Sport
Entrevistas / Artículos
A sus 26 años es la trabajadora sexual más conocida de Argentina. Prostituta, actriz X y feminista, vive parte del año en Barcelona y milita 24 horas al día en contra de los abusos

María Riot: “Me aman y me detestan desde todos los frentes”

Fecha: 06/11/2017 Alberto Gayo. Fotos: Xenia Lau
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Vive con poco equipaje entre Buenos Aires y Barcelona. Es prostituta y hace descuento a las lesbianas. Es actriz porno y denuncia una industria que abusa. Y Es feminista aunque hay mujeres que la detestan. De sangre asturiana, María Riot adora a Bettie Page, Katy Perry o Cicciolina. Y sus pezones ganaron a Facebook. | Sigue leyendo.

María Riot es una agitadora social y sexual, aquí y en Argentina. Sus ojos imantan y su labia trastoca por igual a machistas, al feminismo hegemónico y a las mentes cortas. A Florencia le pega su nombre pero prefiere que la llamen María Riot –en homenaje al movimiento underground de mujeres Riot Grrrl–.  Nació en una zona trabajadora de Buenos Aires hace 26 años, “mi abuelo por parte de padre vino de Asturias, fue el primero en tener luz en el barrio, un pionero, y por parte de mi madre proceden de Uruguay”.

Mamó la música y el arte desde chica, fue demasiadopunki y explotó con la sexualidad y el activismo político. Ha sido webcamer, es vegana y animalista, trabaja como actriz porno en Europa y como prostituta en Barcelona y Argentina, donde es una de las voces más autorizadas en defensa del colectivo de trabajadoras sexuales. Hace pocas semanas participó en el Encuentro Nacional de Mujeres de Argentina, un evento con más de 30 años de historia, impartiendo talleres en representación de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina). En Metro y medio, uno de los programas de radio con más éxito de su país, es columnista: “Me aman y me detestan desde todos los frentes, pero estoy dentro del feminismo, del porno, del trabajo sexual y de los medios porque quiero que haya cambios y hay que hacerlos desde dentro”.  Puedo decir que María es intensa–parece que milita las 24 horas del día–, bendita intensidad. No lo sabe, pero parece una de esas chicas de la artista Vanessa Alice, pero sin máscara. Ah, su banda preferida son los Sonic Youth.

¿Me contaría su primer recuerdo?

Claro. Quería ser artista, estrella pop. En mi habitación tenía un escenario que me construyeron mis padres. Mi papá le daba mucha importancia a la música, y mi mamá, a la pintura. Tuvimos un  fuerte consumo cultural.

¿Y su primer día de colegio?

Tenía tantas ganas de ir que mis padres, antes de que empezara, inventaron un colegio imaginario y me dieron un uniforme. Fui a uno de monjas porque nos dieron una beca. Solo recuerdo que dibujaba. En mi casa no se hablaba mucho, no aprendí a expresarme en palabras, usaba el dibujo como expresión. 

¿Cómo fue su primer beso?

A los 15 con un chico mayor. Lo recuerdo adrenalínico, me escapé para verle, lo recuerdo rápido y loco.

¿Ocurrió lo mismo con su primera relación sexual?

Fue con una chica a los 16 años. Llegué a casa y grité ‘soy lesbiana’ y me miraron de arriba abajo como diciendo: ‘¿Algo más?’. Luego me di cuenta de que estaba explorando mi sexualidad, tuve novios, salí con trans, el sexo es algo más fluido y no quise quedarme en una etiqueta. Hoy en día me gustan las mujeres, los hombres últimamente no me mueven nada pero trabajo con ellos a diario. A algunos les explota la cabeza cuando oyen que una lesbiana es trabajadora sexual. Cada una puede tener su preferencia sexual y después usar como herramienta laboral su sexualidad.

¿Y el último desamor?

Hace mucho que no estoy en pareja. Al empezar a ser trabajadora sexual tuve un filtro, valoré de otra manera la sexualidad y mi tiempo. Lo he dicho varias veces, gracias a ser trabajadora sexual dejé de coger boludos. No puedo regalar mi tiempo a nadie, y me di cuenta de que no volvería a estar con nadie que no pensase que valía la pena. O me tenía que pagar o nada.

En el trabajo sexual empezó siendo webcamer y luego pasó a ser prostituta y a trabajar en el cine porno…

Sí y algunos han alimentado el mito de que soy rica. Si eres prostituta, o eres víctima o eres puta vip, no hay un término medio, y sí lo hay. Ojalá pudiese vivir en el Caribe tomando el sol.

¿Qué significa el sexo para María Riot?

Es mi herramienta laboral. Mi capital erótico y mi sexualidad son mis herramientas. Y también es algo de lo que disfruto mucho. El sexo no es que esté sobrevalorado, es que está mal hablado. Gracias al trabajo sexual he descubierto que la sexualidad se construye y reconstruye todo el tiempo. 

En Argentina se ha convertido en un  azote de la moralidad, defiende a las trabajadoras sexuales, es animalista, lesbiana, puta…

Es que detrás está la moral; si no fuese sexo, no pasaría nada. No represento a las trabajadoras sexuales, cada una debe representarse a sí misma, pero sí represento demandas del colectivo. A mí nunca me llevó la policía por ejercer mi trabajo. El problema es el estigma y por eso doy la cara, para visibilizar que las trabajadoras sexuales son personas, humanas, no extraterrestres. La sociedad siempre quiere hacer diferencias entre la puta y los demás ciudadanos. Históricamente se les ponía una marca en el brazo. Y hasta el feminismo más hegemónico colaboró en dividir a las mujeres en buenas y malas, en las dignas y las que hay que salvar… En Argentina se está dando algo histórico, viene gente de Europa a estudiar el movimiento ‘putas feministas’.

