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Hablamos con la vicesecretaria de Estudios y Programas del PP

Andrea Levy: “El 155 ha sido balsámico”

Fecha: 27/11/2017 ✒Alberto Pozas. Fotos: Alberto Paredes ico favoritos Añadir a favoritos
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Joven, barcelonesa, abogada y acostumbrada a moverse por terrenos poco propicios. Becaria en la Generalitat y aprendiendo de Roca Junyent, se le ocurrió crear Nuevas Generaciones en la Universidad de Barcelona. Denuncia la cobardía de los dirigentes independentistas mientras prepara la pelea desde el número dos de la lista del Partido Popular por su ciudad. Cree que en Cataluña se ha producido un engaño masivo y que, afortunadamente, el 21-D puede empezar el futuro.  | Sigue leyendo.

Se afilió al PP en un mal año (2004) y no en el mejor sitio (Cataluña). ¿Se puede considerar un acto heroico?

Fue cuando se firmó el primer acuerdo entre Convergència y Esquerra Republicana para iniciar lo que estamos viendo en estos momentos. Me hervía la sangre de lo que veía, pero también contó la ilusión de poder demostrar con argumentos que nos estaban mintiendo y que había posibilidad de otro tipo de política no nacionalista en Cataluña. Y decidí no quedarme sentada en el despacho.

Llegó con Piqué y se volcó con Alicia Sánchez Camacho. ¿Hay diferencias con Albiol?

Cada político tiene su impronta y su perfil, pero lo importante es que los partidos sean reconocibles por aquello que defienden, y que lo hagan siempre con coherencia y teniendo en cuenta la pulsión de la sociedad. Sigue siendo el mismo mensaje del PP con el estilo de Albiol.

Becaria en la Generalitat, trabajó con Roca Junyent y ha sido una mujer de derechas en la Universidad de Barcelona. ¿Eso es conocer bien el otro lado de la fuerza? 

Soy una mujer bastante inquieta, me puede la curiosidad de las experiencias, y he sido muy trabajadora. Valoro mi paso de becaria por la Generalitat y por el bufete de Roca, pero mi compromiso ha sido siempre con el PP.

¿Recogió firmas contra el Estatut?

En ese momento estaba en la universidad y trabajaba. No recuerdo si coincidí en algún acto, pero, en fin, nosotros denunciábamos que ese Estatuto tenía rasgos de inconstitucionalidad, y era nuestra responsabilidad hacerlo.

Supongo que votó en contra de ese Estatut. ¿Se arrepiente ahora, visto lo visto? ¿Estaríamos más cómodos en aquel escenario?

Es responsabilidad política el haber depurado todas aquellas trazas de inconstitucionalidad, y de hecho nos dio la razón el tribunal. Que alguien me diga exactamente del contenido práctico que se declaró inconstitucional, ¿qué derechos o libertades quitó a los catalanes? Lo que hizo el Constitucional fue depurar algunos artículos que tenían que ver con la Justicia y otros con el Defensor del Pueblo, y poco más. Se ha querido vender siempre como un gran ataque contra Cataluña, contra los catalanes porque se les quitaron derechos y libertades, pero no es verdad.

¿Qué siente cuando escucha decir que Rajoy y el PP son una fábrica de independentistas?

Me parece que Puigdemont se ha convertido en el mejor aliado de la conciencia patriótica española, que está aflorando incluso en Cataluña, con manifestaciones multitudinarias. Y eso ha sido gracias a Puigdemont. Decir eso de Rajoy es comprar el discurso al independentismo, que siempre necesita buscar enemigos. 

¿Cómo vivió los inicios del procés, lo vio venir o le ha sorprendido? 

Siempre esperé mayor responsabilidad y no conducir a Cataluña al desastre al que nos han llevado. Y digo desastre con todas las letras: desde un punto de vista social, económico y de prestigio institucional. Se les dieron muchas oportunidades de diálogo, de buscar alternativas que no llegaran a la fractura actual.

¿Qué es lo que menos se esperaba de los líderes independentistas? 

