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María Ángeles Nieto, árbitra de fútbol

Fecha: 14/05/2007 2:00 José Manuel MUÑOZ
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Le gusta mandar, es enérgica, tiene mano izquierda y se hace respetar. Pero como no la promocionan –en España, sólo a cuatro mujeres les permiten pitar en Tercera División, y a otras tres, ser asistentes de Segunda B– sigue arbitrando en Segunda Regional.

Marta JORDI

—¿Cómo le gusta que le llamen, árbitro o árbitra?

—Árbitro. Aunque lo acepte la Academia, árbitra no me gusta.

—¿Por qué le dio por arbitrar?

—Por mi padre. Con 60 años todavía sigue pitando. Nos llevaba a toda la familia a los campos y empecé a mamar lo del arbitraje. Me lo propuso, y como mis hermanos ya habían dicho que no, para no desilusionarle, probé y me gustó. Así llevo 13 años.

—¿Por qué le gustó?

—Porque me encanta mandar y saber que todas las decisiones las tomo yo. Hacerte respetar cuesta un poco, pero cuando lo consigues, es más fácil.

—¿La han agredido alguna vez?

—Nunca. Y eso que pito sola, sin Guardia Civil ni nadie de seguridad. Hay partidos que deseo que se acaben pronto porque sé que en cualquier momento puede liarse.

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—¿Y cómo lo soluciona?

—Las mujeres tenemos, además de la mano derecha para mandar, la izquierda para saber llevar el partido. Dos palabras bien dichas en el momento justo evitan muchas tarjetas.

—¿Cuánto le pagan por pitar en Regional?

—137 euros por partido, pero abono casi 40 de derechos. Dependiendo de la gasolina y si pito un par de partidos de infantiles, me saco 200 euros muchos fines de semana. Me gusta, pero aguantar lo que se aguanta por nada a cambio, no.

—¿Qué aguanta?

—Muchas cosas: insultos, mucha tensión, situaciones límite. Los jugadores dicen que se ponen nerviosos. En cambio, yo tengo que controlarme aunque me insulten gravemente.

—¿Cuál es el insulto que más le ha dolido?

—Varios. Los hombres son machistas, pero las peores son las mujeres, las madres de los futbolistas. Dicen las cosas más fuertes: “Hija de puta, cabrona, vete a fregar platos”... Tantas barbaridades que hasta sus hijos se avergüenzan de escucharlas.

—¿Alguna vez ha pasado miedo?

—No, nunca me acojono. Soy muy tranquila, y a día de hoy nadie me ha levantado la mano.

—¿Los futbolistas la respetan?

—Sí, pero a algunos les corroe que les pite una mujer. El machismo les desborda y les da rabia que les mande y les diga lo que tienen que hacer. Lo primero que aprenden a decir los jugadores es: “Árbitra, no tienes ni puta idea”.

—¿Tan mala es usted que en trece años no ha subido de categoría?

—Si me hubieran apoyado, ahora estaría en Segunda B, pero en mi delegación de Tarrasa equis personas me han puteado durante ocho años. Cuando les preguntaba por qué nunca me daban un partido de Regional, me decían que eso era cosa de hombres.

—¡Menuda contestación!

—Y desgraciadamente todo sigue igual. Por pocas árbitras que seamos, menos de 200 en toda España, tenemos que hacer la revolución y tomar el poder del Comité Nacional. Nos tenemos que hacer un hueco, aunque sea a codazos.

—¿Hay machismo en el fútbol español?

—Muchísimo, y a las mujeres no nos dejan subir. Al 90 por ciento de los dirigentes les jode que una mujer sea árbitro y que les pite sus partidos. Y no lo entiendo, porque pasamos las mismas pruebas físicas que los hombres –exageradas, ya que no somos atletas– y pitamos con el mismo reglamento.

—¿Con qué sueña?

—Con arbitrar un Barça-Madrid. Y si me apoyan, algún día lo conseguiré. ¿Por qué yo u otra mujer no podemos pitar un Barça-Madrid? Si no estuviera capacitada, me iría a mi casa. No hay derecho a que me digan que no puedo subir más porque soy mujer.

—En España sólo cuatro mujeres pitan partidos de Tercera

División, y a tres les dejan ser asistentes en Segunda B.

—No es justo, pero no les interesa que seamos más y nos cierran las puertas. Además, los informes de nuestras actuaciones los hacen señores de más de 60 años, muy carcas. Si la vicepresidenta del Gobierno es una mujer, ¿cómo es que no dejan que una árbitra pite un partido, como mínimo, de Segunda? ¡Pero qué vas a esperar si nos miran como si fuéramos bichos raros!

—Si hiciera la pelota a sus jefes, ¿ascendería?

—Seguro, y muy rápido. Los árbitros que la hacen suben meteóricamente de categoría.

—¿Qué le diría a Ángel Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol?

—Que nos apoye y nos promocione. Y a la vicepresidenta Fernández de la Vega le pediría, ya que defiende tanto la igualdad, que pregunte por qué ninguna mujer pita un partido de fútbol de Primera División.

—¿Le han tirado los tejos en algún partido?

—Algún jugador lo ha intentado. Uno me dijo: “Rubia, qué culo tienes”, pero con la mirada le fulminé y no hizo falta expulsarlo. Ahora, prefiero que me digan eso que “hija de puta”.

—¿Y le ha impresionado algún futbolista?

—Yo voy a lo mío, pero el que es guapo es guapo. Ahora, casi siempre los feos son más respetuosos. Los guaperas son los más chulitos y se quejan por todo.

—¿Sabe que los árbitros de Primera ganan 120.000 euros al año?

—Si cobrara yo eso, te aseguro que no me equivocaría más veces que ellos. Me dedicaría en cuerpo y alma al arbitraje y me saldría de la tabla. ¡Con asistentes, cuarto árbitro y con cámaras de televisión es más fácil pitar!

—Defínase como árbitra.

—Imparcial, ya que ningún equipo me da de comer. Tengo mucho carácter, soy autoritaria y muy seria. En el campo, o te impones o te comen.

—¿Qué pasaría si cinco mujeres pitaran en Primera?

—Pues que habría más cordura, menos violencia y no se cometerían tantos disparates. Si pudiera, a muchos presidentes les diría que se fueran un ratito al bar. Si nos dejaran, todo se lo solucionábamos nosotras.

—¿Tiene novio?

—Sí, pero de momento vivo con mis padres. No ve bien que sea árbitro, pero ya lo sabía cuando me conoció.

—¿Cuántos pendientes lleva?

—Cinco en cada oreja, pero en el partido ninguno; así lo determina el reglamento. Y en el cuerpo, cuatro tatuajes.

—¿Es muy tarjetera?

—En absoluto. Muchas veces, sé que me están provocando y lo soluciono pegando un corte, pero con educación. Si todos los partidos los pitáramos mujeres, no habría tantos problemas.

—¿Dentro de cuánto pitará una mujer en Primera?

—¡Uf! Depende de lo que tardemos en dar caña y en lo que se tarde en reaccionar.

—Explique sus sensaciones en el campo.

—Me siento realizada porque sé que soy la que manda, la reina. Me va la marcha y no voy provocando, pero si hace falta pitar un penalti en el último minuto en contra del equipo de casa, lo pito.

—¿Cómo cree que le sentará a sus jefes este reportaje?

—Verán a una tía desnuda y... Los machistas no lo entenderán, pero me es igual. No creo que me abran un expediente.

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