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Opinión / Por la cara

Raphael, la canción del invierno

Fecha: 28/12/2012 11:08 Ángel-Antonio Herrera
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Raphael siempre vuelve por Navidad. Aunque Raphael nunca se ha ido. La otra noche cumplió un concierto de éxito en Madrid, cantando lo de siempre, pero casi mejor, fiel a ese lema simple y difícil de “hay que ser brillantemente monocorde”. Era el final de su gira Lo mejor de mi vida. La Navidad, si abreviamos, es el anuncio de después de las uvas, el cuñado coñazo y chistoso de la cena familiar, y Raphael, que pone prestigio de voz de radio, echando villancicos, pero desde la tele. Se habla mucho de la canción del verano, pero muy poco de la canción de invierno, que es siempre Raphael, con su lámina de luto, con su voz de apoteosis, con su cara de chico sorprendido que, en rigor, se las sabe todas. Le reverencian Alaska y David Bisbal, y Ana Torroja y Miguel Bosé. Raphael es un clásico que aún anda por ahí, de gira. Y le vuelven a fichar, cada año, en la tele, por navidades, para que anuncie una vez más el turrón de su talento. Raphael es un tema cantado, para una glosa navideña, y también un canto de muchos temas, porque tiene repertorio para estar cantando distinto de aquí al mes de agosto. Tiene un chalé desperezado, muy lujoso de salones, pero ni así le caben todos los discos de oro, que me parece que son más de trescientos. Antes, daba ahí algunas cenas populosas, donde iban José Bono, María Teresa Campos y Eugenia Martínez de Irujo, entre otros. Las cosas se las lleva bajo pulso fino Natalia Figueroa, que, naturalmente, no es solo la mujer del artista. 

Lo suyo parece no tener mérito, porque canta impresionante, pero sí. Una cosa es acertar con un temita, o dos, y otra hacer una carrera monumental y sostenida. Y después, incluso, de un hígado de donación. Raphael viene de la escuela del hambre, y gasta un brillo kitsch que embelesa a los bachilleres de la modernidad. Sé que prepara sus conciertos como un marine, y se vuelve casi mudo, en esos días, para irrumpir en el escenario con la voz ampulosa de siempre, entre el niño prodigio y el sesentón jubiloso. En Madrid se pegó la paliza de casi tres horas de concierto. Ya digo que le damos muchas vueltas a la canción del verano, que suele ser siempre una tontuna de Georgie Dann, pero conviene fijar que la canción de diciembre es siempre de Raphael, que es un Georgie Dann al contrario. O sea, con estampa de elegante de Linares, con entonación capaz de prodigio, con mucho show de “aquí estoy yo”. No vende solo estilo. También voz.

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Comentarios recientes

  • Cami 06/01/2013 8:36

    Este artículo es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

    Comentario fuera de tono

  • Miguel 04/01/2013 20:59

    Vuelve por Navidad y este año ha sido espectacular el concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid.

    Comentario fuera de tono

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