Hasta el jueves pasado, día en que se conoció la imputación judicial del presidente valenciano, Francisco Camps, y del secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, las acusaciones de corrupción alrededor del PP valenciano no parecían afectar al incontestable respaldo electoral del que los populares presumen.
Eso al menos dicen los sondeos que aún manejan las direcciones autonómicas de los principales partidos. Esos sondeos, realizados antes del jueves, anuncian casi una foto fija en la correlación de fuerzas que, en la proyección autonómica, incluso beneficiaría al PP por una prevista disolución del grupo minoritario de las Cortes Valencianas. Así, las últimas encuestas de PSPV y PP prevén un hipotético aumento de diputados populares. El partido de Francisco Camps ampliaría entre tres y cuatro escaños su mayoría absoluta. La encuesta socialista, que el PSPV guarda bajo siete llaves, recoge un resultado casi calcado –un diputado abajo– al augurado por la prospección del PP.
La dirección socialista tiene casi por inevitable una nueva derrota en las elecciones europeas pese al desgaste popular que se puede prever por el caso Gürtel. Fuentes del PSPV se escudan en la “complicada venta” de la gestión económica nacional en un panorama de crecimiento del desempleo y al pésimo punto de partida electoral del partido de Jorge Alarte: los socialistas valencianos pierden una elección tras otra desde 1995.
Desde el PP admiten que los buenos augurios se deben más a “errores” de la oposición que a méritos propios. Para colmo, los sondeos de IU detectan desde el inicio del proceso judicial una “movilización del electorado conservador” en torno al partido de Camps.
Nadie en el PP o en el PSPV se atreve a vaticinar con toda seguridad que la imputación de Camps no altere la previsión de las encuestas. El PP le quita importancia al efecto electoral que puede tener la noticia: “Este asunto viene de lejos. Las denuncias políticas contra el presidente no son cosa de ahora, y el presidente Camps lleva semanas pidiendo ir ante el juez para poder dar su versión”, dicen fuentes populares valencianas. “Por fin se sustancian las acusaciones contra Camps –replican en la sede de los socialistas valencianos–. La foto de Camps entrando en los juzgados será, evidentemente, dañina para los intereses electorales del PP”.
En ese escenario, los líderes nacionales de los partidos planean sus estrategias en la región de cara a las europeas. José Luis Rodríguez Zapatero estará en Valencia al inicio de la campaña, premura que suele interpretarse en clave de escasa trascendencia de la plaza para los propios afanes electorales. En Génova, por su parte, reservan uno de los cinco grandes mítines de Mariano Rajoy con el cabeza de lista Jaime Mayor Oreja para la capital valenciana, coso entre los favoritos del político gallego, con la expectativa de que el valenciano vuelva a ser uno de sus grandes viveros de voto popular.
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