Opinión / Carta del director

Mayoría absolutísima

Fecha: 06/02/2012 Texto: Alberto Pozas
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La memoria no me da para demasiados detalles, pero sí recuerdo que la mayoría absoluta de 1982 supuso una revolución en muchos órdenes sociales y políticos y que casi se cumplió la profecía de Alfonso Guerra de que a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió. Era lo que tocaba en ese momento: después de siete años sin dictador, una buena pasada por la izquierda para poner a este país en el lugar de progreso al que no podían acceder ni la derecha ni el centro (entonces bastante más definido que ahora). La gente lo entendió y concedió a Felipe González nada menos que 202 escaños, la mayoría absoluta más amplia de esta democracia.
Ahora, treinta años después, tenemos otra mayoría absoluta, suficientemente amplia, pero no desbordante. Y proviene ese resultado no de una dictadura cercana, sino de siete años de gobierno democrático en minoría parlamentaria por parte del PSOE. Recalco lo de la minoría porque implica que todas las medidas adoptadas por Zapatero se han visto obligadas a negociación y, por tanto, a buscar un consenso. Vamos, que no se ha podido gobernar a golpe de espasmo del presidente y sus ministros.

Voracidad. Si apuramos un poco cualquier análisis de los resultados del 20-N, seguro que coincidimos en que buena parte del mandato de las urnas se concentra en hacer frente a la crisis económica, una labor urgente y casi a vida o muerte que le fue encomendada con el margen necesario a Mariano Rajoy. Pero llevamos apenas un mes de gobierno y las medidas económicas van acompañadas de muchas otras que pretenden borrar del mapa los últimos siete años de este país (en algún caso, incluso más). No voy a entrar de nuevo en el panel de propuestas de Gallardón (aunque esta semana ha añadido a los notarios a la lista de agraciados), pero se le han sumado con ímpetu Wert y Arias Cañete, que otra vez ha puesto al agua en la picota.
Entiendo que si se nombra ministro a alguien, quiera moldear al sector que le ha tocado a su imagen y semejanza, pasando también por la del partido. Por eso tiene que haber un presidente que les pare algo los pies, que les diga que España no es un país en ruinas necesitado de que ellos lo derriben y lo vuelvan a construir.
Si la legislatura presente sigue al ritmo de este mes, puede que 35 años después de celebradas las primeras elecciones democráticas se esté instaurando una nueva fórmula política: haz lo que quieras durante tu mandato, que cuando yo gane, lo desmantelo todo.
Me resulta peligroso, de verdad. Esta sociedad está en permanente movimiento y cuando uno se lleva el gato al agua en las urnas, puede y debe dejar su impronta en la futura labor de gobierno, pero no tirar por la borda todo lo construido por un poder ejecutivo tan legítimo como el tuyo y un poder legislativo que también se merece un respeto.

Imputados. A nivel político, estos giros brutales me parecen mal, pero a nivel judicial me remueven un poco las tripas. Que la primera puesta en escena de la nueva Fiscalía del Estado sea no recurrir la absolución de Camps y Costa demuestra que no se van a andar con chiquitas, que da lo mismo ocho que ochenta y que hay carta blanca.
Sospecho que las investigaciones sobre la trama Gürtel se han terminado, que se ha llegado hasta aquí y ya veremos cómo se puede ir desmontando el asunto. Si será así, que ya no parecen ni necesitar coordinador de defensas de implicados y le pueden enviar a Washington. En los próximos meses, el protagonismo, por supuesto, recaerá en José Blanco, y la operación Campeón nos atacará por tierra, mar y aire, en sana competencia con la suerte de Baltasar Garzón. En fin, las mayorías absolutas no deberían dar para tanto

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Comentarios recientes

  • ciudadanomedio 11/02/2012 16:04

    Me juego la vida a que ni va ha haber justicia con la trama gurtel( y cuando digo justicia digo personas en la carcel) ni urdangarin va a ser tratado como un ciudadano mas, ni su mujer Cristina va a ser acusada de nada...
    En este pais antes se sospechaba de la justicia....ahora se sabe...

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