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“Reivindiquemos la heterosexualidad”

Jaime Urrutia, cantante

Fecha: 03/05/2010 Ángel-Antonio Herrera
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No le incomoda aludir a Gabinete Caligari, él, que fue su líder, pero aquello ya pasó. Cuando entonces, allá en los apoteósicos ochenta, era Jaime Urrutia, y como tal lleva montándoselo unos años, en los que ha publicado varios discos en solitario. El último estará enseguida en la calle, bajo el título ‘Lo que no está escrito’. Vuelve Jaime Urrutia, que nunca se ha ido. Luego, guitarra y carretera, por esos mundos nocturnos de Dios o del diablo. Nos vemos en la cervecería de Santa Bárbara, una histórica barra del madriles bien, a echarnos unas mahous mientras le damos a la cháchara. Viene Jaime vestido de Jaime Urrutia, con la camisa de cuello alzado, el pelo rebelde, los pantalones estrechos y la bota de media caña. Eso, y la voz de trueno hacia dentro, que lo remata todo.

Jaime Urrutia Jaime Urrutia

Además de a la cerveza, ¿a qué le pegas?
Al ‘gin-tonic’. Es más canalla el güisqui, pero lo mío, de copas, es la ginebra.
¿Por qué eres chulo?
Soy chulo porque me gusta hablar claro. La chulería es decir las cosas claras, y ese es mi rollo. Le chulería va conmigo, pero en el sentido menos grotesco de la palabra. Y de la actitud. Eso quede claro.
¿Serías el mismo tipo sin Madrid?
Por supuesto que no. Gabinete Caligari fue muy nombrado, cuando la movida, como el grupo castizo por excelencia. Por nuestro modo de expresarnos y por el vicio de los bares. Pero Madrid no es el Madrid de los ochenta. Ha cambiado para mal, aunque aún hay garitos buenos. A veces te dan ganas de irte, pero siempre tira la propia ciudad. Siempre.
¿Para ser músico hay que llevar mala vida?
Los grandes músicos de rock suelen llevar mala vida. Eso es así. Va una cosa con la otra. Se compone o se dice mejor si trasnochas, y si te vas de copas, y si vives a fondo. Aunque ahora hay algún músico de rock, o algunos, que van al gimnasio y esas cosas. Será por la época en que vivimos. Pero el músico suele dar el tipo de crápula, y eso no se improvisa. Eso te gusta o no te gusta.
Y tú has cumplido bien lo de la mala vida.
Sí. Pero sin exagerar. Es más, todavía no llevo una vida suficientemente buena.
¿Qué haríamos sin las mujeres?
Canciones, pocas. Eso, de entrada. Un buen músico ha tenido que dejar a alguna mujer. O a algunas. Si estás con la misma novia desde los 18 años, difícilmente puedes contar algo interesante. A la creación le viene bien la desgracia, o el desamor. Pasa en la música, y pasa en la poesía. Son un consuelo para el artista. Y resultan un consuelo para el resto de la gente.
¿Y qué debes al desorden?
Pues también mucho. Soy muy desordenado. A veces me levanto y digo: “Esto no puede ser, tío”. Y hablo del desorden físico y el mental. Lo mismo esto es lo que gusta o engancha del rock. La gente ve en otros la desordenada vida que quisieran. El desorden es habitual en los músicos, pero también en el artisteo en general. Bueno, los toreros esto no se lo pueden permitir. Ahí hace falta orden, y disciplina. A ver, si no, cómo te enfrentas a un toro de seiscientos kilos.
¿Eres un artista sincero, Jaime?
Sí. Y sin proponérmelo. Yo no sé mentir.
Dime, entonces: ¿cuánto se liga de músico?
A principios de los ochenta, mucho. Muchísimo. Luego se notó la crisis del sida, el miedo al sida. Eso fue del 85 al noventa y tantos. Antes del sida era muy fácil ligar. Luego, ya no te llevabas a cualquiera a una habitación de hotel. El cantante de rock tiene un rollo canallesco que da morbo. Pero también ligan mucho los toreros, y los actores de cine, y ahora los futbolistas. Pero nada es igual a cuando tenías veinte años.
¿Has hecho canciones para curarte de una mujer?
Sí. Muchas. ‘Camino Soria’, por ejemplo. En general ese disco viene de una racha en que yo estaba jodido. De las nueve canciones del disco, ocho son de desamor. ‘Camino Soria’ era una forma poética de dar nombre a la huida, de expresar las ganas de buscar otro sitio. En ese sentido, viva Soria.
¿Habría que reivindicar la heterosexualidad?
Pues me parece perfecto. No está de más. Yo creo que Loquillo ha aludido a esto, alguna vez.
¿Cuales son tus mejores canciones?
Suelen coincidir con el gusto del público, porque el público no es tonto.
Pero ¿cuáles son?
‘Camino Soria’, ‘Dónde estás’ y ‘Cuatro rosas’.
‘Lo que no está escrito’. Así se titula tu nuevo disco. ¿Me lo vendes?
Como todo disco, es un compendio de canciones. Está grabado en unos estudios de Gijón, todo en sonido analógico, no digital, que es lo que se lleva. Hay gente del rock a la que le gusta el sonido que produce la cinta. De ahí que se prescinda de las últimas tecnologías. Neil Young, por ejemplo, se niega a grabar en digital. Dice que el rock es una música que se aprecia más con la respiración de la cinta. Mi disco está hecho así, grabado a la antigua, con unos amplificadores y una mesa de mezclas de los años cuarenta o cincuenta. Eso, y los micros que usaban los Beatles, o Elvis Presley. Con el modelo de amplificación de entonces. Yo creo que todo eso le da un carácter al sonido. Lo mismo hasta me etiquetan de antiguo, o de romántico.
