Jorge Alarte fue a Sevilla con solo un tercio de delegados en su misma posición. Óscar López tiene una importante herida abierta en León
Jorge Alarte y Óscar López
Varios puntos de la geografía del PSOE van a ser ahora escenario de refriegas importantes que se avecinaban ganara Chacón o venciera Rubalcaba, ocurriera lo que ocurriera en el 38 Congreso federal socialista. Quizá el punto más caliente vaya a ser Andalucía, enzarzada ya en una guerra interna que no ha esperado a que pasaran las elecciones de marzo. Pero comparten temperatura Valencia y Castilla y León, otras dos federaciones del PSOE con serios conflictos entre la dirección y opositores muy beligerantes.
En el caso de Valencia, los congresillos provinciales previos para elegir delegados al Congreso Federal ya evidenciaron un fuerte y variopinto frente contra el secretario general Jorge Alarte. En las tres provincias valencianas se presentaron seis listas para elegir a 87 delegados. Entre las corrientes contrarias a Alarte pugna el lermismo, ahora con Ximo Puig, alcalde de Morella (Castellón), como nuevo cartel, y un núcleo alicantino en torno a la exministra Leire Pajín. Solo un tercio de los delegados viajó la pasada semana a Sevilla en sintonía con la posición rubalcabista de Alarte. Acabado el congreso federal, se saca brillo a los alfanjes desde el delta del Ebro hasta las salinas de Torrevieja.
Al contrario que en Valencia, en Castilla y León el secretario general socialista, Óscar López, sí viajó a Sevilla con una mayoría de delegados tan rubalcabistas como él, pero el chaconismo tiene en la región el único alcalde importante (Carlos Martínez, de Soria) y el influyente ex diputado zamorano Jesús Cuadrado, que fue apartado de la lista del 20-N.
Las hogueras más grandes, no obstante, arden en León, federación provincial que sigue regida por una gestora desde que tuvo que dimitir su secretario general, Francisco Fernández, en plena campaña de las generales. Desde entonces, el PSOE tiene allí una herida sin suturar. Martínez y Cuadrado anunciaron a sus cercanos que harían movimientos tras el Congreso. En el caso de León –tierra de Rodríguez Zapatero–, la energía que se desata ahora es, como en el caso del rayo, de trazado imprevisible.






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