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Arturo Fasana gestionó desde Suiza más de 300 millones de euros para Cortina y Alcocer

Fecha: 20/04/2010 10:18 Daniel Montero ico favoritos Añadir a favoritos
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Francisco Correa recurrió a la red de ‘los Albertos’ (Cortina y Alcocer) para desviar su dinero a Suiza. Puso su fortuna en manos de Arturo Fasana, un gestor que controla las acciones que los polémicos y multimillonarios empresarios tienen en el grupo ENCE, valoradas en más de 250 millones, un hotel de lujo en Calviá...

Alberto Cortina y Alberto Alcocer

Quienes la conocen dicen que es una de las extensiones de terreno más bellas de África: 26.000 hectáreas de sabana a los pies del monte Kenia, uno de los picos más altos del continente. La finca, conocida con el nombre de Ol Jogi Ranch, perteneció durante años al magnate del arte francés Alec Wildenstein. Hasta que Alberto Cortina se encaprichó de ella. En agosto de 2007 el empresario español compró la mitad de aquel rancho de película a la familia Wildenstein. O mejor dicho, alguien lo compró para él. En ese mes, una sociedad suiza llamada Ol Jogi Holdings SA se hizo con la mitad de aquella propiedad de ensueño por 14 millones de euros.

La empresa había sido creada apenas un mes antes –el 5 de julio de 2007– en el registro mercantil de Ginebra. Y como responsables figuran sobre el papel dos nombres: Dante Canonica y Arturo Fasana. El primero es un abogado de origen italiano que trabaja para Canonica Valticos y Asociados, un despacho helvético especializado en cuestiones fiscales. El segundo, Arturo Gianfranco Fasana, el hombre acusado por la Justicia española de custodiar y mover desde Suiza el dinero negro atribuido a Francisco Correa, principal imputado en la operación Gürtel.

El nombre de Arturo Fasana aparece relacionado con una veintena de empresas, según los registros suizos que ha consultado esta revista. Y parte de ellas han servido para gestionar los negocios en España de Alberto Cortina y Alberto Alcocer. Ambos aglutinan, por ejemplo, gran parte de su patrimonio empresarial en una sociedad llamada Alcor Holding SA.

Pese a que su nombre engaña, Alcor Holding no es una empresa española. Basta buscar en los registros de Ginebra (Suiza) para encontrarla. La memoria corporativa del grupo ENCE –una multinacional maderera dedicada al comercio de papel– refleja que Alcor Holding es la propietaria del 20 por ciento de la empresa. Esto supone una inversión de 254 millones de euros, tasando las acciones al precio pagado por Alberto Cortina y Alberto Alcocer en su última adquisición. Doscientos cincuenta y cuatro millones de euros controlados para ellos desde Suiza.
La empresa madre
Alcor Holding está gestionada desde 2001 por el bufete Canonica Valticos. Como presidente de la empresa aparece desde el 31 de enero de 2001 el gestor de patrimonios Arturo Fasana, imputado por la Audiencia Nacional. La firma fue creada como un contenedor de sociedades, y desde su creación ha servido, entre otras cosas, para articular la venta de 705.000 acciones del Banco Zaragozano y para comprar la firma suiza de relojes Girard-Perregaux, que costó 60 millones de euros hace casi 20 años, tal y como registran las hemerotecas españolas.

Según la legislación suiza, los holdings empresariales pagan muchos menos impuestos que en España, siempre que realicen sus negocios en el extranjero y sean propietarios al menos del 20 por ciento de otras sociedades. Ese es el beneficio que obtienen las grandes fortunas –y los Albertos en este caso– tras crear sus empresas en Suiza, además del secreto bancario y la posibilidad de hacer contratos legales de fiducia.

No hay que olvidar que los beneficios de las empresas españolas tienen una doble fiscalidad. Primero, pagan el impuesto de sociedades. Y luego Hacienda se lleva también una parte de cada accionista en su declaración personal, cuando los socios recogen dividendos. Si la empresa está domiciliada en Suiza, en cambio, este segundo paso queda también eliminado, ya que los accionistas tienen que rendir cuentas ante el fisco helvético en lugar de dejar el dinero en España en manos de Hacienda.
En el caso de la finca de Ol Jogi de Kenia, la sociedad utilizada para su compra cambió posteriormente de nombre y pasó a llamarse Cinainvest Holding.

Según los documentos oficiales, la empresa fue creada con 6.000 acciones al portador, por lo que su propietario real no queda identificado ni inscrito en registro alguno y el único que aparece con nombres y apellidos es el representante legal; Arturo Fasana. Fue el diario El Mundo el que identificó en octubre de 2009 la finca de Kenia como un capricho comprado por Alberto Cortina, que vio en el terreno un regalo perfecto para agasajar a su actual pareja, Elena Cué, en su décimo aniversario.

