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Militó en ‘El Intermedio’, ahora quiere ser actriz

Usun Yoon: "A las mujeres nos gusta que nos toquen más"

Fecha: 28/04/2014 Marta C. Tirado / Fotos: Sandra Torralba

Es de Corea. Adoptada por Utrera. Militó junto a El Gran Wyoming en ‘El Intermedio’ de La Sexta. Y de ahí a la fama. Ahora quiere ser actriz, aunque nunca dejó de serlo. Pequeña pero matona. Mira. Mira fijamente. Te escudriña, te busca, te observa. Reconoce no saber porqué impone pues dice que cuando mira y piensa simplemente no está hablando. Es así. Sencilla pero exótica. Una belleza picante y nada prudente. Podría ser perfectamente una diva de los años 50.  En la sesión alguien al que ella reconoce dice no conocerla. “¡Cómo no se va a acordar de mi si en España los que parecéis todos iguales sois vosotros!”, espeta. De Usun Yoon impresiona hasta su mirada.

¿En Asia la comida española es tan mala como aquí la asiática?

La verdad que sí (se ríe). Siempre que vas a comer tapas españolas fuera te sirven cocido dentro de la paella. No sé qué les pasa con el chorizo pero siempre está presente.

Mi panadero es chino y se hace llamar Juan, una amiga coreana eligió Lola… ¿alguna vez le animaron o pensó en occidentalizar su nombre?

No. Yo soy coreana. Esto va a sonar como “muy súper nazi” pero yo tengo una cosa muy clara: mi sangre es coreana y sin mezclar desde hace 5000 años. No voy a cambiar ni mi nacionalidad ni mi nombre. ¿Tengo cara de Susana, Teresa o Asunción? No. Soy Usun Yoon. No es un nombre artístico, es mi nombre. Eso sí, lo pronunciáis mal.

Estudió Ciencias Políticas, Relaciones Internacionales, Lingüística y al final ha acabado siendo actriz. ¿Tanto hay que estudiar para serlo?

Eso digo yo... A veces lo pienso y no sé cómo le he podido dar un giro tan radical a mi carrera. La culpa la tiene el estrés. Me fui a estudiar a Canadá y necesitaba un tiempo sabático. Me vine a España de vacaciones un mes y empecé a estudiar literatura como un hobbie. Ahora ya han pasado más de 10 años…

¿Le llevó España por el mal camino entonces?

La verdad es que da igual en qué ciudad estés si estás a gustito y eres joven. Un mes se me hizo poco cuando tienes toda la vida por delante…

Ha aprendido tan bien castellano que hasta entiende a los andaluces...

Es cierto (se ríe). Llevo mucho tiempo veraneando en Huelva. El juego y la broma que hacíamos en ‘El Intermedio’ de que nací en Utrera empieza ahí. Un día empezamos a hablar de comidas andaluzas y yo sabía más que los madrileños.

¿Cuál fue su estrategia con el idioma al principio?

La verdad es que alguna vez me vino bien no saber. Vivía en Barcelona con cuatro chicas extranjeras. Recuerdo que una noche queríamos encender la chimenea y como no teníamos leña robamos maderas de una obra. Cuando nos pillaron los seguratas nos hicimos las tontas y dijimos que no sabíamos español. Así nos dejaron ir. (Se ríe)

¿Con ‘El Rocío’ también se atreve?

Qué va. No me gustan mucho las actividades en grupo. Eso ha sonado muy asocial, ¿no? (se ríe). A una fiesta con mucha gente no puedo ir, me agobio mucho. De hecho, aunque me muera de hambre, si en el supermercado hay mucha gente ni compro…

No da esa imagen. Usted impone. Tiene una mirada muy directa. Cultiva los silencios hasta la extenuación…

Pues no sé por qué. Tengo una mentalidad muy sencilla. No hablo porque estoy pensando. Así me educaron. Vosotros tenéis la capacidad de pensar, escribir y hablar a la vez con varias personas. Yo si hago eso no me entero de nada. La verdad es que os admiro pero nosotros somos más pausados.