La irresponsabilidad y la cobardía. Cuando uno, como Puigdemont, le hace ese pulso a la democracia y al estado de derecho, y acaba huyendo, eso es cobardía. Yo lo veo con tristeza, aunque en algunos momentos la situación haya parecido cómica.

Esta fractura social, ¿se ha producido poco a poco o hay fechas claves? 

Ha sido un proceso paulatino alimentado a base de mentiras, victimismo, supuestos agravios... Los dirigentes políticos de la Generalitat han hecho gestión de los sentimientos. Les decían a los ciudadanos lo que tenían que hacer para ser buenos catalanes, invisibilizando a una parte importante de catalanes, condenándoles casi a la clandestinidad. Todo lo intensificaron a partir de este verano, cuando ya se traspasó el discurso para ir directamente a reventar el pacto de convivencia y los marcos legales democráticos.

Pero todo eso estaba en el programa electoral. Si se permite prometer la independencia en 18 meses, ¿luego se puede actuar?

El Estado de derecho tiene todos los mecanismos, y se ha demostrado. Lo que hemos visto en estas semanas es que la democracia española se puede defender de los ataques. La aplicación del 155 ha sido balsámica: en estos momentos en Cataluña no hay problemas y la vida transcurre con normalidad desde la aprobación del 155 por Mariano Rajoy. Se ha demostrado que quienes nos han llevado al caos son aquellos que estaban en el extrarradio de la democracia.

¿El error más grave del Gobierno fue la actuación policial del 1 de octubre?

Las actuaciones policiales estuvieron siempre dirigidas judicialmente. Se ha actuado con mucha templanza ante un caso de excepcionalidad que estaba provocando el Gobierno de la Generalitat por su conducta irresponsable, de la que ahora están precisamente renegando, que es lo más patético de esta situación. El daño causado en Cataluña es real y el Gobierno de España actuó en todo momento tendiendo la mano y confiando en que darían marcha atrás. Después, se ha movido con proporcionalidad para recuperar la normalidad.

¿Debió impedir el gobierno el 9-N y quizás no se habría producido el 1-O?

El 9 de noviembre no se produjo nada de lo que ellos pretendían. En Cataluña ha habido mucha teatralización: buscaban que pareciera que hacían determinadas cosas, y eso ha sido el gran engaño masivo, el gran fraude de los políticos independentistas. Y luego las consecuencias se pagan. Dijeron que la declaración de independencia les llevaría a algún lugar, y lo único es que ha llevado a Puigdemont a Bruselas. Que tengan cuidado, porque de lo único que no va a volver Puigdemont es del ridículo.

Dice que el 155 ha tenido un efecto balsámico, pero ¿es la solución a todos los problemas? 

La solución es convocar elecciones. El 155 cesó al Govern, devolvió la situación a la ley y convocó unas elecciones. Estas elecciones han de traer soluciones. Pase lo que pase el día 21, el 22 debemos estar ya con soluciones que pasen por consensos, pero sobre todo por una política real y posibilista. Posibilista es ser capaces de converger, entre distintos, por los intereses generales y todo aquello que nos lleve a oportunidades de futuro. El 22 tenemos la oportunidad de recuperar la política real y de decirle a los catalanes que el cambio es posible, que podemos mirar al futuro sin el estigma del debate identitario.

¿Qué le ha parecido el apoyo de PSOE y Ciudadanos a las medidas del Gobierno?

Es un acierto de Rajoy haber ido acompañado de otras fuerzas políticas con las que compartimos un marco constitucional. En momentos de excepcionalidad, es necesario ese patriotismo generoso que eleva a los partidos por encima de las siglas y nos lleva a responder a los intereses generales. Se agradece ese apoyo.

¿Se le pasó por la cabeza que un presidente de la Generalitat acabase en Bruselas para reclamar atención internacional?

Le advertimos de que el proyecto secesionista quedaría en el vacío en la Unión Europea, y al final ha tenido que descubrirlo por sus propios medios. Puigdemont se ha encontrado cerrada la puerta de las instituciones europeas. Ha ido a Bruselas, pero donde deberá responder es ante la justicia y ante los libros de historia, que reflejarán el momento triste que provocó en Cataluña.

