Hartazgo pantojil
Fecha: 24/05/2010
Ha llegado un momento en el que me cae bien la Pantoja y sus circunstancias. Se diría que he dado la vuelta al marcador y de puro agotamiento audiovisual la continua avalancha pantojil de programas carroñeros ha conseguido el efecto contrario. Al principio de los tiempos me gustaba Isabel Pantoja. Como la Jurado. No es el tipo de música que pongo en mi reproductor, pero eso no quita que te quedes embobado con su fuerza, el personaje, esa copla que no es copla… Luego, más tarde, vino lo de su idilio con Julián Muñoz.
Ahí me clavé. ¿Qué le verá Isabel?, pensé. ¿Cómo puedes enamorarte de un tipo con los pantalones por los sobacos que se lo lleva crudo en Marbella vice? Las escenas de los dos paseando o cabreándose con la prensa son pura arqueología de lo cañí y de lo cutre.
Y, ahora, ¿dónde estamos? Pues, por lo que parece, la Pantoja ha dejado de ser una cantante para convertirse en un contenido de lo más rentable. Me fascina la infinita capacidad de determinados medios para reciclar, manosear (o pisotear) y reinventar la historia de una tonadillera. Como percibes el ensañamiento (que les proporciona audiencia y pasta), te pones del lado de la víctima. Esa mujer, con sus errores, como todos, que sigue en la brecha, actuando y toreando como puede el basurero constante que cae sobre su cabeza. Con la de historias interesantes que genera este país, ¿de verdad que solo vamos a hablar de la Pantoja o pagarle al Muñoz ese para que se siente en un plató como si tal cosa? Es como si estuviéramos ante un precipicio y viéramos divertido lanzarnos al vacío como el pobre Coyote que perseguía al Correcaminos. El Correcaminos es la calidad y la ética. Escurridiza e inasequible. La tele es el Coyote.
Poniendo trampas para constatar una y otra vez un fracaso. El precipicio es el horario de prime time.






Comentarios recientes
Siempre nos quedaran los documentales de La2 o "Sabes y Ganar". ¿O ni eso?
Comentario fuera de tono
Con la que está cayendo en este país, al borde de la ruina más estrepitosa y parece que en los programas de la tele solamente existan Isabel Pantoja, Belén Esteban y la discordia de la familia Thyssen/Cervera.
Los cerebros de los productores, presentadores, guionistas, y demás jauría de todas las televisiones ha decrecido en la misma proporción que el crédito de éste país.
Comentario fuera de tono