Lancia Voyager, para familias grandes
Fecha: 24/01/2012Atractiva evolución de su imagen exterior. Fácil sistema de configuración de asientos. Solo se ofrece con un motor y un acabado.
Lancia Voyager
Motor: turbodiésel de cuatro cilindros y 2,8 litros de capacidad.
Potencia: 163 CV a 3.800 rpm.
Par motor: 360 Nm a 1.800 rpm.
Cambio: automático de 6 velocidades.
Tracción: delantera.
Dimensiones (largo/ancho/alto): 5.218/1.998/1.750 milímetros.
Distancia entre ejes: 3.078 milímetros.
Velocidad máxima: 193 km/h. Aceleración 0 a 100 km/h: 11,9 segundos.
Consumos: 7,9 litros/100 km en ciclo mixto ciudad/carretera.
Emisiones CO2: 207 g/km.
Capacidad maletero: 510/3.912 litros.
Peso: 2.242 kilos.
Precio: 40.300 euros.
En origen se llamaba Chrysler Grand Voyager, pero merced al control de la marca americana por parte del Grupo Fiat se ha convertido en un Lancia, con lo que eso ha conllevado en cuando a mejora de la calidad percibida, una de las lagunas del coche americano. En el coche no ha cambiado su diseño exterior salvo, lógicamente, la identidad de imagen Lancia que se observa en el frontal, presidido por el tradicional escudo de la marca italiana; lo que a nuestro entender supone un avance importante estéticamente hablando. Pero en el Lancia Voyager lo más importante es la flexibilidad y la practicidad de su habitáculo, en el que se pueden ubicar siete ocupantes en tres filas de asientos, todos válidos para pasajeros adultos. La evolución experimentada en el sistema de abatimiento de los asientos de la segunda y tercera filas ha sido increíble y ha permitido que su manipulación sea rápida y muy sencilla gracias al sistema de configuración Stown’go, por el que se esconden completamente en el suelo dejando una superficie completamente lisa, y cuando están en posición normal, el hueco que queda debajo de ellos sirve para colocar objetos. Por otro lado, las puertas correderas permiten un excelente acceso a las dos filas traseras.
Lancia ha previsto un solo motor y un único acabado para su monovolumen. Se trata de una mecánica diésel de inyección directa con las mismas características del motor del Chrysler, pero sometida a importantes cambios por parte de Lancia para mejorar su refinamiento y sus prestaciones rebajando al mismo tiempo sus consumos. En la práctica es un motor de funcionamiento silencioso y de rendimiento convincente bien asistido por un cambio automático de una suavidad encomiable. El aislamiento acústico también ha mejorado mucho. No le faltan al Voyager sistemas electrónicos de control como el de estabilidad con función antibalanceo.



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