¿Y te importa?
En absoluto.
¿Y qué cuentas?
Mi vida. Como siempre. Tenía que haberte traído las letras, coño. Pero mira, te lo resumo en parte de una letra: “Vamos a portarnos mal, porque lo que no está escrito aún lo habremos de soñar”.
O sea, que traes optimismo.
Pues sí. Mi forma de ver la vida es positiva. Y además, cuesta, con el tiempo, hacer algo distinto. Hay que seguir soñando, sí.
¿A quién hay que escuchar, hoy?
De rock, a Fito. Hace buenas canciones. Y también a Pereza. Aún son más cercanos a mí. Han tomado un poco el relevo de los Burning, o el rock más macarra. Fito y Pereza son gente que vende discos y han llegado a un público de chavalitos o chavalitas. Esto es bastante positivo. Y luego están los de siempre, Andrés Calamaro, Ariel Roth, y Loquillo, que son de mi generación.
¿Está pasado de moda el rock and roll?
Sigue estando mal visto a nivel comercial. Tiene algo así como mala prensa. Ya lo dijo Jim Morrison, en 1968: “El rock ha muerto”. Se renueva, pero no tanto. Y, además, es imposible. Los Beatles, o los Rolling, o los Doors, lo inventaron o reinventaron todo, o casi todo. Ahora toca dar vueltas y vueltas.
¿Y qué pasa con internet?
Internet tiene muchas ventajas. Pero también inconvenientes. Algunos inconvenientes. Como autor, cuando la gente se baja canciones de internet, me rebelo. Me jode. Siempre ha habido una ley de propiedad intelectual, y no sé por qué ahora no se puede regular. Los derechos de autor son sagrados. Pero internet es superútil. Nos ha venido de repente, y es una cultura a la que debemos adaptarnos. Entiendo a un chaval de 16 años que dice: “¿Por qué me voy a gastar veinte euros en algo que me sale gratis?”. Me pongo en su lugar, y le comprendo.
¿Morirá el disco?
En Inglaterra la gente se compra los discos. Y en Francia. Pero el disco desaparecerá, sí. El disco para vender masivamente, quiero decir. Como objeto romántico, no. Nunca. Como fetiche.
¿Eres mejor en la música o en la afición al toreo?
Se ríe Jaime, Jaime Urrutia. Le sale una risa de tabaco de bar y enseguida se pone de nuevo serio, como ensimismado, y saca de muy adentro su voz de metal noctámbulo. Nos traen más birritas.
Me relaja más lo taurino, la verdad. La música, al convertirse en profesión, acaba cansando un poco. Antes, incluso, iba a muchos conciertos. Ahora voy menos. Incluso voy poco.
¿Has seguido más a toreros que a músicos?
Sí.
¿Y a qué toreros?
He seguido mucho a Rafael de Paula, allá por el 88, o el 89. Yo iba a menudo con Joaquín Albaicín, el gitano, hijo de María Albaicín, del que soy amigo de la época del bar de Gabinete, el Cuatro Rosas. Fuimos a Sevilla, a Granada, y a muchos otros sitios. Rafael de Paula era ensimismado. Pero yo le vi vestirse, asistí a ese rito secreto o casi secreto. Se aprendía mucho. A Miguel Ángel Perera le he seguido hasta Colombia. Somos amigos. Es una maravilla el seguir a un torero, si te gusta ese mundo, y participar alguna vez de sus liturgias. Pero yo siempre, con unos y con otros, sin dar la plasta, ¿eh?, porque ser torero es un oficio muy jodido, de estar muy concentrado. Me relaja, en fin. Más que la música, ya te digo. Llega un momento en la vida en que me vale mi propia música. Hombre, voy a ver a Dylan, a Benidorm, y bien. Pero siempre muy sujeto a lo profesional.
¿Por qué hay que defender la fiesta de los toros?
Este es un tema delicado. Resumiendo, por respeto a una tradición. Mi padre fue crítico taurino, y mi abuelo, empresario de la plaza de toros de Málaga. Yo he vivido los toros desde pequeño, y de forma muy natural. Mis mayores la han vivido, y nuestros mayores. Nunca he sentido lástima por un toro, no me provoca pavor que le claven un estoque. Me da más pena cuando el toro sale sin condiciones y sale jodido, sin la fortaleza necesaria para ser lidiado. Quizá el toro sufre; bien, vale; pero todo eso es como hablar del sexo de los ángeles. El torero, y los toros, son algo que está ahí. Dicho esto, yo creo que los taurinos, que viven de ello, debieran hacer más fuerza. Aprecio cierta desunión. Algo pasa. No sé si defienden bien la cosa, porque la fiesta está siendo muy atacada, sobre todo desde Cataluña, aunque no creo que prospere la prohibición.
¿El torero es un héroe?
Seguro.
Dame tres toreros sagrados.
Paco Camino. Le vi de pequeño. Y Rafael de Paula, y José Miguel Arroyo, ‘Joselito’. Ahora los hay también muy buenos: Morante de la Puebla, Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante. Son chavales jóvenes que no vienen necesariamente de la miseria, como en los sesenta, o los cincuenta, tipo ‘el Cordobés’. Antes venían de una escuela del hambre, de la escasez de la posguerra. Ahora tienen sus estudios, y algo ven en el toreo, y se meten ahí, y lo acogen como religión. Es algo muy misterioso. Acojonante.
Traen otra birra fresca, para el momento de las fotos. Jaime pilla una montera entre el mimo y la admiración. Jaime mira un capote como quien mira un trapo mágico y sagrado. Va a jugar un rato de la tarde a ser héroe. Se acabó el toro de la entrevista.

