Los futbolistas de élite pagarán alrededor del 52 por ciento de sus ingresos a Hacienda. Se aplica la nueva normativa fiscal del IRPF y a los que superan los 300.000 euros de ingresos anuales se les aumenta un 7 por ciento más. Un buen pellizco para salvar la crisis.
Los que se parten de risa son los impatriados, nombre que se da a los trabajadores extranjeros que acuden a España con contrato de trabajo y tienen un alto grado profesional. A estos, para que vengan a enseñarnos y dejar sus habilidades en nuestro país, les aplican un gravamen máximo del 24 por ciento. ¡Un chollo! Y la subida les supondrá un 0,75 más. En este colectivo están Kaká, Ronaldo, Mascherano, Abidal, y cía. Los extranjeros que militan en el fútbol español, y que durante seis años –les quedan a algunos dos o tres– seguirán cotizando así. A partir del sexto año, emigran, pues pasarían a pagar como el resto de los nacionales.
Con las deudas que arrastran los clubes españoles habrá que ver quién paga esos aumentos, si los jugadores nacionales y extranjeros o el club al que pertenecen. Al Barça le puede suponer unos 15 millones de euros, y al Madrid casi 14. Para que todos seamos iguales ante el IRPF, solo hace falta que el Gobierno deroge ese privilegio de los impatriados.






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