¿Tenía previsto que el vicepresidente terminara en prisión?

No. La situación es excepcional, pero no se entendería que dirigentes políticos que actúan en la ilegalidad no respondan por esos hechos como cualquier otro ciudadano. Hay excepcionalidad política, pero normalidad democrática.

Estar en prisión o en el autoexilio, ¿da o quita votos?

Debemos superar esta etapa. Los que nos han llevado hasta aquí no pueden ser la solución de futuro de Cataluña. En esta campaña pesarán las mentiras y el engaño, el fraude, pero sobre todo pesará la insoportabilidad de esta situación.

¿Se hablará más de cárceles que de proyectos de futuro?

Se tiene que dejar actuar a la justicia. Insisto: Cataluña y los catalanes se merecen un cambio de etapa. Si los independentistas siguen con los mismos errores que nos han llevado a esta situación, no habremos avanzado nada.

¿Existe esa igualdad en los medios públicos de comunicación antes de la campaña?

Los medios públicos en Cataluña han sido utilizados como difusores de la propaganda institucional, y lo digo sin reparo porque es cierto. Siempre he dicho que nos han robado TV3, porque hubo un tiempo en que se podía ver y tuvimos que desconectar porque lo convirtieron en correa de transmisión de propaganda independentista.

¿Es justo que el voto de un vecino de un pueblo de Lleida o Girona valga dos veces y media más que el de una barcelonesa?

Los que nos han traído hasta aquí con declaraciones unilaterales de independencia, con excepcionalidad, han sido incapaces en estos casi cuarenta años de aprobar una ley electoral propia catalana. Nos regimos por la ley electoral general, que es la que contempla ese tipo de desigualdades.

¿Qué reforma es más urgente: la electoral, la de los medios públicos o la de la educación?

Las tres son importantes, pero es capital revisar el modelo educativo en Cataluña. Fundamental porque aquellos que intentan manipular la inocencia son altamente peligrosos para el futuro.

¿Apoyaría el PP catalán una presidenta de Ciudadanos?

Apoyaremos al partido más votado dentro del constitucionalismo, el que sea. Siempre que haya un pacto de no seguir con el proceso independentista, siempre estaremos a favor.

¿A Iceta también, aunque rezara aquello de “Pedro, líbranos de Rajoy”?

Bueno, se lo perdonamos porque han estado en estos momentos, pero les exigimos que luego no opten por repetir tripartitos que, en parte, nos han llevado donde estamos.

¿Y si fuera el PP el más votado?

El PSC tendría que elegir. Hay que tener claro, tanto antes de las elecciones como después, si se está del lado de la Democracia o de aquellos que la están pervirtiendo. 

¿Y qué pasa si del 21-D sale una mayoría separatista?

Saben que si vuelven a hacer lo mismo, estaremos en el mismo lugar. La democracia española tiene los mecanismos y ha demostrado cómo se protege, y ha sido implacable. Las ideas son respetables, pero todo lo que sea ir contra nuestro Estado de derecho tendrá consecuencias. Los partidos independentistas han de tener muy claro que si cometen los mismos errores tendrán las mismas consecuencias.

¿Más 155?

Ningún país europeo se puede permitir que se subvierta el orden constitucional.

Estas elecciones dependen mucho de quienes no suelen votar. ¿Cómo les sacará de casa?

Nosotros tenemos un diferencial de hasta el 50 por ciento entre elecciones autonómicas y elecciones generales por gente que no vota en las autonómicas porque cree que Cataluña está condenada al nacionalismo. Y ese es el mejor mensaje: en estos momentos, si movilizamos a todos los que creemos que Cataluña debe seguir siendo España, el cambio de etapa es posible. Ha llegado el momento, ese cambio se puede realizar. Es un mensaje que debe ilusionar. El independentismo se ha puesto muy nervioso, solo hay que ver las cosas que se inventan, porque ve que somos capaces de ganar estas elecciones.   | Sigue leyendo.

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