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El relato de los policías y guardias civiles antidisturbios el 1-O

“Aquello no era resistencia pasiva”

Fecha: 09/10/2017 Juan José Fernández. ico favoritos Añadir a favoritos
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Hablan los antidisturbios. Varios agentes de las unidades policiales que intervinieron en Cataluña el pasado 1 de octubre relatan a interviú lo que se encontraron en las calles y colegios electorales. “Será difícil convencerles de que no teníamos nada personal contra ellos. Solo cumplimos la ley”, explica uno de ellos. | Sigue leyendo.

 A las 5:00 de la mañana estaban citados el guardia S. A. y sus compañeros del GRS (Grupo de Reserva de Seguridad) de Barcelona en el patio de su cuartel para iniciar la jornada laboral del domingo 1 de octubre. A su grupo le habían tocado los pueblos del Maresme, en la línea de costa de Barcelona hacia el norte. Es lo acostumbrado del despliegue: la Policía Nacional tiene competencias en áreas urbanas, y la Guardia Civil en los pueblos. Con diez años de destino en Cataluña, S. A. sabe que en las localidades pequeñas la variedad ideológica del vecindario es mucho menor que en una ciudad; o sea, que se encontraría compactos núcleos de resistencia en los colegios electorales.

Sus compañeros se apretujaban en el interior de un FEINT (Furgón Especial de Intervención) pese a que los GRS no suelen llenar esos vehículos; suele ir un guardia menos de los que teóricamente cabrían. Por su experiencia, los GRS saben que el interior de un FEINT puede ser muy agobiante ocupado por hombres grandes, con chalecos, escudos, cascos y el resto del equipamiento, Más aún si a la vuelta alguno de ellos regresa herido.

Hacía calor en el interior. Aún no había amanecido cuando los miembros de su unidad y otros grupos se concentraron en una vía de servicio, en el punto previamente establecido de reunión. 

Alta temperatura

Allí se enteró S. A. del reparto de misiones: les tocaba esperar. Y no fue ninguna suerte. Luego comprobaría que los segundos turnos de intervención antidisturbios se convertirían en peores que los primeros, pues, para cuando llegaran a los colegios electorales que les habían adjudicado, los vídeos de cargas policiales en Barcelona y otras ciudades catalanas habrían invadido las televisiones y las redes sociales, calentando el ambiente.

En pelotones de 18 miembros, guardias de los grupos de espera escuchaban los mensajes de radio de otros grupos en medio de un denso silencio. Era una retransmisión cada vez más tensa. Cuando S. A. llegó a su primer colegio electoral, la temperatura era máxima. .

“Habitualmente primero abordamos a un grupo de personas sin el equipamiento, ni cascos, ni porras, ni escudos, solo para negociar previamente –cuenta– Pero, en un pueblo de al lado, el primer compañero que se acercó, cubierto solo con la boina, recibió un puñetazo en el ojo. Y al sargento le tiraron una silla de madera. Le dieron en las piernas. Encontramos una actitud muy… muy fuerte. Aquello no era resistencia pasiva”.

Durante la reyerta en el primer colegio, entre los gritos y los empujones, “y un montón de gente grabando con los móviles”, S. A. tendría durante un instante la ocasión de preguntarse de dónde habrían sacado algunos manifestantes fuerzas para arrojar al grupo de guardias civiles “una papelera enorme de metal; no sé cuánto pesaría eso”.  

S. A. recuerda que, en una de sus entradas, abordó a los guardias un grupo de mossos d’Esquadra. “Llegan, se acercan a nosotros y su jefe nos pregunta que si tenemos orden judicial para entrar en el colegio electoral. ‘No, la orden judicial la teníais vosotros, pero la habéis incumplido’, le dijo uno de los nuestros”

En algunos puntos, y en algunos momentos de la jornada, la tensión entre guardias civiles o policías con los mossos llegó a ser muy alta. Al equipo del agente de la UIP (Unidad de Intervención Policial) del Cuerpo Nacional de Policía G. C. se arcercaron también los mossos intentando pararles. Fue en L’Hospitalet de Llobregat, antes de que la alcaldesa, Núria Marín, apareciera para mediar entre manifestantes y antidisturbios. “Llegaron en coche. Uno bajó la ventanilla, y desde dentro sacó la cabeza y nos dijo: ‘¿Qué hacéis?’. Cundo se bajaron, alguien del grupo le contestó: ‘Anda, tira millas. No tenemos nada que hablar contigo’”. | Sigue leyendo.

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Comentarios recientes

  • Basfi 15/10/2017 22:46

    Aunque fuera pasiva, fue sedición. Un delito grave.

    Comentario fuera de tono

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