Demasiadas equivocaciones
Fecha: 14/12/2009NECESITAMOS CULPABLES para cualquier situación, y en el caso de Aminetu Haidar lo buscamos con ahínco. ¿Quién permitió su viaje a Lanzarote y en qué circunstancias? Puede estar bien que el Gobierno facilite esa información, para que el responsable sea linchado en la plaza pública, pero siempre que tengamos muy presente que si en aquel momento se hubiera impedido la entrada en España de la activista saharaui, ahora mismo estaríamos despellejando a la misma persona, aunque justo por las razones contrarias. Dejó pasar a Haidar y creó un problema de grandes dimensiones, pero si se hubiera negado en redondo, ahora mismo la activista podría estar en una cárcel marroquí, recibiendo un trato no homologable con nuestros usos y costumbres occidentales en cuanto a respeto a los derechos humanos y pondríamos el grito en el cielo por la falta de moral de ese funcionario y de todo el Gobierno de España, que sabiendo lo que esperaba a Haidar, no fue capaz de hacerse cargo de ella.
Marruecos saldrá escaldado
España, efectivamente, se equivocó al llevar a Lanzarote a la saharaui tanto como se habría equivocado si hubiera hecho lo contrario. Pero con diferencia quien más ha metido la pata ha sido Marruecos. Sus primeros días de felicidad, alejando geográficamente un dolor de cabeza y poniendo a España en apuros, ha empezado a dejar paso a la cruda realidad: el problema ocasionado por Rabat tiene marcado carácter internacional, e igual que a finales de la semana pasada tanto Washington como Bruselas mostraron algo las uñas, es de esperar que en ésta (si no lo han hecho mientras este comentario pasa por la imprenta) Europa, Estados Unidos y Naciones Unidas le canten a Mohamed VI las verdades del barquero: que es un socio privilegiado de Occidente y que estamos dispuestos a que su viaje hacia un Estado respetable, por respetuoso con los derechos de sus ciudadanos, sea lento, pero que nunca se le van a permitir pasos atrás. Por tanto, creo que quien más se ha equivocado es Marruecos, que no tenía ninguna necesidad de colocar otra vez el Sahara en la agenda internacional ni mucho menos echarse encima a sus mejores amigos de esta parte del planeta.
Aminetu Haidar, también
Puede haber error en la actuación de España, la hay seguro en la de Marruecos, y creo, sinceramente, que la activista saharaui también se está equivocando. No voy a entrar en si el valor de las ideas llega hasta entregar la vida sin tener la seguridad al menos de que vas a conseguir cambios trascendentes, pero sí a los efectos que está produciendo su actitud en España. En primer lugar, hay que recordar que es nuestro país el que costea el 80 por ciento de las ayudas internacionales que recibe el Sahara, y que todas las demandas culpando a Madrid de la crisis de Lanzarote no ayudan precisamente a esa implicación económica. En segundo lugar, porque Haidar ha conseguido movilizar a la opinión pública española y aunar a intelectuales y artistas, pero no en atención a su causa, sino a sus circunstancias personales. En las últimas semanas, nadie me ha hablado de lo mal que nos estamos portando con el Sahara; simplemente he oído debates sobre qué debe hacer España para que Haidar no muera. Vamos, que el resultado de su sacrificio no justificaría no ya la pérdida de una vida, ni siquiera una huelga de hambre con secuelas en su salud. En cualquier caso, escribir un viernes para que se lea a partir del lunes es arriesgado, pese a lo cual deseo que estas líneas no tengan mucho sentido porque Haidar esté ya en su casa, disfrutando de sus hijos y luchando por sus ideales.
‘Gürtel’ tuvo mayoría absoluta
En los 17.000 folios conocidos de la causa sobre la trama Gürtel hemos encontrado un informe de Hacienda que habla de las cuentas oficiales, no las de la caja B, de las empresas de Correa. Los corruptos vivieron sus años dorados durante la mayoría absoluta de José María Aznar, entre 2000 y 2004, con un montón de millones de euros lloviéndoles desde el Gobierno, el PP, organismos oficiales, ayuntamientos… todos controlados por los populares. No es que la mayoría absoluta sea mala y corrupta, pero habrá que convencer al que gana de que no es impune.
Que disfruten de interviú.


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