Es tan directa y sincera que se sale del estereotipo de las sonrisas hipócritas asiáticas. ¿Para ti un no es un no?

Los asiáticos son diferentes a mí. Yo me parezco a mi padre. Sí o no, blanco o negro.  Por eso soy tan feliz, porque no pienso más para complicarme. De todas maneras los tópicos juegan malas pasadas. Si vosotros nos veis a todos iguales, a nosotros nos pasa lo mismo con vosotros.

Se ha colado más de una vez en la lista de las chicas más sexys junto a su ex compañera Sandra Sabatés y Sara Carbonero. Quien hiciera el casting en ‘La Sexta’ tenía buen ojo…

Hace unos años la cadena tenía esa fama. Solo fichaba a chicas guapas. Puede ser porque empezó con deporte, porque trabajaba para los hombres. O quizás solo sea una coincidencia. Aún así la televisión es imagen pura y dura.

Su compañera en una entrevista reconocía que no sabía que era guapa. ¿Usted lo tiene más asumido?

Depende del momento. Cuando no estoy bien de humor no me considero guapa. Hay mujeres guapas y bellas que siempre lo son, hagan lo que hagan, en mi caso no me siento así. Yo creo que mi punto es ser simpática. ¿Si no fuera simpática me vería la gente guapa? No creo…

Dejó tirado a Wyoming por ser actriz…

Yo tenía un papel, era un personaje. La gente flipaba conmigo. Nadie se enteraba de nada hasta que yo decía que era un papel…Así que como actriz tuve mucha suerte de trabajar con él. En ese momento pensé que ya tenía la mochila cargada y que podía seguir mi viaje. Él era un pasajero de mi viaje muy agradable. Trabajé riéndome todo el rato

En los tiempos que corren eso es un privilegio…

La verdad es que sí. Riéndome y cobrando (se ríe)

Irse cuanto estás en la cresta de la ola es de valientes…

Yo creo que sí, y más ahora. Pero, sinceramente, yo cuando España iba muy bien no tenía trabajo, y sí lo tuve cuando España iba mal. En cualquier caso hay que saber valorar el tiempo parado. Todo vale para algo.

¿Hasta su aprendizaje de castellano antiguo?

Hasta eso. Imagínate (se ríe). Cuando lo hice me preguntaba: “¿Qué va a hacer una coreana en España con castellano antiguo?”. Pues me sirvió para recitar en verso…

¿Leyó el Quijote?

Lo intenté. Pero solo llegué a las 30 páginas y me cambié a Valle Inclán. (Se ríe)

Entonces le gusta leer, ¿pero no le gusta la tele ni la música? Eso sí que es raro…

Hay músicas que aunque se empeñen en calificarlas como tal, son ruido. Me gusta la música clásica, me encanta Concha Piquer. Tiene una canción que habla de la gente que no tenía nada en otras épocas que siempre pongo en navidad después de la cena. Es mi tradición. Me hace llorar.

¿Ahora lo tenemos todo?

Tenemos mucha libertad, ¿no?

¿Sí?

Sí. Aunque también hay mucha gente que quiere pasar de la libertad, que son radicales…

¿Cómo ve a la clase política?

Yo diría que todos los políticos son iguales. La política, como la tecnología, es internacional. En todos los sitios funciona igual. Aunque España tiene particularidades que vienen de lejos.

Hay cosas como las del altercado de tráfico de Esperanza Aguirre que nos resulta difícil pensar que ocurran en otros países…

(Se ríe) Es que en otros países cuando algo está prohibido lo está, y punto, no se piensa si se hace o no como pasa en España o no se hace sí o sí como parece que pasa en Italia. Me choca mucho ese punto mediterráneo pero también es divertido, curioso.

La situación parecía planeada para algún reportaje suyo…

Sí. En uno de ellos hubo una situación parecida. De hecho me saqué el carnet de conducir a costa de ‘La Sexta’ (Se ríe)

¿Ser reportera era un buen papel?

