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Entrevistas / Artículos

Lesly Kiss

Fecha: 23/03/2009 1:00

Se llama Kira, y su nombre de guerra es Lesly Kiss. Como tal triunfa en el mundo del porno y espera hacerlo también en las librerías. Acaba de presentar ‘Nacida inocente’ (Robin Book), una espeluznante autobiografía en la que no falta de nada.

Siendo bebé, vio cómo su padre asesinaba a su madre y después se suicidaba. Fue criada por una abuela que la maltrató hasta lo indecible. De adolescente sufrió abusos lésbicos en el internado donde estaba recluida. Padeció bulimia y anorexia, se intentó suicidar tres veces, fue engañada por varios novios y uno de ellos hasta intentó asesinarla. Un día, esta barcelonesa de 28 años descubrió el mundo del porno y tampoco lo pasó bien en sus inicios. Pero ha conseguido salir adelante. Y eso que ni siquiera con el último novio del que habla en el libro ha terminado bien.

Con todo lo vivido, ¿cómo se encuentra ahora?

Estoy tranquila. Me dedico mucho tiempo a mí misma. Antes no lo hacía, porque me entregaba de lleno a mi pareja. Y así me fue. Me puso los cuernos con todas sus amigas.

¿Le quedan muchas heridas abiertas?

Hay cosas que nunca se superan. Y cada una te marca de una forma. Pero quizá las heridas morales sean las más duras.

¿Pero le ha servido como terapia escribir el libro?

Sí, y quiero que quede claro que no lo he escrito para dar pena. Simplemente es mi puta realidad.

¿No va al psicólogo?

Me veo lo suficientemente fuerte para echarme todo a la espalda y seguir adelante.

Además de su tragedia, en el libro cuenta sus inicios en el mundo del porno. ¿Tanto le marcó aquel actor llamado ‘Penepiedra’?

No era gratuito ese apodo. Lo que aquel hombre tenía entre las piernas era realmente increíble. Más tarde fui a un castin de Nacho Vidal. Y puedo asegurar que no es poca broma hacerle una felación.

¿Ahora vive o sobrevive del porno?

Nunca ha sido fácil vivir del porno, pero entre el daño que le ha hecho internet y la crisis estamos bajo mínimos. Han llegado a ofrecerme rodar en mi propia casa, y pagarme 100 euros. Y ten en cuenta que el análisis clínico preceptivo cuesta 50.

¿Y aun así hay gente que acepta?

Tengo compañeras que están dispuestas a aceptar rodar orgías por 100 euros. Y eso puede implicar hacértelo con siete tíos a ese precio.

¿Y cuál es su caché?

Ahora mismo, con los años que ya llevo en este sector, tendría que cobrar 500 euros por una escena vaginal, 600 euros por un anal y 700 por una doble penetración. Pero son unos honorarios impensables a día de hoy. Y eso que los precios bajan si se trata de una película.

¿De qué vive entonces?

Soy representante de productos de ‘sex shop’ y también hago ‘gonzos’, escenas sueltas. Aparte de los bolos que me puedan salir. Pero lo más importante es que voy protagonizar mi primera película, ‘La vida secreta de Elena Brasal’, del director Roberto Valtueña.

Habiendo sufrido abusos lésbicos de adolescente, ¿cómo lleva compartir escena con una mujer?

Sé diferenciar lo que hago de forma voluntaria, me guste o no, de lo que supuso que me forzara una compañera del internado. De todas formas, yo soy una excepción dentro del sector.

¿Por qué?

Porque soy la única actriz porno que no disfruta con las escenas de sexo. Hay mucha ninfomanía en este mundo, pero no es mi caso. Incluso he llegado a pensar en cómo pagar la hipoteca mientras me penetraban.

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