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Marta y el sexo: Mangué, la `galáctica´ del balonmano español

Fecha: 19/02/2007 1:01 José Manuel Muñoz

Martaes la capitana de las heroínas de bronce. La líder de la selección femenina de balonmano posó y habló sin tapujos para interviú en cuando su carrera ya descollaba: "Es bueno hacer el amor antes de los partidos”.

Paco Llata

12/02/07

capitana de la selección de balonmano que acaba de ganar el bronce mundial, hablaba y posaba sin tapujos cuando ya era una "galáctica" del balonmano mundial.

—Los expertos dicen que es un portento físico y la mejor.

—Eso dicen. Soy muy lista, fuerte, explosiva, polivalente y estoy entre las mejores, pero me entrego sólo cuando quiero. Soy como Ronaldo: como sé que trabajando al 50 por ciento voy bien…

—¿Sólo juega cuando quiere?

—Es algo que no puedo controlar. No es que vaya sobrada, pero cuando me apetece sí que hago lo que quiero con el balón: defender, atacar y jugar hasta dos partidos seguidos. Si estoy motivada, doy el callo y lo bordo.

—¿Si se cuidara sería la mejor del mundo?

—Sí, y es lo que me dice la gente que me quiere, pero entonces no sería yo. Reconozco que soy una cabra loca y que me gusta más disfrutar de la vida que del balonmano. Soy algo irresponsable y muy despistada. ¡Si fueras mi entrenador, te pondría de los nervios!

—¡Debe de ser buena porque hasta tiene cláusula de rescisión!

—Sí, mi libertad cuesta 330.000 euros. Soy una privilegiada y tengo uno de los mejores contratos de España (5.000 euros netos al mes). Desde los 16 años cobro sueldo y dicen que soy la ‘Ronaldinha’ del balonmano femenino. Hace dos años rechacé una gran oferta de Dinamarca, pero ahora sé que para mejorar y motivarme necesito irme al extranjero.

—¿No valora todo lo que tiene?

—Es que he vivido muy rápido, exploté demasiado pronto y me he saturado. Necesito nuevas metas y tener a mi lado a alguien que me sepa llevar, orientar y motivar. Espero no cansarme, porque mientras me divierta puedo hacer lo que quiera en este deporte.

—Es una cabra loca, pero muy buena persona.

—Y muy cabezota, impulsiva, decidida y clara. Siempre voy de frente. Si me hubiera callado más de una vez y hubiera controlado mi orgullo, me iría mucho mejor.

—¿A la selección masculina le robaron en el Mundial de Alemania?

—Creo que sí. Los árbitros siempre ayudan al equipo anfitrión y o te sale un buen partido, o te roban. Yo lo he vivido muchas veces.

—¿La selección femenina puede subir al podio en Pekín?

—Primero debemos clasificarnos, pero podemos hacer algo importante. Tenemos un buen equipo y si nos saben llevar…

—¿Qué quiere decir?

—Podemos ganar a cualquiera, pero en el último Campeonato de Europa el seleccionador no supo aprovechar nuestro potencial y nos reventó. ¡No se puede jugar con sólo siete jugadoras!

—¿En el balonmano femenino hay dopaje?

—Yo no me dopo y mi equipo tampoco, pero no lo sé. En todos los sitios hay, y a lo mejor alguna extranjera lo hace, pero españolas, ninguna.

—¿Su equipo, Cementos La Unión, ganará otra vez la Liga?

—Nuestro objetivo es lograr el doblete, como la temporada pasada.

—¿Beckham es el deportista más sexi?

—Es muy guapo, pero quien me pone es el cuerpazo de Nadal –pura fibra ese niño– y la cara de Feliciano López. Y, por su simpatía, me encantaría pasar una noche con Ronaldinho.

—¿Se ha enamorado alguna vez?

—Sí, pero hace tiempo. Me entrego al máximo y soy tierna, sensible, romántica… Parezco dura pero luego soy muy blanda.

—¿Y hace mucho el amor?

—Todas las veces que puedo. Y creo que la noche antes de los grandes partidos, los trascendentales, es muy bueno hacerlo. Se lo recomiendo a todos los deportistas: te relaja, liberas muchas tensiones... Si fuera seleccionadora daría libertad a todas mis jugadoras para que lo hicieran la víspera de los partidos. El problema es que los entrenadores son muy rígidos y nos tratan a todos como si fuéramos niñas.

—¿Si le gusta un hombre, va a por él?

—Si realmente me gusta, no paro hasta conseguirlo. Soy muy caprichosa y si se me pone difícil, más me gusta.

—¿Para todo es tan auténtica?

—Me gusta la sinceridad y ser clara. Por eso he puesto colorado a más de uno. Cuando me pongo, soy muy borde y corto por lo sano.

—¿Tiene muchos amigos?

—Sí. En mi equipo he conectado con mi compañera Sofi, una rubia húngara de 31 años y soltera. A ella también le gusta vivir la vida y las dos nos parecemos en muchas cosas.

—¿En su deporte hay muchas lesbianas?

—Sí, es verdad. Y hay parejas de toda la vida porque se han conocido desde siempre. La gente les llama bolleras, pero son parejas, como en todos los deportes. ¿O en el fútbol no las hay? Es normal, el roce hace el cariño y...

—¿Usted es lesbiana?

—No, pero soy muy abierta y no me importaría nada.

—¿Se identifica con lo que dijeron en interviú las chicas del Navalcarnero de fútbol sala?

—Yo y todas las deportistas. Me alegro de que ganaran la Copa de la Reina y tenían razón: el deporte femenino está muy dejado y nadie nos presta atención.

—¿Con qué sueña usted?

—Mis sueños no son deportivos. Me veo de mayor viviendo en otro país más humilde, no ganando tanto como ahora, pero disfrutando más de la vida. Me gustaría experimentar algo en algún sitio del Caribe. Sé que mi vida cambiará cuando se acabe el balonmano.

—Si quiere, seguirá en activo hasta los 36 años.

—No sé si aguantaré. Mi problema es que acabé la ESO y entonces dejé de estudiar porque no me gustaba. Tuve la salida fácil del balonmano y empecé a ganar dinero.

—¿Cómo es su mundo?

—Un mundo maravilloso. Soy así, de Canarias, y llevo una hora menos; por eso llego tarde a todos los sitios. Llegaré tarde hasta a mi boda.

—¿Qué pensará la gente al verla así, en interviú?

—Que soy una chica atrevida, una de las más atrevidas del deporte español. Espero que después de este reportaje venga más gente joven a vernos a los pabellones.

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