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Pedro Quevedo, diputado de Nueva Canarias y presidente de la comisión del Congreso que investiga la financiación del PP.

“Apoyar la investidura de Rajoy era hacerse un transplante cerebral”

Fecha: 16/06/2017 Alberto Pozas / Fotos: Alberto Paredes ico favoritos Añadir a favoritos
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Médico, profesor universitario, concejal, diputado... pero su principal cualidad reside en interpretar con facilidad las necesidades de la gente de la calle. Y pelear por ellas, aunque tenga que apoyar unos Presupuestos del PP. Hombre de izquierdas, sonríe satisfecho por la rapidez con que Rajoy ha descubierto Canarias y cree que ese pacto beneficiará a los canarios para siempre. Desconfía de Pablo Iglesias, aunque piensa que hay motivos suficientes para un cambio político en España. | Sigue leyendo. 

La cita es en el Asador Donostiarra (Madrid) poco después de que Pablo Iglesias haya tenido una dura intervención contra Nueva Canarias. Tanto que, entre pregunta y pregunta, se sorprende de la facilidad que tiene el líder de Podemos para hacer amigos.

¿España ya se toma en serio que tiene una región ultraperiférica? 

Hay una especie de mezcla de insensibilidad atávica, de desconocimiento y de un conjunto de mitos que tienden a confundir el buen clima con la calidad de vida y la situación económica.

¿Se puede corregir?

Con Canarias hay un hecho significativo: la Unión Europea reconoce su estatus de región ultraperiférica. Es algo que ya entendieron los Reyes Católicos, que un territorio singular, alejado, fragmentado... tiene problemas diferentes y debe ser tratado de una forma diferente para estar igual que la media del resto de España.

¿Se entiende igual en la actualidad?

Nos hemos tenido que pelear año tras año porque no ha habido gobierno español que haya cumplido con los criterios de ese estatus, que es el Régimen Económico y Fiscal de Canarias, el reconocimiento del hecho diferencial canario.

¿Corrige algo el acuerdo que ha firmado con el gobierno del PP para los Presupuestos?

El acuerdo es la consecución de una de las reivindicaciones históricas de Canarias desde hace más de cuarenta años: que se reconozca la necesidad de subvencionar de verdad el transporte interinsular, de mercancías y de personas, y también el de mercancías hacia la Península.

¿Y eso lo ha entendido por primera vez Rajoy?

Los sucesivos gobiernos han reaccionado cuando han necesitado a Canarias por algo, y eso ha alcanzado su máxima expresión en estos Presupuestos del Estado. Hemos conseguido logros impensables hace dos meses. 

En la investidura de Rajoy dijo que el PP había incumplido todos los pactos anteriores. ¿Por qué se fía ahora? 

Por una razón: antes no nos necesitaban y ahora sí. Esa es la gran diferencia, porque la vez anterior tenían mayoría absoluta, y en su primera intervención Rajoy asumió ocho compromisos con Canarias, que incumplió; esos ocho más algunos que no estaba previsto que incumpliese. Canarias fue una de las regiones que más sufrió el rodillo del PP, porque la insensibilidad, el desconocimiento, el mirar para otro lado es más fácil aplicárselo a un archipiélago alejado, y más aún para gente tan centralista y tan mesetaria como es el PP, sobre todo el de la legislatura pasada. Pero la posibilidad de bloquear el Presupuesto ha hecho que el PP haya entendido súbitamente un conjunto de reivindicaciones que se negaron ni siquiera a discutir hace cuatro meses. 

¿Qué reivindicación es la más relevante?

La clave es el reconocimiento de la singularidad canaria. Hay un paquete de medidas asociadas muy importantes: el transporte aéreo y marítimo de personas y mercancías interinsular,  el de mercancías con el resto del estado, y la ayuda a determinadas producciones agrícolas sensibles, que afecta básicamente al tomate, a la ganadería y al sector vinícola. Para que nos entendamos, el día después de aprobarse los Presupuestos un canario pagará la mitad de lo que hoy paga por un billete aéreo. Y esto es para siempre.

¿En estas negociaciones pinta algo eso de la responsabilidad institucional que tanto llena los discursos?

No, no. Nosotros no podemos engañar a la gente que nos apoya, porque eso entra en el terreno del suicidio político y, como les dijimos a los negociadores del PP, la línea roja es esa: no nos vamos a suicidar.  

Pero usted votó no es no en la investidura, mientras sus socios del PSOE se abstenían.

Nosotros no podíamos apoyar la investidura porque eso es hacerse un trasplante cerebral. Nuestras diferencias son claras y rotundas con el PP, y votamos en contra del señor Rajoy. En todas las votaciones. Pero la investidura y la legislatura son dos cosas distintas.

Vamos a otra investidura, la de Pedro Sánchez. ¿En algún momento pensó que llegaría a presidente del gobierno?

