Sport
Opinión / Por la cara

Cospedal, Mariló y otras gentes de la generación del encerado

Fecha: 23/05/2011 11:26 Ángel-Antonio Herrera
  • Valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!
María Dolores de Cospedal María Dolores de Cospedal

‘Al encerado’ se titula un libro necesario y amenísimo, de auge en estos días. Lo firma Ignacio Elguero, poeta de vitola y muy culto periodista de jerarquía, y en él se hace repaso a la aventura escolar de los años 60, 70, y 80, cuando en los recreos se trapicheaban cromos de fútbol y los encerados del aula eran para los críos de entonces “un patíbulo o un podio”, como muy iluminadamente apunta Elguero en su obra. Te sacaban los profesores al encerado y podías lucirte dando la lección de corrido o bien quedar fusilado de ignorancia, ante la clase al loro. Este libro es la recuperación de la memoria más o menos próxima, una memoria lucrada de mañanas de ir a la escuela en uniforme, de hacer cuestaciones del Domund, de prosperar o no prosperar en la asignatura de Pretecnología, que era como se llamaba a los trabajos manuales. Las chicas aprendieron a coser un botón, y los chicos a manejar el martillo. Ignacio nos lleva por aquellos recuerdos, y va mechando los capítulos de confesiones al respecto de quienes tuvieron pupitre de entonces, desde Juan Echanove a Mariló Montero o María Dolores de Cospedal. El censo de populares que aportan su relato de infancia o adolescencia se completa con Elvira Lindo, Juan Luis Cano, Sole Jiménez, Ángeles Caso, Pepa Bueno, Miguel Pardeza y otras gentes, todos encantados de detallarnos el niño o niña escolar que fueron, entre el dato y la anécdota. Elguero se aúpa así como el arqueólogo de una época de escuela, que también fue la suya, pero auxiliando la resurrección de todo aquello con protagonistas célebres y largones, que hacen coro de vivencia propia en cada capítulo.

De modo que este libro no es solo un paseo por la memoria de un antaño que aún queda cerca, sino un recreo coral de unos días donde se estudiaba la tabla periódica de los elementos, el latín, o los conjuntos, yendo y viendo al aula en milicia de filas rigurosas. Elguero compone una asamblea de generacionales que, contándonos su vida, nos cuentan a fondo la nuestra, que también anda por ahí, recordando con ellos el pavor a las matemáticas, el canalleo de los primeros pitillos mentolados, los campamentos de verano, las canciones de misa y la jornada histórica en que los colegios se atrevieron al fin a ser mixtos, esa jornada en que las chicas “nos trajeron las tetas”, que dice Echanove en algún momento, con recurso de pícaro que sabe latín en todos los idiomas. He aquí, en fin, un documento oportuno, lúdico y bien escrito de un pasado cambiante, como la España de entonces. Cambiante y completada. Inolvidable.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

  • ignacio lopez dóriga 23/05/2011 23:28

    estoy por la mitad, precisamente el capítulo de la llegada del cou y las aulas mixtas, me parto con las cosas de echanove y contigo Angel Antonio, saludos

    Comentario fuera de tono

  • álvaro garcía 23/05/2011 23:17

    que bueno, que bueno, me lo pido, yo soy del 62 y viví aquellos años de capones y demás, escuché una entrevista en la ser, muy buena pinta lo que detallas

    Comentario fuera de tono

  • luz vial bravo 23/05/2011 23:13

    genial el comentario Herrera, yo ya lo he leído, soy chica del 65, de cole de monjas, las dominicas, y mi hermana del Jesús María,y me identifico con todo lo que cuenta jajaja, muy bueno sí señor. Me quedo con el capítulo de Los mediopensionistas y canciones de misa jaja me las sé todas, ah y la clase de gimanasia

    Comentario fuera de tono

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad

Lo +

Lo más leído

Lo más valorado

Lo más comentado