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Opinión / Carta del director

Dedos a la nariz

Fecha: 02/10/2017 Alberto Pozas.
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Que Rajoy es culpable de la situación de Cataluña cala en la izquierda, pero consolida el voto por la derecha.

Ya está. Lo que sea, habrá sido. A estas horas sabemos que, ni  de broma, estamos en el final. Empieza una nueva etapa en la que, si los independentistas sobrevenidos de Convergència y los más sólidos de ERC quieren mantener el imprescindible apoyo de la CUP, tendrán que taparse la nariz y proponer una República Catalana muy distinta de la que llevan reclamando desde hace mucho tiempo (ERC) o desde antesdeayer (PDeCat). No solo deberán parir un sistema cuya legalidad hace aguas por todas las esquinas, sino que, además, dejará los valores democráticos para otro día y se instalará en unos niveles de ruptura con la modernidad y el futuro incompatible con la inmensa mayoría de quienes votaron por ella. Aunque tarden en darse cuenta. El escenario para después del referéndum es tan imperfecto que hará saltar rápidamente las costuras de ese traje que se han afanado en hacer a la medida de muchos para que no le valga a casi nadie. Quizás si la moción de censura de Arrimadas hubiera llegado antes y los socialistas no se hubieran apresurado a decir que ellos no se iban a poner el dedo en la nariz, se podría haber retrasado el bochorno hasta que los catalanes hubiesen votado en unas elecciones autonómicas con mayor claridad de mayorías.

El PSC no quiso taparse la nariz y ahora se acerca el momento en que, en Madrid, se la tengan que tapar varios. El primero, Pedro Sánchez, que escuchará nuevos cantos de sirena para que los socialistas lideren una moción de censura contra Mariano Rajoy. El problema es que el líder socialista ya tiene echadas las cuentas y le dan unos resultados que no permiten muchas alegrías: el mensaje de que el primer culpable de la situación en Cataluña es el PP ha calado mucho, pero principalmente entre los votantes de izquierdas, mientras que del centro a la extrema derecha la presencia de guardias civiles y policías trabajando por la legalidad en territorio de Puigdemont no hace si no consolidar su voto. Quizás la excusa que ponga Sánchez sea exigir a Pablo Iglesias que ese futuro gobierno debe ser monocolor. Y entonces será el líder de Podemos quien se tendrá que poner los dedos en la nariz. Si es que quiere. | Sigue leyendo.

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