Hubo un momento que sí, lo tengo que reonocer. Nunca pensé que Podemos se iba a atrever a impedir el cambio político en España, no lo creía. Pero según pasaban los días empecé a pensar ¿a que son capaces? Y lo fueron, pero hasta el último día pensé que Podemos podía revisar su posición y abstenerse, permitir un gobierno socialista, con una diferencia sustancial con lo que ha ocurrido.

¿Todo fue culpa de Podemos?

Pedro Sánchez tampoco tenía las manos libres, pero alcanzado un acuerdo con Ciudadanos, las cuestiones esenciales para un cambio político en España estaban encima de la mesa. Podemos no quiso influir desde fuera en ese proyecto y ahora he descubierto por qué: quería liderar la izquierda. El resultado de esa brillante operación fue que el señor Iglesias no consiguió ser cabeza de ratón y, al tiempo, el PP aumentó la distancia y se hizo imposible el cambio político.

Por aclarar entonces, ¿quién tuvo más culpa de que aquello no cuajara, Sánchez, Iglesias, Rivera, los barones del PSOE, los independentistas?

No debo responder de forma muy clara porque no está bien meter el dedo en el ojo de la gente. Sí creo que la responsabilidad decisiva fue de Podemos, no tengo duda, de su dirigente. 

Siguiente acto: investidura de Rajoy. ¿Trabajó alguien del PP para conseguir el apoyo de Nueva Canarias? 

Sí, la verdad es que sí, pero pocas veces ha durando tan poco un intento de presión. Tuve muchas más presiones en la investidura que en los Presupuestos: la presión mediática fue brutal. Incluso oímos que alguien en el PSOE estudiaba utilizarnos en la investidura, así que lo dejamos muy clarito desde el principio para que todos renunciasen.

Al final, Rajoy es presidente y el líder del PSOE no es ni diputado. 

Que el líder del PSOE no esté en el Congreso dificulta el trabajo político, el trabajo de oposición. Visto lo visto, tengo serias dudas de que Podemos lo único que quiere es sustituir al PSOE en el liderazgo de la izquierda española. 

¿Tan clarito?

Hombre, los socialistas eligen a su secretario general y Pablo Iglesias lo primero que hace es meterle el dedo en el ojo y le pone plazo para presentar una moción de censura. En la actual dirección de Podemos no hay suficiente altura de miras, es lo que yo he comprobado. 

Llegamos a la moción de censura. ¿Cómo la define usted?

Hemos escuchado con detenimiento a Podemos, hemos llegado a acuerdos con ellos en Canarias, hemos hecho todo este esfuerzo, pero después de ver la representación en el Congreso y la agresividad con la que se ha dirigido don Pablo a los otros grupos, solo me cabe pensar que esto formaba parte de una estrategia para recuperar notoriedad y centralidad política, aunque fuese momentánea. No se puede ir perdiendo amigos por cada esquina, hay un error grave de cara al futuro.

Pero corrupción hay.

Por las políticas del gobierno y por la corrupción, hay motivos más que suficientes para trabajar por el cambio político en España, pero cuando fue posible, alguien no quiso. En las siguientes elecciones había corrupción a chorros y el PP creció. 

Entonces habrá que hacer algo. 

Sí, pero la gran moción de censura que son las elecciones, con un escenario tan negativo, mejoraron al PP. 

¿Por qué se abstuvo en la moción de censura?

La abstención está justificada. Creo que hay razones suficientes para el cambio político en España, por las políticas que ha venido practicando el PP y por la insufrible catarata de corrupciones que vivimos. Pero hay un factor negativo, porque las mociones no se presentan, se construyen. Aquí se ha presentado directamente la moción, nadie ha tenido la oportunidad de discutir con Podemos los contenidos, ni programáticos ni el candidato alternativo.

¿Le preocupaba especialmente el candidato?

Con la composición actual de la Cámara, me parece que no le toca, no tiene la representación suficiente para ser candidato alternativo. Vuelvo a la abstención: si pones esos dos elementos en la balanza, te sale abstención. Claro que hay razones para un cambio político, pero estas no son ni las maneras ni los modos ni las herramientas ni el instrumento.

Visto lo visto, ¿llegará algún día Pablo Iglesias a ser presidente del gobierno?

En esta legislatura, no tengo ninguna duda de que no. En próximas no sé, pero... 

Hay muchos votos detrás.

El movimiento que levantaron tenía algo muy importante: la frescura y la trasversalidad, la capacidad de representar desde la clase media a la trabajadora y a la gente que peor lo pasa. Es una cualidad, pero ha desaparecido a una velocidad pasmosa. Desde un partido canario como el nuestro, creemos que hay una preocupantísima evolución hacia posiciones que no podemos compartir. Su actitud excluyente permite pensar que no buscan alianzas. | Sigue leyendo. 

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