Fantasías de finde
Fecha: 06/02/2012
Ana Pastor
Leemos que el gentío elige para una escapada rural a Pep Guardiola y Mario Casas. Sobre todo, las mujeres. A la vista de los nombres escogidos, arriesgaría uno que da más o menos igual una huida rural que un finde urbano, porque el pretexto es montarse la escapada de fantasía con estos dos guapos, cada cual a su manera. Guardiola es un elegante que pone batuta a los partidos como si estuviera sentado sobre un poemario, aunque él se levanta mucho, bajo euforias o cabreos de centrocampista sentimental y muy culé, que es lo que fue. Que es lo que a ratos aún es. Naturalmente, se entrevé que las mujeres no contemplan a un feo para la escapadita, rural o no, con lo que también suponemos que no prefieren a Pep o Mario solo para hacer tertulia de fútbol o cine. A lo mejor suponemos mucho, pero a lo mejor no. El amor es un apetito de belleza, que decía Byron. Las votantes andarán un poco o un mucho enamoradas de Guardiola o Casas, dos tipazos de lámina, y de ahí el apetito comprensible. Por detrás de estos dos ganadores, sale Jordi Évole, ese gamberro del talento, y Eduardo Punset, al que sin duda han destacado por su gran forma física para la tertulia. Évole encarna la cuota forajida y amenísima, que otras veces, en sondeos similares, acaparaban Andreu Buenafuente o Joaquín Sabina.
En la otra punta de la encuesta, la cumplida entre hombres, sale preferida para una escapada Ana Pastor, que reúne el gancho de la belleza no tópica y la gracia de la inteligencia viva, alerta y no previsible. De modo que creo que los tíos hemos acertado. Luego completan la lista Elena Anaya, Paula Echevarría e Inma Cuesta. Aquí ya vemos que el personal se ha decantado por unas monadas diversas que hacen cine, portadas, series y otras artesanías de la imagen. Reconforta algo apreciar, no obstante, que los hombres no apuntan directamente a una maciza de garrafón, con más wonderbra que hechizos. Las misses y otras minifalderas aquí no salen. Me gusta deducir que ya entra en nuestros gustos primeros, a propósito de la hermosura, la chica de línea pulcra, estival y tirando a ninfa o falsa ninfa, como Anaya o Echeverría. Inma Cuesta es algo así como una nueva Ana Belén. O sea, mucho. Nada cuenta más de nosotros mismos que hablar del resto. Elegir es definirse. Y, la verdad, dan buenos datos estas elecciones de mero pasatiempo.






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