Opinión / Carta del director

Todos contra la información veraz

Fecha: 11/01/2010 Alberto Pozas
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NO SE PUEDE DECIR QUE el Ministerio Fiscal esté muy fino en el caso de los dos directivos de la cadena Ser condenados a penas de prisión por difundir una información veraz, contrastada, noticiable y de incuestionable interés público, pues se trataba nada menos que de poner nombres y apellidos a una ofensiva de afiliaciones supuestamente fraudulentas en el PP de Villaviciosa de Odón (Madrid) que cambiaba las relaciones de poder dentro de ese partido. Uno se queda preocupado porque en caso de haber conseguido aquella información los reporteros de interviú es probable que ahora el que estuviera a las puertas de chirona fuera un servidor, puesto que se dieron todos los requisitos que merece el derecho a la información.

Ahora se ha conocido que, después de la sentencia del juez Rodríguez, la Fiscalía madrileña también considera que Daniel Anido y Rodolfo Irago cometieron un delito. Y me ha llamado la atención, porque si el sentido común decía que la condena era una barbaridad, los expertos que han ido compareciendo estos días también coincidían con esa apreciación.

El fiscal quería más cárcel

Por eso me ha extrañado sobremanera la postura de la Fiscalía, toda vez que son decisiones más colegiadas y menos personalistas. Me fui, entonces, al origen del proceso y me llevé un susto de los gordos: la ilustrísima señora doña Pilar Joga Romero, que representaba al Ministerio Fiscal, elevó un escrito de calificación provisional en el que pedía la friolera de tres años y seis meses de cárcel para Anido e Irago. Es cierto que después atemperó sus deseos y en el cierre de juicio oral se quedó en los cinco meses que ahora repite la Fiscalía de Madrid.

No sé a ustedes, pero a mí confieso que me ha dejado helado comprobar que en un asunto que afecta a la libertad de expresión y al derecho a la libre circulación de información, el Ministerio Público, el de los intereses generales, vaya más lejos que, por ejemplo, la acusación particular contra los periodistas de la cadena Ser. Porque sólo reclamaron tres años de cárcel para ellos (medio año menos que la fiscal) el Grupo Político Municipal del PP en Villaviciosa de Odón y la acusación particular ejercida por José Ruiz-Peinado Gertrudix, Rosa María Coello Cabrera, Rosa María Martín Consuegra Miaja, Mercedes Rodríguez Fernández, Luis Carlos de Diego Soria, María del Mar Cobo Quintanilla, Sebastián Ruiz-Peinado Gertrudis, Vicenta Gertrudis Romero de Ávila, Javier Ruiz-Peinado Gertrudis, Isabel La Torre Cárdena, Antonio Aguilar Ruiz, María Nieves Parras García, Agustina Cortijo Muñoz, Ángel Luis Delgado Cortijo, Rosa María Fernández Grandal, María Luz Méndez Silgado, Francisco País Agrelo, María del Carmen García Nieto, Antonio Rodríguez Chica, María Jesús Ruiz Soldado, Joaquín Cobos Macías, María Pilar Casquero Gil, Ruth María Varo Núñez, Elvira Gutiérrez-Vierna de Molina, Nuria Fernández-Canillas Ron, Olga Lozano Berruguete y Virginia Guillén Barrado.

Dinamarca no es muy distinta

Es un chasco, lo confieso, comprobar que algunos valores indispensables en una democracia son carne de banquillo y de condena. Como llama a la indignación que en un país supuestamente avanzado, como Dinamarca, desde donde se imparten lecciones de libertades a otras zonas del mundo, la arbitrariedad sea muy cercana a la de cualquier dictadura que se precie. Que un líder ecologista se cuela en tu fiesta y despliega una pancarta, pues lo tienes tres semanitas en la nevera, como si fuera el Steve McQueen de La gran evasión, y luego a seguir repartiendo por el mundo títulos de demócratas de toda la vida. En fin, una pena.

Teníamos un problema...

¿Recuerdan aquella forma de solucionar problemas que tenía el primer Gobierno de Aznar? Si unos inmigrantes protestaban al ser expulsados, se les sedaba y desaparecía el problema. Pues ahora, dos legislaturas y media después, el sistema sigue funcionando, pero en algunos centros de menores españoles. Ansiolíticos, tranquilizantes, antidepresivos… se utilizan en esa especie de reformatorios no con fines terapéuticos, sino como forma de castigo, medida de contención y hasta de coacción. En nuestro primer reportaje contamos que Naciones Unidos ya ha mostrado su inquietud.

Que disfruten de interviú.

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