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Comentarios recientes

  • bender 10/05/2010 10:52

    La defensa de los derechos de autor que hace Urrutia es imposible. Resulta que si haces una buena canción hace 20 años...¿puedes vivir de ella toda la vida porque se sigue poniendo en las radios? ¿Y los fontaneros? ¿Y los diseñadores gráficos? ¿solo los "artistas" tienen derecho a los derechos de autor? Sólamente el canon digital ya legitima a quien sea a descargar cualquier contenido de internet.

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  • iñaki 09/05/2010 17:09

    Me gusta todo lo relacionado con Jaime son pocos lo viejos rockeros que siguen en la élite y haber quien me escribe porque ahora son tan diferentes como santiago auseron,el loco..

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  • Vic 07/05/2010 21:50

    Hola, la autora de las fotografías es Victoria Iglesias.
    Este es su blog:
    http://victoriaiglesiasfotos.blogspot.com

    Comentario fuera de tono

  • eduardo iges 06/05/2010 13:53

    Me ha gustado la foto de Jaime Urrutia.Me gustaría saber qué fotógrafo la ha realizado.

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  • Fan Refan 05/05/2010 19:20

    Aupa Jaime, genio donde los haya. Magnífico disco, "Patente de Corso", esperamos que vuelvas por tus fueros pronto, no hay derecho, con el talento que tú tienes. Un abrazo y palante.

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