Poco después, la finca fue el objeto de un proceso judicial en Kenia entre los representantes de la sociedad suiza y los herederos de Alec Wildenstein, descontentos con el acuerdo económico alcanzado por su padre. Al final, el caso se resolvió con un acuerdo extrajudicial entre las partes.

El nombre de Fasana –Fafa es su apelativo– es constante en las intervenciones telefónicas que afectan al cabecilla de la red Gürtel, Francisco Correa. Él era el encargado de mover el dinero, él era quien tenía firma en sus cuentas suizas y, sobre todo, él era quien tenía una composición real del dinero líquido del que disponía el grupo. Tanto es así que en diciembre de 2008 el principal imputado en la trama planeó un viaje a Suiza para saber al detalle la marcha de sus cuentas tras tres meses de viajes por América Latina, con habitaciones en hoteles de lujo y facturas telefónicas que alcanzaron los 5.600 euros al mes.
Fasana era también el encargado de controlar el depósito de 18 millones de euros bloqueado por la Justicia española en Ginebra, atribuido a Correa. Cuando el caso estalló en febrero del pasado año, Fasana solicitó a Credit Suisse, entidad que controlaba la cuenta, que retirara la capacidad de utilizarla a todos los imputados. Sólo él y su socio Bertrand Hagger podían disponer del dinero.

En julio de 2000, Alicia Koplowitz, ex mujer de Alberto Cortina, comenzó a negociar la compra del mítico hotel Maricel en Calviá (Baleares). El establecimiento es uno de los más prestigiosos de las islas y estaba en venta por 2.000 millones de pesetas (120 millones de euros). En mayo de 2001, la prensa española publicó que la operación ya estaba hecha y que Alicia Koplowitz había comprado el establecimiento para engrosar la cadena de hoteles Hospes, regentada por su hijo. Sin embargo, alguien se encargó de desmentir esa versión. Las acciones del hotel quedaron en manos de una sociedad española llamada Toralipo, en la que figuraba de nuevo como representante el abogado Dante Canonica. El letrado aseguró ante los medios que atendía los intereses de un empresario árabe y no de la millonaria española. Un año después, Toralipo firmó un contrato de alquiler con la cadena de Alicia Koplowitz para que gestionara por completo el hotel, que a día de hoy sigue integrado en su cadena. El socio único de Toralipo, y por lo tanto dueño real del hotel, es una sociedad suiza llamada Jabali SA, creada en Ginebra en 1992 y controlada sobre el papel por el despacho Canonica y Valticos.

Según publicó el semanario Tiempo, el abogado Dante Canonica, citado a declarar como testigo por la Audiencia Nacional en relación al caso Gürtel, era el encargado de gestionar desde Suiza la fortuna del millonario de origen egipcio Mohamed Al Fayed, dueño de los almacenes Harrod’s.
Los autos judiciales revelan que Canonica era el segundo escalafón de una cadena de gestores controlada por Arturo Giancarlo Fasana, el gestor de patrimonio suizo que opera principalmente con una sociedad fiduciaria llamada Rhone Gestión. En su declaración, Fasana aseguró que se hizo cargo del dinero de Francisco Correa tras la recomendación de uno de sus principales clientes españoles, que le aseguró que el empresario imputado era una persona limpia y honesta.

Tanto Fasana como Dante Canonica figuran también como responsables de una sociedad suiza llamada Sardasca Inmobilien AG. La empresa ha sido denunciada en varias ocasiones en España por la construcción de un chalé de lujo en la costa balear de Formentor. La vivienda, ya concluida, es utilizada por Alfonso, uno de los hermanos de Alberto Cortina.

La conexión de los Albertos y algunos personajes de la operación Gürtel se explica por un tercer nombre. El abogado Ramón Blanco Balín, imputado en la misma red que comandaba Correa, gestionó durante años empresas atribuidas ahora a Francisco Correa. Y figura también como apoderado desde 1995 en Corporación Financiera Alcor, la sociedad patrimonial de los Albertos que, con 44 millones de euros, aglutina gran parte de sus acciones en la constructora ACS.

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Comentarios recientes

  • Mercedes 31/10/2011 20:27

    Hotel Maricel propiedad del principe Alwaleed Bin Talal Alsaud.Al final Alicia Koplowitz negoció y se quedo este jeque con el hotel Maricel.

    Comentario fuera de tono

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