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Rocío Gamonal y Ruth Moll, corredoras de ‘mountain bike’

Fecha: 03/09/2007 2:00 José Manuel MUÑOZ

Esta semana disputan en Fort Williams (Escocia) el campeonato del mundo de ‘mountain bike’ y se juegan una plaza para los Juegos Olímpicos de Pekín. No son famosas, no corren por dinero, pero se atreven a decir lo que otros callan: “Muchos deportistas se dopan, no sólo los ciclistas”.

Paco LLATA

Sé que no voy a ganar el Mundial porque no me meto nada. Vamos limpias, pero si nos metiéramos –y es muy fácil hacerlo– estaríamos arriba y siempre subiríamos al podio. Estoy convencida”. Rocío Gamonal (Oviedo, 1979) fue campeona del mundo de mountain bike en 2005, acaba de ganar su quinto título nacional, es, por su polivalencia en todas las disciplinas, la ciclista más completa de España y habla claro antes de disputar esta semana con la selección española el Mundial de Fort Williams (Escocia), en el que se jugará su clasificación para los Juegos Olímpicos de Pekín.

“No lo puedes demostrar, pero antes de la carrera, como ves cosas que no son normales, ya sabes qué corredoras se meten. ¿O es normal que una rival te saque hoy 30 segundos y al cabo de dos semanas te meta 15 minutos? ¡Que me expliquen cómo se puede mejorar tan rápido! Y que lo sepan las autoridades, que siempre nos dejan en pelotas: nosotras vamos limpias, como muchos ciclistas”, afirma Rocío.

Lo mismo piensa Ruth Moll (Menorca, 1974), que completa, junto a Marga Fullana, el equipo nacional en este campeonato del mundo: “¿Cómo sabemos quién va dopada? Mirando si sus piernas están más definidas, viendo sus venas, su musculatura, porque les sale barba, porque tienen un vozarrón que asusta y porque parece que tienen paquete” . Rocío y Ruth, que viven y entrenan en Pola de Siero (Asturias), hacen la misma valoración al término de algunas pruebas: “Entre las que vamos limpias habríamos sido tercera y quinta” .

Por eso, porque no se dopan, no soportan estar siempre bajo sospecha: “Estamos hartas de que nos echen la basura encima sólo a los ciclistas. Ya sabemos que muchos se dopan, pero no todos lo hacemos. El dopaje existe en todos los deportes, no sólo en el ciclismo. ¿O crees que algunos futbolistas, tenistas y otros deportistas no se dopan?”, se pregunta Rocío Gamonal.

Al instante, Ruth Moll, mosqueada por los escasos controles antidopaje que se efectúan en otros deportes, dispara con bala: “Si en el fútbol español se hicieran en serio y se conocieran los resultados, más de un político se quedaría con la boca abierta y muchos equipos no estarían todo el año al cien por cien. No entiendo cómo nadie se pregunta por qué determinados futbolistas, pese a que jueguen tres partidos a la semana, nunca se cansan” .

Rocío, sabedora de que los jugadores de Primera División pasan al año el tres por ciento de los controles de cualquier ciclista, también se indigna al abordar este asunto: “¿Por qué a mí me puede despertar un médico a las 6 de la mañana para ver mi hematocrito y tengo que decirle dónde voy a estar las 24 horas del día y no se lo hacen a Nadal, a Fernando Alonso, a Gasol o a cualquier futbolista? Sólo se ceban con el ciclismo, no con los deportes que mueven mucho dinero. Pero claro, no interesa decir que en un equipo como el Madrid o el Barcelona alguien se dopa” .

Las dos corredoras de mountain bike, que este sábado se juegan en el exigente circuito de Fort Williams una plaza para estar en Pekín, piensan que ha llegado el momento de que los ciclistas digan basta: “Nos tratan como si fuéramos ganado y, si estuviéramos unidos, deberíamos plantarlos. ¡Ya está bien de que seamos la escoria y que nos utilicen de cabeza de turco para dar lecciones al resto de los deportes!” , afirma la menorquina Ruth Moll.

Pese a que se consideran profesionales –se entrenan seis horas diarias–, las ayudas que reciben son ridículas (por ganar la Copa de España les dan 150 euros de premio, cuando sólo el desplazamiento les cuesta 2.000) y no ganan más de 20.000 euros al año. Menos mal que cuentan con tres patrocinadores: Oca, BH y Toscaf. Como no compiten por dinero, hablan claro de los escándalos del dopaje: “A este paso el ciclismo desaparece. Y el Tour de Francia se lo cargará. Pero cuando hay tanto dinero en juego, es imposible acabar con esta porquería, ya que los tramposos, en vez de arrepentirse y cantar, prefieren callar y seguir cobrando”, insiste Ruth. Rocío va mucho más lejos: “Lo tienen bien montado. La prueba es que los que toman desde hace tiempo ganan carreras y todavía no les han pillado. Y todos lo sabemos” .

Tampoco entienden Rocío y Ruth para qué han servido las investigaciones de la Operación Puerto: “Ha sido una cagada. No ha solucionado nada y, sin pruebas, se han cargado a gente inocente que ahora está en el paro” , insiste la ciclista asturiana, que, como su compañera y amiga, tiene ganas de poner a cada uno en su sitio: “Nos gustaría que los responsables que han tapado lo de la ‘Operación Puerto’ dijeran a qué deportistas corresponden algunas bolsas de sangre que requisó la Guardia Civil” . Ambas están convencidas de que cuando algunos dirigentes conocieron el nombre de algunos implicados “se asustaron y echaron el freno para que el escándalo no fuera monumental. Por eso los que vamos limpios queremos que tiren de la manta y lleguen hasta el final. Nos lo merecemos. Y si hay que sancionar y mandar a su casa a muchos futbolistas, tenistas o estrellas del deporte, mejor para todos. Es la única forma de acabar con toda esta mierda” .

Sorprende que estas modestas corredoras digan lo que muchos deportistas no comentan ni en privado: “Nos gustaría que Zapatero, si es verdad que quiere ayudar al ciclismo, pregunte por qué se ha tapado todo. Los que vamos limpios nos merecemos una respuesta. Mientras tanto, los ciclistas seremos los únicos ‘pringaos’ del deporte mundial y todos seguirán pensando cada vez que ganemos algo: «Ésta, seguro que se mete»”. Sobre la rueda de prensa de Alberto Contador tras ganar el Tour de Francia aseguran: “Nos dio pena que se bajara los pantalones de esa forma y que tuviera que ofrecer hasta su ADN para demostrar su inocencia” .

Según Rocío y Ruth, todo se arreglaría si las autoridades lograran abaratar los controles antidopaje: “Es una barbaridad que uno cueste 3.000 euros. Lo ideal sería que antes de competir, a todos los deportistas nos dieran un pinchazo en el dedo para saber si vamos limpios.

Entretanto, esta semana lucharán en Escocia para que España quede entre las ocho mejores del mundo en mountain bike, lo que supondría clasificarse para los Juegos Olímpicos de Pekín: “Lo lograremos. Somos buenas y, aunque no tenemos paquete como otras, nos sobran ovarios”.

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