Lo era porque me daba total libertad para crear en la calle. Dentro del humor ‘El Intermedio’ era algo diferente, tenía calidad. Algunas veces lo diferente es suficiente.

Ese es uno de sus encantos. Es diferente, exótica.

Vosotros para mí también. Observo mucho. Pero sí, a veces cuando estudiaba arte dramático los profesores y compañeros me observaban como si fuera un experimento. Para ellos yo era curiosa. Mi forma de reaccionar y actuar es distinta.

¿Cómo es posible que nunca haya tenido un novio coreano?

Cuando estaba allí evite a los coreanos para poder estudiar inglés y castellano. Ahora los busco y no los encuentro (se ríe). ¡No me voy a poner a ligar con los turistas porque sean coreanos! ¿Qué pasa que tienes algún hermano o amigo que presentarme?

Es una privilegiada aquí. Es una de las pocas que entienden el ‘Gagnam Style’. La famosa canción habla de un chico cálido por el día y caliente por la noche, que aumenta sus ideas en vez de sus músculos. ¿La combinación perfecta?

Depende de lo que quieras y para qué momento. Además, si tú tampoco tienes nada en la cabeza, te da igual. 

Reconoce que por la patria y por los hombres no daría la vida, pero que por sus padres sí…

Hay muchos hombres en el mundo, mucha gente maravillosa para matarte por un solo tío. Si uno no funciona, ¡qué le vamos a hacer, busco otro!. (Se ríe)

También dijo que le gustaba el poder, que era ambiciosa. ¿Si lo tuviera cree que le volvería loca?

Sí, por eso estudiaba política exterior, para llegar a lo más grande. Yo creo que no me volvería loca, el poder simplemente te hace prepotente, te acostumbra a serlo. No ves otras cosas. Yo por ejemplo sí me di cuenta que era prepotente…

¿Ya lo ha dejado?, ¿se quitó de ello?

Sí. Espero que sí. (Se ríe). Te das cuenta cuando empiezas a pelear, a tener choques, a despreciar a tu ser querido y te duele. Como tú eres prepotente siempre tienes razón frente al resto y no te das cuenta. Pero ya no me pasa.

Para lo que sí hay que estar un poco loco es para sentarse en el garrote vil de Fernando Arrabal como hizo usted en uno de sus reportajes para ‘El Intermedio’…

Queríamos dar un pequeño cambio en el estilo de las entrevistas, hacer una entrevista de verdad, con preguntas serias y justo Arrabal no nos contestaba a ninguna. Es un ser demasiado inteligente que está en su mundo, un genio. Ahí hice el papel de alguien más normal que él. Imagínate… (Se ríe)

A Jesús Quintero le dijo que le gustaba más el cuerpo femenino que el masculino. Que le gustaba el volumen. En Interviú se hace apología a él precisamente. ¿Nunca se atrevería con una portada?

Me fascina la fuerza masculina, la musculación…pero la belleza visual la veo en las mujeres. Los hombres necesitan productos así, pero yo creo que las mujeres somos menos visuales, nos gusta que nos toquen más. Y no, si seguís así, no saldría en una portada…

Es usted un poco rebelde, atrevida y peleona...

Yo creo que de pequeña siempre fui muy buena. Ahora estoy viviendo mi momento rebelde. También pienso que cosas que he hecho, ya no las haría. Ya no tengo ese coraje, estoy más 'apijada'. Ahora quiero una copa de vino con jamón, antes compraba la leche del 'Día' y ahora no podría.

Descarga el número de la revista en PDF y disfruta de las fotos de la entrevista a Usun Yoon y de muchos más reportajes.

Maquillaje y peluquería: María González Amaya

Estilismo: Manuel Espinosa

Ayudantes de fotografía: David Fernández y Alejandro Amorós

Agradecimientos localización: The Passenger (Calle Pez 16, Madrid)

Firmas: AC Alba Conde, Barada, Parfois, Daniel Espinosa, Laura Bernal, Monic Accesories, New Yorker y Pedro Miralles.

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