Pero no parece el mejor trabajo.

Bueno, lo más triste es encontrarte con prejuicios y discriminación. Es encontrarte con compañeras que tienen que ocultar su trabajo o que les quieren quitar a sus hijos, que son detenidas por estar en la vía pública. Todos esperan que una puta diga que el peor momento ha sido con un cliente, está dentro del imaginario, y tenemos clientes malos y buenos, pero lo peor es el estigma y la persecución policial.

La sociedad identifica prostitución con trata de personas con fines sexuales.

Trata de personas es estar forzada a hacerlo y no tener voluntad propia de trabajar ahí, y eso es un delito, y tiene que ser condenado y erradicado. Y otra cosa es lo de elegir. Es verdad que nadie elige su trabajo, solo unos pocos. Bajo el capitalismo, son muy pocos los privilegiados que puede elegir su trabajo libremente. No me gusta la palabra elegir porque es muy difusa, prefiero la palabra optar. Dentro de unas opciones de trabajo que tenía, opté por la prostitución. Podría haber optado por seguir trabajando en un call center o en el supermercado de mi padre… tenía diez opciones y esa es la diferencia con otras mujeres, que no tienen muchas opciones, que solo tienen dos. O cuando tienen una sola no están eligiendo, es el trabajo que les puede hacer sobrevivir. 

¿Han ido cambiando sus clientes al saber cómo pensaba?

Hoy las personas que me contactan dicen que lo hacen por las cosas que digo. Y también hay gente que me ha conocido por redes sociales de contactos, sobre todo en Barcelona, y cuando se enteran de que soy militante, ya no me quieren ver, les intimido. No, no les voy a recibir con un látigo gritando ‘¡feminismo! ‘

¿También mujeres?

Cada vez más. Una vez por semana tengo una mujer, parejas de dos mujeres, o parejas de lesbianas, chicos trans… la verdad es que la mayoría de las mujeres que me contactan dicen que es la primera vez que pagan o que es la primera vez que están con una mujer. Hago descuentos a mujeres lesbianas y trans.

¿Qué es eso del activismo Gordx?

Reivindica la gordura para evitar la discriminación. Aceptarse para cuestionar el sistema. Las apoyo. No me considero gorda, pero es uno de los insultos que más me dicen y me dijeron de pequeña. Gorda, puta y torta me lo dicen mucho. En el colegio sufrí acoso, me llamaban gorda, y después noté que era la niña que más salía a la pizarra, la preferida de la profesora de literatura… eso era lo que les molestaba. Terminé con depresión. 

¿Qué le ayudó a salir del bajón?

El acoso me generó inseguridad, tenía problemas de comunicación, con mi propia personalidad… acabé haciendo terapia grupal. No lo suelo contar, lo empiezo a hacer porque me ayuda a romper con otro estigma, el de la salud mental, el de pensar que acabé como trabajadora sexual o en el porno por un trauma de joven. De todas las que iban a terapia, fui la única que acabo en el porno. 

¿Con quién se identifica?

Con la pin-up Bettie Page, y con Katy Perry y Lady Gaga por su capital sexual en el pop. También Cicciolina y La Coca Sarli, una vedette argentina, a las que amo porque eran dos bombas… 

¿Cuándo se planteó hacer cine porno?

Nunca. Cuando empecé tenía un motivo político y artístico, quería hacer determinado porno y no porque crea que hay un porno bueno o malo. El porno ideal es aquel donde hay diversidad, donde no hay sexismo ni discriminación, igual que tendría que ser la industria musical, el cine convencional… Lo que está mal son las condiciones laborales, el abuso y explotación.

Hace unos días la actriz española Irina Vega se atrevió a denunciar esos abusos.

Sí, lo he leído. La primera vez que participé en un festival porno fue el año pasado en Valencia y todavía no me pagaron, me deben 500 euros. También trabajé con la directora francesa más famosa de posporno y las condiciones fueron deplorables, no nos pagó y quiso que tuviésemos sexo todas juntas… A eso le llamaban porno feminista y en los festivales le aplauden.

¿Cómo se cambia esta realidad?

Hay que empezar a denunciar. Nos callamos porque empiezan a decir que hay que abolir el porno. Estamos viendo los abusos en Hollywood y nadie se plantea abolir Hollywood. En el trabajo sexual, pasa lo mismo, denuncio las malas condiciones del trabajo sexual y sin embargo me acusan de romantizar el trabajo sexual, y reclaman abolirlo. Nadie dice que hay que abolir la industria textil cuando hay más explotación de personas que en la trata con fines sexuales, que claramente tiene que ser erradicada. 

Alardea de ser la primera que demandó a Facebook por quitarle una foto de su perfil donde salían sus pezones…

Tapé los pezones porque sé cuales son las normas, pero denunciaron mis cuentas. Hay censura, no hay libertad de expresión, los cuerpos de las mujeres espantan, la teta espanta y no nos espantan los animales descuartizados, o las paginas que promueven cosas terribles… Es la primera vez en Latinoamérica que se gana a Facebook. Me pidió perdón y me devolvieron la foto, pero la batalla legal no ha terminado, ahora vamos a pedir daños y perjuicios. 

¿Qué le produce sentirse deseada?

Halagos e incertidumbres de qué es lo que atrae de mí. Muchos se preguntan quién puede ver mis vídeos o pagar por estar con una mujer con cicatrices, estrías y un michelín, como dicen acá. El deseo no es cumplir con un estándar, tiene que ver con lo que le produces a otra persona. El deseo es también político.  | Sigue leyendo.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad

Lo +

Lo más leído

Lo más valorado

Lo más comentado