Hechos aislados
Fecha: 23/01/2012
Ilustración: Gustavo Otero
Martes. Tropiezo en el periódico con una foto en la que se aprecian, debajo de una especie de pupitre escolar, unas piernas desnudas cuyos tobillos aparecen unidos por unos grilletes de acero. No vemos el rostro del preso, pero sí sus manos, que sostienen sobre el tablero de la mesa una hoja de papel en posición de lectura. A la derecha de la imagen se ve el cuerpo de un soldado, evidentemente en tareas de vigilancia. El pie de foto dice: “Prisioneros de Guantánamo en una clase en la que se les enseña a escribir el currículum vítae” (búsquenla en Google, no tiene desperdicio). ¿Será otro modo –uno más– de tortura? Después de detenerlos sin acusación de ningún tipo, de sodomizarlos, de escupirles, de obligarles a defecar sobre sus textos sagrados, de hacerles caminar de rodillas, de ponerles música estridente a todo volumen, de aplicarles corrientes eléctricas en los genitales, de romperles los ciclos del sueño, después de todo eso y más, resulta que los llevan a un aula donde les enseñan cómo se escribe un currículum vítae. El refinamiento de los torturadores alcanza extremos que no se le ocurrirían ni al escritor más perverso. Precisamente se cumplen ahora diez años de la inauguración de ese gulag, de ese campo de exterminio nazi, de esa vergüenza universal que Obama prometió cerrar enseguida y en la que él mismo ha quedado atrapado, dando clases a los secuestrados de cómo se prepara un currículum vítae para trabajar en Coca-Cola.
Pero no todos los métodos de tortura del ejército norteamericano son tan sutiles. Ahora mismo se ha puesto en circulación un vídeo donde unos valientes soldados de aquel país, destacados en Afganistán, mean tranquilamente sobre los cadáveres de sus enemigos. Ahí están esos jóvenes sanotes, esos patriotas declarados, esos demócratas sin tacha, descargando el chorro de sus pollas sobre los orificios de bala de los cuerpos a los que acaban de abatir. Un hecho aislado sin duda, aunque si empiezas a sumar todos los hechos aislados de ese jaez (qué rayos significará jaez), perpetrados por la soldadesca de ese noble ejército, dan ya lugar a un continente, y sin necesidad de remontarse a Hiroshima. Basta con empezar a contar desde Abu Ghraib. Ustedes hacen que el mundo sea una mierda. Enhorabuena.
Miércoles. La mafia italiana es ya la primera empresa del país, de modo que si cerrara la mafia Italia se iría al carajo. Aclarémoslo: no es que la mafia sea un Estado paralelo, es que es el Estado. Vaya usted donde vaya, será atendido por el crimen organizado, aunque quien le atienda no tenga conciencia de gánster. En eso, nosotros nos parecemos a la mafia, solo que aquí la mafia todavía no se llama mafia. Recibe otros nombres: banca privada, por ejemplo. Entre los espías, el topo es aquel que trabaja para el enemigo. En España todo el mundo trabaja ya para el enemigo. Somos topos ignorantes de nuestra condición. Vamos a ver, uno ha pensado mucho, por ejemplo, en lo de Andalucía. Que un director general posea él solo la capacidad de regalar a su chófer más de un millón de euros constituye una anomalía de tal calibre que el presidente de la Junta, además de dimitir, debería suicidarse. ¿Pero qué clase de gobierno es ese? ¿No había controles, comisiones, jurados, auditores? ¿Las subvenciones se daban así, de tú a tú, en un bar, entre raya y raya de coca? Si eso es lo que se ve, ¿de qué tamaño será lo oculto? Vaya basura de gobierno autonómico. Nada que envidiar al de Camps. Y no seguimos porque nos viene a la cabeza Urdagarín y así, de caso aislado en caso aislado, llegamos a la conclusión de que la mafia es en España la primera empresa, como en Italia, donde al menos se han dado cuenta.
Jueves. Rajoy tiene vocación de Mago de Oz en el sentido de que habla a través de terceros, incluso cuando sale él de forma personal a la palestra parece que sale su tercero. Un caso clínico de tercero de sí mismo. Recuerden aquella escena de El mago de Oz donde el perrito de la protagonista descorre una cortina y aparece un pobre hombre cuya voz era amplificada, para inspirar respeto y miedo, a través de una serie de artilugios mecánicos. Pues ya está.






Comentarios recientes
Genial,... una vez más. Enhorabuena.
Comentario fuera de tono