El excelente reportaje Mafiosos y futbolistas, de Rendueles y Marlasca, publicado la pasada semana, ha levantado ampollas. Hay mucha basura alrededor del lujo y glamour futbolístico. Siempre han existido personajes siniestros que han rodeado a los jóvenes millonarios para “ayudarles y aconsejarles” en sus asuntos privados. Inversiones, compras, fiestas. El contenedor de los desechos esta repleto de futbolistas arruinados. Los representantes se dedican más, con excepciones, a cobrar las comisiones de los traspasos que a orientar a sus pupilos.
Dos sujetos, Lauro Sanchez y Santi el Negro, aparecen en las vidas de futbolistas tan famosos como Raúl, Guti, CR7, Agüero, Futre, etcétera, para asesorarlos en sus negocios. Lauro hoy está en la cárcel; Santi el Negro, por ahí, de peleas posiblemente. Lo más triste es que en sus enredos con el Real Madrid aparezcan comidas con el hijo del presidente, Chivo; invitaciones al palco de un ministro panameño y otras incursiones que no son dignas de una entidad como la blanca.
Raúl tiene un problema: su esposa, Mamen, es amiga de la mujer de Lauro; trabajaron juntas. Será conveniente poner tierra por medio. Otros jugadores han pecado de inocentes, pero merecen estar mejor asesorados por parte de su club o de sus representantes. Y los hampones de la noche, que vean las puestas de sol desde sus celdas.






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