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Natalia Casares, campeona de España de sable

Fecha: 10/09/2007 José Manuel MUÑOZ
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Pese a las escasas ayudas que recibe, es la mejor de España en la modalidad de sable y en los Juegos Olímpicos dará que hablar. Natalia Casares (Madrid, 23 años) se molesta cuando la comparan con los espadachines de las películas ‘El Zorro’ y ‘Alatriste’ y no entiende cómo hay tanto machismo en la Federación de Esgrima.

Carlos MONTAÑÉS

—¿Cómo le dio por la esgrima?

—He mamado este deporte desde pequeñita, ya que mis tres hermanos lo practicaban, y lo elegí antes que la gimnasia rítmica o el ballet.

—¿Qué diferencia hay entre el sable, su modalidad, y la espada y el florete?

—En el sable sólo puedes tocar al adversario de cintura para arriba y con toda la hoja. En el florete el tocado es sólo con la punta y en el tronco. En la espada se puede tocar con la punta en todo el cuerpo.

—Pero lo que importa es tocar…

—Para ganar, hay que sumar 15 tocados. Cada combate suele durar tres minutos. En 180 segundos te lo juegas todo.

—¿Qué cualidades se necesitan para hacer esgrima?

—Muchos reflejos, elasticidad y fortaleza de piernas para hacer movimientos rápidos y continuados. Además, hay que ser listo para anticiparte a los movimientos del rival. Y hay que tener mucha mala leche. De lo contrario, estás muerta.

—¿Por qué en féminas el nivel es tan bajo?

—Nos faltan medios y que crean en nosotras. Por ejemplo, el sable lo practicamos desde hace ocho años y llevamos un retraso considerable con otros países.

—¿Qué le falta para ser campeona del mundo?

—No hay secretos ni milagros: dedicación y más ayudas. Si me dieran una beca en condiciones, podría entrenarme seis horas diarias en vez de dos y media. Y aunque seguiría estudiando –estoy en el último curso de Psicopedagogía– podría dejar de trabajar. Además, si el equipo nacional tuviera una buena estructura, subiría como la espuma.

—¿No recibe ayudas?

—¡Es que no tengo beca! Este año la Comunidad de Madrid me da 4.000 euros y la federación me paga 240 euros por cada competición que disputo en el extranjero. Menos mal que la equipación, que cuesta más de 1.000 euros, me la regalan.

—Y dice que las sablistas se entrenan por su cuenta.

—Sí, cada una va por libre y hace lo que quiere. Ahora la federación ha decidido apoyarnos y desde octubre haremos equipo y trabajaremos con un seleccionador extranjero.

—¿Pero tan mal estaban?

—Hemos estado dejadas de la mano de Dios. En sable, si nos ayudan, saldremos adelante, pero el florete femenino ha desaparecido y en espada tampoco tenemos equipo nacional.

—¿La federación no apuesta por las mujeres?

—No mucho. Como en todos los deportes, hay demasiado machismo. No creían en nosotras y sólo apostaban por los hombres. Si me desnudo es para que la gente sepa que existimos.

—¿La esgrima es un deporte de ricos?

—Muchos piensan que es para señoritos y niños pijos, y no es así. Lo puede practicar cualquiera, no hace falta tener dinero. El material es caro, pero al principio te lo prestan. Lo triste es que hablas de esgrima y todos piensan en películas como ‘Los tres mosqueteros’ o ‘El Zorro’.

—¿No le gustan ese tipo de películas?

—Sirve de promoción y va bien que nos hagan reportajes porque Viggo Mortensen dio clases con nosotras antes de rodar ‘Alatriste’, pero es un concepto equivocado de lo que es la esgrima. No somos espadachines, nuestras armas no matan, no son peligrosas y nos divertimos compitiendo.

—Pero cuando compite...

—Sí, voy a por todas, pero no hago daño a nadie, ya que la chaquetilla que llevamos es de kevlar –una fibra sintética que preserva nuestra integridad física– y la careta es una reja de acero inoxidable con una malla metálica.

—¿Tanto influyen los árbitros en su deporte?

—Muchísimo. El problema es cuando se encienden las dos luces a la vez y tienen que decidir la que ha tocado primero. Los buenos árbitros son imparciales, pero en el extranjero dan el punto al equipo importante: para las americanas o las rusas. Por eso o tu acción es rápida y clara o estás muerta.

—¿Cómo evita que la toquen?

—Estando siempre de perfil y haciendo con el sable una serie de paradas –tercera, cuarta y quinta– para frenar los golpes del rival. Aunque para ganar hay que arriesgar, tan importante es una buena defensa como un buen ataque.

—No sabía que el sable fuera tan largo.

—Tiene una longitud de 105 centímetros. La hoja, de acero y sección rectangular, no puede medir más de 80 centímetros, su peso debe ser inferior a 500 gramos, la cazoleta es convexa y de una sola pieza y cuesta unos 60 euros.

—¿Hay dopaje en su deporte?

—Hasta hoy, ningún tirador ha dado positivo. Pasamos todo tipo de controles y como no hay dinero de por medio...

—¿Con qué sueña?

—Con disputar unos Juegos Olímpicos y antes o después, como tengo tanta fuerza de voluntad, lo conseguiré. En abril intentaré clasificarme para Pekín, pero en Londres 2012 daré que hablar. Tengo 23 años, y si Jorge Pina ha sido campeón de Europa a los 29, mis mejores años todavía están por llegar.

—Ya que es profesora, ¿a quién le gustaría dar clases de esgrima?

—Como soy culé hasta la médula, a Ronaldinho. Rijkaard debería saber que si sus jugadores hicieran esgrima, fortalecerían sus piernas y marcarían muchos más goles.

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Comentarios recientes

  • Gonza 17/07/2010 22:33

    Moza, te apetecco?

    Comentario fuera de tono

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