Una pareja a punto de caducar
Fecha: 05/12/2011
Hay momentos muy complicados en la vida de una pareja. El paso del tiempo, las exigencias de una vida en común, la dureza del día a día… y la lucha por el mando. Si compleja es esa pelea sorda por el control sobre el zapping, qué no será cuando lo que se dirime es el liderazgo europeo. Hasta ahora (y esta misma semana lo volverán a demostrar) Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, tanto monta, han sido un excelente matrimonio, apenas un par de discusiones menores pero siempre con la imagen de ser la mejor pareja de baile que pueda pisar la pista europea. Hasta ahora. Lo que viene puede ser muy distinto y las diferencias saltarán el sagrado secreto de la alcoba para poner a cada uno en su verdadero sitio.
Porque la primera condición para una convivencia larga y pacífica es la igualdad de los contrayentes, y en este caso las cifras empiezan a descolgar a Francia del escalón que ocupa Alemania. Las últimas correcciones del crecimiento galo más las previsiones para 2012 hacen que el país vecino mire más hacia el sur que hacia el norte, y la diferencia económica que se anuncia entre Berlín y París será tan amplia que el matrimonio, por fuerza, se tiene que resentir.
Elecciones. En poco tiempo Nicolas no va a estar a la altura de Angela ni con alzas. Pero es que encima está a punto de caer en su cabeza el calendario electoral. La mezcla de crisis y urnas ha dado un resultado generalizado: cambio de signo político, como se ha vivido recientemente en España. Y en Francia las elecciones presidenciales se celebran a la vuelta de la esquina, la próxima primavera. Las encuestas a favor de sus oponentes socialistas son más contundentes incluso que las que aquí arropaban a Rajoy, por lo que parece que Sarkozy no tiene muchas probabilidades de criar a su hija en el Elíseo. Pero hasta perder, hay mucho trecho, y el presidente francés debe decidir si para apoyar su maltrecha campaña electoral opta por mantenerse en los brazos de Merkel, sabiendo que la canciller endurecerá sus exigencias de forma directamente proporcional a las muestras de debilidad de Sarkozy y de Francia, o marca distancias en búsqueda desesperada de ese populismo que le permita recobrar voto. En cualquiera de los dos casos, el matrimonio huele a alejamiento paulatino si es que no se llega a un ahí te quedas.
Puede parecer un análisis pesimista y que, al final, la gran responsabilidad a la que se enfrentan mantenga el discurso del eje franco-alemán, pero cada día será un poco más ficticio, estoy seguro. Y si no, ustedes que ya van conociendo a Angela Merkel ¿creen que renunciará a seguir subiendo peldaños pise a quien pise?
Adiós, Killian. Alguno se estará preguntando por qué hemos utilizado una caricatura de Felipe González y su antiguo equipo si no pega con el texto. La razón es que el autor de este genial dibujo no es otro que Carlos Killian, un artista argentino que ocupó muchas páginas de nuestra revista con trabajos como este de González y su puro. Hace un tiempo, nos carteamos. Estaba en su país, pero quería regresar a interviú. Reconocía que la dureza del momento lo ponía todo más difícil, pero soñaba con que “la crisis pase y pueda volver”. La semana pasada nos llegaba la triste noticia de su fallecimiento. Carlos, el mundo de la ilustración y esta revista te echarán de menos, y yo me he quedado sin ese partido de golf para el que siempre nos citábamos y que nunca llegamos a disputar. Estoy seguro de que habríamos empatado, maestro.






Comentarios recientes
No hay comentarios