Richy Castellanos y la tropa de "Torrente"
Fecha: 08/10/2010Si hay alguien, en España, que tenga agenda, ese es Richy Castellanos. Por agenda quiero decir el agendón, o sea, las páginas amarillas del famoseo fetén, donde están Maribel Verdú o Sergio Ramos. Y cuando digo que están, es que se ponen rápido al teléfono si les llama Richy, que es un cruce único de relaciones públicas y amigo sin horario. El no falla, y los famosos tampoco. Si viene al foro Maradona, Richy resuelve. Si Pepe de Lucía necesita un dentista de urgencia, ahí está Richy. Igual lleva a Guti a un congreso de jamones que logra una entrevista con Paco de Lucía, al que no entrevista ni su padre. Estoy hablando de un tipo que tiene un despacho en Madrid que es un museo asombroso de fotos de famosos nacionales e internacionales, todos pastoreados por él, en uno o en muchos saraos, donde siempre triunfa sin molestar, que es triunfar dos veces. Pueden dar fe Julio Iglesias, Ornella Muti, Joaquín Cortés o Natalia Verbeke, citando deprisa. Deshace entuertos, reenlaza amistades y cuadra en una misma fiesta a un ministro y a una folclórica de Gran Hermano. Richy lleva en el Madrid de la mejor jarana una vida entera, que en su caso son muchas vidas, porque alterna con entusiasmo, sin divismos, de las aldeas a las cúpulas, y porque a cada cual le da su sitio de artista, que diría él. Quien no le quiere es porque no le conoce. Podría vivir durante un año, a todo tren, con solo diez euros, porque tiene amigos bajo cualquier farola y dentro de cualquier Porsche. Latre le imita, los gitanos le aplauden y le tienen ley los pijos. A Santiago Segura, para el Torrente en curso, le ha acomodado algunos cameos de difícil protocolo, como Cesc Fàbregas o Carmen Martínez-Bordiú. El propio Richy sale, una vez más, en la peli próxima de Segura, porque él es de algún modo un personaje de Santiago que Santiago ya se encuentra hecho. Vive Richy como un sacerdote de lo suyo, que es conseguir lo imposible, y solo se anima de agua mineral, gimnasio a rajatabla y alguna peli los domingos por la tarde, que son día inútil de llamar a alguien.
Le conozco desde hace siglos, y no ha traicionado nunca a nadie, que ya es mérito en el circo donde él se mueve, tan transitado de hijos de puta de toda raza. Ahora se ha pluriempleado de actor con Segura, para el Torrente en puertas, pero en el bolsillo del vaquero, a cualquier hora, lleva el listado de invitados a su fiesta próxima. Desde Ana Obregón al Kun Agüero. Desde José Mercé a Miriam Díaz Aroca. Le llaman para la tele, pero pasa. Le gusta estar, pero no salir. A los amigos, si toca, les regala la gestión de lo suyo, que no tiene precio. Se lo cuenta a ustedes uno que lleva en el alma más noche que la grifería del Pasapoga. Como él.






Comentarios recientes
No hay comentarios