Morenas de alma y rubias de bote
Fecha: 22/10/2010
Ángel-Antonio Herrera
Ha soltado Julianne Moore que está encantada de ser pelirroja. A uno le gusta la frase, que es una autoafirmación de la diferencia, cuando en la vida y en el cine lo que prospera es una rutina de la belleza, una igualdad de la hermosura. De entrada, lo que Julianne Moore dice es que el mundo no se divide en rubias y morenas, pero sin decirlo. De Julianne se traían mucho cachondeíto en el colegio a costa de su pelo rojo, que es, en rigor, un morbo de exotismo y casi un prestigio de chica rara. Ella ha hecho de eso un estilo. Escasean las pelirrojas, pero no todas las pelirrojas se afianzan en su privilegio, porque las actrices suelen preferir la vida de rubias, sobre todo en Hollywood. Si he de vivir otra vez, que sea de rubia, escribió Truman Capote, que sabía del tema. Uno entiende que existe la rubia interior, y la morena interior, más allá de los jaleos de peluquería. Madonna es rubia de tinte, pero es morena de carácter, o sea, morena. Paris Hilton es rubia de remate, se ponga como se ponga. Hitchcock defendía que no le gustaban las morenas, “porque se les nota el sexo en la cara”. Baudelaire, por otro costado, arriesga: “La morena es más impúdica. Más pecado”. Traigo estas citas por avalarme de que, por encima o por debajo de la melena, existe no la rubia, sino lo rubio. No ya la morena, sino lo moreno.
Ser rubia no es necesariamente llevar el pelo color champán, sino ser Marilyn, frente a ser Sofía Loren, que es lo moreno con escote de abundancia mediterránea. Elsa Pataky encarna lo rubio, y Paz Vega encarna lo moreno, por ir dando ejemplos nacionales. Lo moreno comprende la provocación, la desinhibición, un cierto aire de conducta de andar con la falda arremangada por la vida, diciendo aquí estoy yo, sin llegar a decirlo. Se le nota el sexo en la cara a la morena, sí. La rubia lleva en sí misma el mensaje del suspense o el misterio, y por eso da a tope en las películas de sospecha o empleada de novia tonta del gánster. Hay rubias que lo son y hay rubias que se lo hacen. Con la morena esto pasa menos, porque la morena, o sea, lo moreno, asoma siempre, por mucho que se vaya a la peluquería a renovar las mechas de oro. España viene dando últimamente algunas rubias monadas de teleserie, pero la española sigue teniendo el alma morena, desde Sara Montiel a Penélope Cruz. Entre todas, de aquí y de allá, Julianne Moore ha subrayado que ella se prefiere pelirroja. O sea, única, que es lo que importa.






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caxondas k tal?
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