Carne
Fecha: 18/06/2010
Tengo un amigo al que le ponen las mujeres gordas. No todas por igual, eso sí; en especial, aquellas a las que la barriga les cuelga en una catarata de carne fofa sobre unas piernas cuyas rodillas resulta imposible juntar. Suelo contestarle que, hablando con propiedad, ellas serían obesas mórbidas, y él responde que la verdadera lujuria prescinde de adjetivos.
Tampoco es que verbalice en público sus predilecciones eróticas, porque se siente un incomprendido en medio de una generación de varones que babea por las piernas interminables de cualquier modelinchi, pero me ha cogido confianza y de vez en cuando se anima a relatarme sus conquistas, no sin sonrojarse porque en su conciencia debe de catalogarlas como pecados.
—¿Tú crees que Benedicto me condenaría por tanta voracidad carnal?
—Lo haría por no haberte casado antes. De todos modos, ¿eso tuyo no será gula?
—Lo mismo, por que hay veces que las mordería en el trasero y me quedaría con un pedazo entre los dientes.
Presumo que la Santa Madre Iglesia posee un problema con los límites: qué es mucho pecado y qué poco –igual le sucede al Gobierno con su idea de riqueza–; de modo que hasta que se aclaren –le reconforto– puede seguir magreando toneladas de carne sin confesarse después.
La otra tarde me llamó sobreexcitado después de haber visto a la mujer de su vida en televisión y me preguntó qué podía hacer para conocerla en persona. Se trata de un ama de casa norteamericana de 42 años, madre de dos hijos, que pesa 272 kilos.
—¡Hasta el peso es bonito! No sabes qué muslos tiene: redondos, inmensos, blancos y llenos de grasa… Mmmm.
—Pero cómo vas a localizar a una tía de la que solo sabes que está celulítica –y tiré a la basura la bolsa de patatas fritas que estaba comiendo.
—Se llama Donna Simpson –apresuró a decir, y enseguida pensé que era una broma televisiva.
Lo cierto es que no erró en su apreciación: la mujer es un alarde de carne en cualquier dimensión espacial que no solo no pretende perder peso, sino que apuesta por convertirse en la mayor obesa viva del mundo. Al parecer, la inmensa barriga con la que Donna se muestra en la web, donde se exhibe en bikini, es una de las visiones más eróticas que mi amigo ha paladeado en su vida sexual. No solo él, porque la página está atestada de visitas.
En efecto, hay algo primitivamente lascivo y tórrido en la despreocupación de Donna cuando ofrece su carne sin prejuicios, atrincherada en la sordidez de su dormitorio solo ultrajado por una cámara web. La desmesura de esta mujer –que, por cierto, tiene pareja estable, a la que no solo no le incomoda que se ofrezca en internet, sino que lo alaba– revela que a ellos les provoca mucho más la carne que el músculo y al final desean en privado, delante de la pantalla, su media tonelada de grasa. Otra cosa sería alardear de ello en voz alta.
Ese es el dilema de mi amigo, conversar de sus gustos con otros hombres o callarlos como si fueran un fetichismo tabú y vergonzante. La suya no debe de tratarse de una predilección aislada, puesto que Donna colecciona miradas y piropos al igual que las estrellas hollywoodienses, aunque los americanos no se caracterizan por ser un compendio de virtudes estéticas. De momento y mientras se debate entre hablar o ocultar sus pasiones, no se despega de la pantalla.






Comentarios recientes
Hay hombres Jobenes que les gustan las mujeres mayores sean como sean . CHICAS DE ORO .. Una revista para los amantes de las mujeres mayores , gordas o delgadas . LAS GORDAS Tambien tienen su atractibo sexual para aquel que le gusta . Limpiando un jardin un Verano la Dueña una vieja jubilada grandes pechos , un gran culo no era gorda de barriga maciza por esto sobre salian sus grandes pechos UN DIA SE ABRIO DE PIERNAS DELANTE MIO SIN BRAGAS . Y fuimos al covertizo de las herramientas y alli la folle . Si deces no pierdes el trabajo ella quiere un JARDINERO FIEL Y SERVIDOR .
Comentario fuera de tono
Lo de tu amigo podría deberse a una parafília, no no encuentro atractivo un cuerpo femenino distorsionado por el sobrepeso, quizás ambos se den al masoquismo; receptora y dador.
Tu por contra si que eres una belleza e intuyo que de piernas kilometricas. : )
Saludos.
PD: Me he reido bastante, jajj.
Comentario fuera de tono