro. Trabajadores natos.

—¿A cuánto está estos días el cuarto de kilo de Navarra?

—Navarra no debería de estar en venta, y mucho menos por cuartos, o por cuarto y mitad.

—¿Se está rompiendo España o puede que sólo sea un descosido?

—El problema es que hay descosidos que algunos no quieren coser. La cuestión es si España sigue siendo eficaz y si puede servir para ilusionar y arreglar en medida de lo posible los problemas a la gente, y yo creo que podíamos tener España mejor cosida y hasta con algún bordado bonito.

—¿Cómo define la secretaria de política autonómica del PP la palabra ‘nacionalismo’?

—Yo creo que el nacionalismo mal entendido es siempre una meta volante y no el final de la carrera, y eso siempre es un riesgo. El día que algunos nacionalistas lleguen a la meta final dejarán de existir. No serían nacionalistas, sino nacionales.

—¿Es España una realidad nacional, como Andalucía, o una federación de preámbulos estatutarios?

—España puede ser un preámbulo, pero nunca un epílogo

—Otra realidad nacional son las medusas, y no figuran en ningún estatuto. ¿Por qué?

—Las medusas son una realidad nacional y playera, y el problema es que ahora se pongan a debatir sobre las competencias para retirarlas.

—Pactan con Rivero y se pone a arder todo Canarias. ¿Tienen gafe?

—El problema es que a veces prende lo que está seco. Esperemos que el pacto florezca para bien. Y habrá que regarlo.

—¿Terminarán los cayucos llegando a las Azores o no lo permitirá el famoso trío?

—Como la Unión Europea no se tome el tema en serio y lo erradique de fondo, pueden llegar incluso más lejos. De todas formas, ahora con Zapatero habría que hablar del ‘trío de los Tomahawk’.

—¿Tienen ya completa la agenda de manifestaciones hasta las elecciones o aún queda algún hueco?

—De momento no tenemos ninguna prevista. Pero andar siempre está bien, y si tienes claro de hacia dónde vas, mejor. Eso es lo bueno de las manifestaciones.

—Ocupó el escaño de Rato cuando se marchó al FMI. ¿Se lo cedería gustosamente ahora que ha vuelto?

—Yo usé su escaño para jurar, pero luego me fui a la última fila, que es la de los novatos. No ocupo nada que no sea mío. Es más, tuve que ceder mi escaño a Ibarretxe cuando vino a presentar el plan. Tengo experiencia en desalojos.

—Aunque suene a juego de palabras, la pregunta es obligada: ¿tiene Rajoy cuerda para Rato?

—Yo iba a decir que hay Rajoy para rato. Pero sí, Rajoy tiene cuerda para rato, con minúscula y mayúscula.

—Entre la memoria y el alzhéimer histórico, ¿con qué se queda?

—Prefiero mirar hacia delante que hacia atrás. No sé qué supone en positivo la Ley de Memoria Histórica, pero sí distrae de hacer otras cosas.

—Si consiguieran gobernar en Cataluña y Andalucía, ¿reformarían otra vez los estatutos?

—Uno sabe las mayorías con las que cuenta y con las que no cuenta. El de Andalucía, desde luego, no, porque tiene consenso. Pero ¿se atrevería el PSOE a consensuar con nosotros el de Cataluña y hacer un estatuto apañadito y constitucional?

—¿Eso llevaría a convertir Cataluña en una realidad nacional?

—Hay que hacer de España una realidad nacional que ilusione y dé confianza a la gente.

—¿La llamó Piqué para despedirse o el portazo fue de los que hacen temblar las paredes?

—(Se lo piensa) No me gustan las despedidas, y sobre todo de la gente con la que has trabajado intensamente. Piqué es una persona muy trabajadora, que ha hecho muchas cosas muy bien y creo que forma parte de lo que es el Partido Popular.

—¿La idea de centrismo del PP se basa en gente como Xavier García Albiol y su famoso vídeo electoral?

—En el vídeo salía lo que la gente decía sin ningún tipo de cortapisas y con libertad. Yo no sé quién da los carnés de centro político. El centrismo lo da la gente y viene unido a la libertad.

—¿Usted tiene carné de centrista?

—Yo no me pongo títulos ni calificativos. Procuro hacer en política lo que me parece que está bien, le tengo mucho respeto a una forma de hacer política constructiva y a que los grandes temas de Estado sigan siéndolo. Hay que superar estos cuatro años para encontrar otra forma de hacer política.

—¿No cree que la crispación, aunque no quite votos, sí quita pactos?

—Ni me veo crispada ni veo a mi partido crispado. El problema es cuando hay debates que nunca ha habido en la historia de España y deja de aparecer la política de Estado. Y habrá que explicar a la gente por qué no gobierna el que gana de calle. Y por qué al final lo que quiere la mayoría no se cumple.

—¿Vale ya de hablar del 11-M?

—Estamos a la espera de sentencia. Que hable la sentencia.

—Se espera un atentado de ETA. ¿En qué medida va a apoyar el PP al Gobierno si llega a producirse?

—Para derrotar a ETA, y para evitar primero que se produzca y, segundo, ser rigurosos e inflexibles en la aplicación de la ley si eso se produce, al cien por cien. Y para pedir transparencia, también. Habría que explicar a los españoles de qué se ha hablado, a qué se han comprometido y qué se esperaba obtener

—¿Qué fue primero, las 1.500 viviendas o el campo de golf que completa cualquier oferta inmobiliaria?

—No lo sé, pero podrían explicarlo en la Generalitat, porque Cataluña tiene 46 campos de golf, frente a la docena, e incluso menos, de Murcia. De todas formas, cuantas más viviendas, mejor, siempre que respeten el medio ambiente y que no dependan del concejal correspondiente y le dé por dibujar la raya donde quiera.

—¿Qué diferencia hay entre el jet privado de Paco ‘el Pocero’ y el que usó Zaplana siendo ministro de Trabajo?

—De lo que yo sé respecto al entonces ministro de Trabajo, eso era un convenio con Defensa para la utilización de esos aviones. Lo importante es que sean para viajes públicos y no para ir a las rebajas. Y en las flotas privadas de otros señores no entro.

—¿Ha pensado en tener hijos o prefiere ahorrarle 2.500 euros al Estado?

—Tal como está la vida, los 2.500 euros no dan ni para la ‘maxi-cosi’. Habría que hacer una política global de conciliación de la vida laboral y familiar, de manera que a las mujeres no se nos mire en el mercado laboral, cuando estamos en edad fértil, como sospechosas de nada.

—¿Qué opina de esa moda de algunos altos ejecutivos de llevar media melena y bigote?

—Que cada uno vaya como quiera, siempre que esté a gusto consigo mismo.

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