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LAS TERRAZAS SE CONVIERTEN EN LAS REINAS DEL VERANO CUANDO CAE LA TARDE

A cielo abierto

Fecha: 26/07/2010 Inma Muro
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Comer, beber, vivir, respirar. Es la oferta que, cuando cae la tarde y se retira la canícula veraniega, hacen las terrazas. A pie de calle o en las alturas, con vistas a la sierra o urbanitas, la cosa es quitarse el techo de la cabeza

Sushiwakka Sushiwakka

Con vistas o a pie de calle, las terrazas veraniegas ponen su punto a las noches urbanas. Ya sea viendo pasear a la gente o en una azotea sobre los tejados, recrean una sensación de estar en un sitio diferente, fuera de la monotonía de la ciudad habitual, en un oasis que parecen vacaciones a quienes están a la espera de ellas o acaban de volver. Una ilusión asequible.

Fuse ofrece varios escenarios, bien en la planta baja del hotel Puerta de América o aupado sobre sus trece plantas. Allí, el Sky Nigth y Attico Club. En el Fuse Marmo Bar, a pie de calle, han creado este año una carta de tendencia que marida tapas y cócteles. Cada propuesta culinaria tiene su bebida recomendada, pero la imaginación del cliente puede aventurarse a hacer sus propias mezcla. Los indecisos tienen la opción de pedir el cóctel box, una degustación de cinco combinados y otras tantas tapas.

A partir de las nueve de la noche, se abre el cielo del hotel más colorido de la capital con dos terrazas sobre las que se domina el atardecer y las luces de la ciudad. la oferta, conciertos en directo de jazz, funk, soul, fiestas, desfiles de moda y exclusivas fiestas privadas.

Sin bajarnos de las alturas, pero en el otro extremo del puente aéreo, en Barcelona, hay otro lugar que araña el cielo del verano, el Sky Bar, en la cúspide del Grand Hotel Central. Esta temporada reabre con una nueva zona de descanso y una carta de inspiración mediterránea.

En la zona residencial de La Moraleja, ya de nuevo en Madrid, Hakkasan apuesta por el color en su gastronómica. Combina alimentos marcados por el blanco, que significa seguridad, pureza y limpieza; el naranja, que aporta energía, y el rojo que sugiere intensidad o el amarillo que aporta alegría. Para el verde se reservan propiedades armónicas, relajantes y de frescura, muy adecuadas al verano. Todo eso se traduce en platos como la Tempura de flor de calabacín o el maki multicolor de huevas de tobico, erizo y wasabi.

También en los alrededores madrileños, el Mesón de Fuencarral, con vistas a la sierra, es otra alternativa para comidas y cenas al aire libre. Ramón Dios, presidente de Jóvenes Restauradores de Europa ofrece ensalada de bacalao y naranja, ajoblanco, marmitako y arroz a banda.

Si su autonomía de desplazamiento es limitada y prefiere ceñirse al área metropolitana, Susiwakka ofrece una cocina oriental para saborear con algún cóctel. Estos combinados, cada vez más imaginativos, utilizan un producto tan mediterráneo y veraniego como la chufa o tan sorprendentes como el regaliz o el jenjibre. En la carta, delicias de la gastronomía japonesa con un toque imaginativo, como el nigiri de carne de kobe con aromas de aceite de trufa negra.

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