Libros
Fecha: 15/10/2010
‘Los Kennedy. Mi familia’
• Edward M. Kennedy
• Ediciones Martínez Roca. 23 €
Luces y sombras del clan
Si hay una familia estadounidense que concite entre sus miembros lo mejor y lo peor de la historia reciente de Estados Unidos, con sus escándalos y polémicas, es la de los Kennedy. La vida y muerte de varios de los nueve hermanos pareció transcurrir prácticamente en directo ante las cámaras de televisión, pero todavía quedan muchos enigmas. Para arrojar luz sobre los episodios menos conocidos, este libro, escrito por el último político del clan, el senador Edward Kennedy (fallecido en 2009), es una pieza clave. La obra, que se acaba de publicar en España, ha vendido ya más de un millón de ejemplares.
‘Catedrales’
• Miguel Sobrino
• La Esfera de los Libros. 26 €
25 templos cruciales
El último trabajo de este ilustrador, escultor y experto en arte y arquitectura destaca por su originalidad. De las más de 60 catedrales que hay en España, Miguel Sobrino se ha detenido a estudiar la “biografía” (sic) de 25 de ellas, las “indiscutiblemente cruciales”, según el autor. La originalidad del libro radica en la interesante visión que aporta sobre cada catedral, con un lenguaje atractivo alejado tanto de la erudición soporífera de los grandes tratados como de la superficialidad de la mayoría de las guías. A la calidad literaria de la obra hay que añadir las más de cuatrocientas ilustraciones inéditas debidas, también, a la ágil mano del autor.
‘Trotski, una biografía’
• Robert Service
• Ediciones B. 29 €
Una vida agitada
El historiador británico Robert Service culmina su trilogía sobre los dirigentes soviéticos (Lenin, Stalin) con esta monumental biografía de Trotski. Un exhaustivo conocimiento de los archivos de la URSS y de la tramoya comunista le ha permitido al autor dar a conocer numerosos aspectos inéditos de una vida intensa y turbulenta, cuyo atroz final quizá sirvió de coartada para elevar su talla moral sobre la de quien ordenó su asesinato, Stalin. Service desmitifica ahora al personaje con datos y concluye con un alegato que cree irrebatible: Trotski, no obstante su aura de luchador por la emancipación humana y su atractiva personalidad, era una astilla del mismo palo que su rival, el de la versión cruel y totalitaria del comunismo.




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