Sport
Entrevistas / Artículos
Historiadora del arte, experta en García Lorca y cabaretera en Londres, la madrileña ha sido elegida la mejor artista internacional de burlesque

'La Beti': "Para hacer estriptis utilizo la mantilla que usaban mis tías para ir a misa"

Fecha: 21/07/2017 Elena García Quevedo | Fotos: Sandra Torralba
  • Valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

La vida de esta chica de familia acomodada cambió cuando vivió en las mismas calles londinenses donde mataba ‘Jack el destripador’. Beatriz Pindado se dedicó a ayudar a refugiadas y prostitutas hasta que apareció  ‘la Beti’, un alter ego con el que ha triunfado en el burlesque. Sus estriptis son de redoble. | Sigue leyendo.

Beatriz Pindado creía haberlo experimentado todo tras terminar la carrera y estudiar flamenco, tener una tienda y su propio hogar, peregrinar por varios países y saberse libre en plena madurez; pero su vida cambió rotundamente al vivir en el mismo enclave donde Jack el Destripador asesinó a las prostitutas y enseñar a mujeres refugiadas a recuperar el placer del gozo. Ella se  ganaba el pan como camarera de cabaret en la noche londinense. La rabia se apoderó de Beatriz y parió a La Beti, su desvergonzado alter ego. Alguien la retó a crear un espectáculo burlesque en una iglesia y ella dijo sí. Tomó los poemas de Lorca, las mantillas de ir a misa y empezó a hacer estriptis.
Desde entonces, ese indómito alter ego decidió encarnar todos los arquetipos de mujeres magulladas que habitaban en ella. Convertida en gran dama del género burlesque, triunfó como Mejor Artista Internacional en el World Burlesque Games. Y el Boom Town, uno de los festivales más importantes del Reino Unido, la convirtió en su gran musa. Ahora, Beatriz Pindado regresa a España para encontrar su verdadero lugar, mientras La Beti recita a Lorca en afamados burdeles como el Poetry Brothel London o, a partir de septiembre, en el madrileño Café Cósmico.
Hacemos la entrevista en la casa familiar donde vive junto a su madre, diseñadora de su ropa, compañera de batallas y su verdadera fuente de amor incondicional. “No podría haber hecho nada sin ella”, confiesa.
Hábleme de ‘La Beti’.
Es el personaje que aglutina diferentes mujeres  que estaban dentro de mí. Cada una representa miedos y oscuridad que tenía dentro. He trabajado con el burlesque para parirlas y liberarlas. Traigo arquetipos muy provocadores: la virgen enfadada, la madre, la loca, la tonta...Trabajo con la imagen y con la memoria antigua. También hay un trabajo muy profundo para crear otra sociedad donde el gozo es clave, donde la risa es clave, donde lo femenino es clave sin negar lo masculino.
¿Cómo era de niña?
Muy solitaria porque mis hermanos eran muy mayores; era exhibicionista y con mucha libertad. Vivía en un mundo de mayores. Fui a monjas y en el último curso a curas. Pero en esta casa podía explorar diferentes mundos. Siempre ha habido una onda muy fresca. Éramos cuatro machos y tres mujeres, y Beti era la mascota. Mi padre era escritor, tenía talleres de Mercedes de segunda mano; era un hombre muy divertido, cariñoso, respetuoso, excepcional. Él trajo mucho amor. Mi madre era ama de casa y, sin  parar de trabajar, trajo belleza a una familia de siete miembros.
¿Por qué puta, virgen, loca, madre...?
Todo lo que hago es autobiográfico y trata acerca de mis propias historias. Trabajo con mis monstruos y miedos. Aprendí a sentarme con ellos. Decidí vivirlos sabiendo que podía manejarme en una plataforma sin prejuicios. A través del espectáculo lanzo mensajes. El público ve a alguien de 40 encantada de lo que hace porque soy una mujer que goza de sí misma, con un trabajo detrás como historiadora, como conocedora de Lorca.
Es un arquetipo de mujer de su tiempo: inteligente, formada, viajada...
Arquetipo de este tiempo y de todos los tiempos. Represento a la mujer salvaje, a la loba. Soy consciente de que he venido a gozar, a vivir, y no me importa lo que piensen.
¿Por qué el estriptis en el escenario?
Cada prenda de ropa en realidad también es otra cosa. Se trata de  quitarse las capas superficiales y hacerlo con disfrute y rabia. Se trata de liberarse de todos los agentes contaminantes. El estriptis se traduce a gozo porque tiene algo potente que crea sensaciones en la piel, es un arte.
¿Por qué une el dolor de la mujer con iconos del pasado como la mantilla, la peineta, etcétera?
Utilizo elementos de mi linaje materno. Para hacer estriptis utilizo el mantón de manila que mis tías usaban para ir a misa. A mí me gusta descodificar y dar otro sentido a esos elementos tradicionales.
¿En que consiste el arquetipo de la prostituta sagrada en la que a veces se convierte La Beti?
Ella tiene el poder de la aniquiladora. La prostituta sagrada es la diosa hindú llamada Kali, es la que corta las cabezas de sus amantes y se hace el collar con ellas. La prostituta sagrada tiene el don de usar el erotismo y la sexualidad con libertad absoluta. Ella sana a los guerreros a través de su amor; su sexo es capaz de sanar las caballerizas y al hombre. Antes de la llegada de los griegos,  las mujeres eramos libres. Ahora no se le ha dado poder a nuestro centro, llamado hara: el coño. Hay un poder inmenso ahí. Ahora investigo el cuerpo a través del zen y conecto físicamente en eso.
¿Dónde está el amor en su trabajo actual sobre el escenario?
A través del amor hacia mi cuerpo manifiesto el respeto a todos. Soy amor a la vida y a seguir viviendo y eso me da las mejores versiones de mí misma. La atención que recibo después me colma. Me siento como un toro
¿Por qué para una mujer es tan importante estar conectada al cuerpo?
Empezar a sentir el cuerpo como mujer es capaz de transformar una vida. Cuando comencé a conectar con el mío era como dar a luz a mi centro y empezaba a crear más. Entonces mi vida se construía, daba a luz a mi propia vida, a otras beatrices que viven en mí.
¿Cómo fue el trabajo con las mujeres refugiadas?
Yo era guardiana de espacios con otros artistas, vivía en la calle de siglos y siglos de prostitución donde Jack el Destripador asesinaba a sus víctimas. Debajo de mi ventana venían los tour para mostrar la zona de los asesinatos y lo escuchaba desde mi ventana. A veces parecían justificar los asesinatos al hablar de las prostitutas como de escoria. Mientras, también hacía voluntariado con las mujeres refugiadas de los centros de detención. Estaba allá para recordarles que también había gozo. A través de la música, el compás; a través del flamenco trabajábamos la postura ante la vida. Todo a través de la risa y de recordarles que hay gozo. | Sigue leyendo.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad

Lo +

Lo más leído

Lo más valorado

Lo más comentado