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Nos adentramos en los garitos secretos que esconden fiesta... y algo más

Clandestinos: el morbo por lo prohibido

Fecha: 17/04/2017 David Arnanz / Fotos: Alberto Bernárdez ico favoritos Añadir a favoritos
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Un hotel de lujo de Madrid que oculta un elegante pub donde acuden futbolistas. Un restaurante mexicano que sorprende con un espectacular bar situado detrás de los baños. Una cabina de teléfono inglesa como puerta a una sala de lo más privada. Una discoteca subida de tono a la que se accede por una típica mercería de barrio… Vuelve a España la moda de los garitos clandestinos. ¿Contraseña? El morbo por lo prohibido. | Sigue leyendo.

Tan excitante es el recorrido como lo que te espera dentro. Entras en una taquería mexicana del elitista barrio de Salamanca de Madrid, cerca de la Puerta de Alcalá. Atraviesas el restaurante sorteando las mesas donde la gente cena. Abres la puerta de los baños –mixtos–. Al final hay otra discreta puerta negra que te conduce a un pasillo que parece más una entrada de mercancías que un acceso a una noche de juerga. Al fondo, una puerta de metal con un código de acceso y un cartel: “Prohibido el paso”. No te detengas, abre la puerta. Detrás hay una cortina de terciopelo, descórrela, entrarás en el paraíso. No es una película de espías, es la manera de acceder a un espectacular local de pijos jóvenes que disfrutan al ritmo de un musicón. “Tan divertido es el sitio como ver las caras de la gente que entra por primera vez, la gente flipa, es un ‘show’”, comenta una guapa con perlas situada junto a la cortina. Solo hay una clave: nadie entra después de las 12.

Vuelven los garitos clandestinos que nacieron con la ley seca de Estados Unidos y pisaron fuerte en España en los noventa. Veinte años lleva siendo un referente de la noche madrileña un piso en el centro al que solo se accede llamando al portero automático acompañado de gente que conozca al dueño. Se entra de madrugada y se puede salir para el aperitivo.

El mítico Hotel Suecia de la capital, donde durmieron Hemingway o el Che, también esconde un secreto. Hay que atravesar los baños de la planta baja para transportarse a un elegante club estilo años cincuenta, en el que se respira glamour: terciopelo, espejos, dorados, el discreto encanto de la burguesía, famosos… “Los futbolistas se sientan en aquella zona, más discreta”, apunta el atento e impoluto camarero mientras sirve un whisky a 15 euros. “No es un sitio secreto, pero preferimos que sea discreto”, prosigue. ¡Atención!, hay días que piden contraseña de entrada.

El morbo por lo clandestino también triunfa en Barcelona con el mítico Speakeasy del coctelero Javier de las Muelas y El Cuarto Frío, curioso bar situado tras la cocina de un restaurante en el Raval. 

Apostando por esta tendencia y el morbo por lo prohibido se acaba de inaugurar en el barrio de Lavapiés de Madrid The Secret, una discoteca con capacidad para mil personas y tres ambientes a la que se accede por una típica mercería de barrio, Medias Puri. La propietaria, Puri en persona, invita a entrar a su particular trastienda, donde se accede con unas llaves personales e intransferibles que solo se pueden conseguir dándose de alta en su web. Dentro, un espectáculo de erotismo de los creadores de The Hole calienta una noche… llena de secretos.| Sigue leyendo.

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