Zapatero desborda Estado
Fecha: 17/09/2010
Ilustración: Gustavo Otero
Rajoy se fue un buen día a Melilla y nos puso los pelos de punta antes de desembarcar. Las palabras veraniegas de González Pons y el paseo de José María Aznar llevando el bidón de gasolina para apagar un conato de incendio en las siempre difíciles relaciones hispano-marroquíes permitían augurar que el PP había decidido pasarse al queroseno. Pero no, el líder de la oposición dio muestras de cierto sentido de Estado y recorrió las calles de la ciudad autónoma sin inflamar voluntades, muy al contrario, repartiendo prudencia. No sé qué pensarán los bomberos pirómanos de su partido, pero quienes defendimos su derecho a ir, aunque lo hiciéramos con cara de susto, debemos reconocer que no había motivo de alarma.
Hasta Zapatero ha elogiado la actuación de Rajoy. Y es que si el presidente del PP tiene en ocasiones esa sensatez del llamado a mandar, el del Gobierno empieza a desbordar sentido de Estado, tanto que en algunos razonamientos amenaza con quedarse más solo que la una. Es lo que tiene sustituir las referencias personales, las de toda la vida que forjaron un carácter, por las que te imponen los más altos destinos.
El antes y el después. Fue en mayo cuando el Zapatero de siempre, con su sensibilidad social y tal, recibió en el Ecofin un jarro de agua fría: la ideología está muy bien, pero el gobernante debe hacer lo que hay que hacer sin detenerse en esas cosas tan humanas. Y tomó las medidas necesarias para contener y reducir el déficit, por mucho que estuvieran en las antípodas de su política de los seis años anteriores. Era un caso de emergencia nacional y, pese a la huelga general convocada por los sindicatos, muchos de sus compañeros y simpatizantes entendieron que no había otro camino. Después de aquello, el hombre de Estado que todo presidente lleva dentro se zampó sin misericordia al primigenio José Luis Rodríguez Zapatero para alumbrar a un político dispuesto a sorprendernos a la mínima al grito de que es la mejor postura para el país.
Y no me estoy refiriendo a la prudencia con Marruecos, bastante más positiva que la contundencia que preconizan algunos adláteres de Rajoy, sino a dos papelones seguidos: la definición de parado que se sacó de la manga en Oslo y la postura oficial que nos ha obligado a adoptar a España en relación con la deportación de gitanos rumanos por parte de Sarkozy. De Noruega, solo decir que me recordó al Aznar vaquero diciendo en tejano que había estado trabajando, con los pies sobre la mesa, eso sí. Pero en lo de Francia se le ha ido la mano. Más aún.
España no es así. De acuerdo en que la comisaria Reding se pasó algún pueblo a la hora de calificar la brutalidad de Sarkozy para con los gitanos, lo que ha dejado una vía de escape para los dirigentes europeos, que ya empiezan a ejercer cierto corporativismo. Pero el presidente español se ha equivocado subiéndose al carro del apuñalamiento para la luxemburguesa y la absolución para el francés. Esas bobadas de “problemas bilaterales” y otras zarandajas similares son, posiblemente, propias de ese nuevo hombre de Estado, pero no se corresponden con la opinión colectiva de los españoles, que tendemos a solucionar los problemas de manera bien distinta a la deportación masiva.
No ir a Rodiezmo por las circunstancias que se viven es una cosa, pero bailarle el agua a Sarkozy en el ejercicio más repugnante de su populismo es otra bien distinta, y hay que recordar que en determinados asuntos hasta el silencio es cómplice. Y no solo llaman la atención esas nuevas posturas del socialista Zapatero, lo más grave para el futuro inmediato es que se está gustando a sí mismo. Me preocupa, porque en aras del supuesto bien común no se debe dar la espalda a determinados valores ni a la propia identidad. Por mucho Estado que se tenga en la cabeza.






Comentarios recientes
por que no haceis periodismo de investigacion y hablais del caso faisan haber como esta implicado rubalcaba y cia. porque de lo que saco la gaceta vosotros no decis ni mu
Comentario fuera de tono
¿Por qué no sacáis algún artículo de lo que pasa con Marruecos? Como vejan a las mujeres policías o a los cooperantes que golpeó la policía marroquí.
No sacáis ningún artículo que hable del gobierno socialista, ni del paro. ¿También lo están haciendo?
Se os nota mucho que tenéis el carnet socialista.
Comentario fuera de tono
Ya será triste que por una vez que escriben un comentario sobre un artículo tuyo no sea para referirse al mismo, sino, en este caso, y ya que por lo visto eres el director de ésto y posiblemente puedas tomar cartas en el asunto, para aludir a los de Buenafuente: Es que, tíoo! he leído un par y causan vergüenza ajena, si le aprecias un poquito no dejes que siga haciendo el ridículo así, y mas, si se supone que esta revista, excepto en lo que concierne a despelotes anatómicos, es seria. Pero si sus artículos parecen hechos por un niño de 11 o 12 años, se asemejan a una redacción que los alumnos presentan a sus profesores intentando que les quede bonito y entrañable. Si lo cambiarais por Belén Esteban, no bajaría mucho el nivel. Pero bueno, vosotros mismos....
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