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El idioma secreto de las cárceles se globaliza

Código preso

Fecha: 24/01/2011 Jaime Barrientos /Ilustraciones: Luis Tinoco ico favoritos Añadir a favoritos
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Mostrar una botella hacia arriba, llevar un tatuaje en la rodilla o en el codo, lucir un pendiente con brillantes… Cada signo externo, cada señal tiene su significado en las cárceles, la mayoría de las veces relacionado con las principales monedas de cambio: drogas, cigarros y tarjetas telefónicas. Y los funcionarios lo saben. Cada penal es como un pueblo: todo el mundo se conoce y las apariencias dicen mucho. Hay reglas y códigos que es mejor no transgredir. La llegada de reclusos extranjeros ha globalizado las prisiones y también su lenguaje.

La vida dentro de prisión tiene tiempos distintos a los del exterior, normas que no valen fuera de sus patios y también lenguajes que solo se entienden en sus recintos. Con este fin existen en todas las cárceles del mundo códigos de señales y un lenguaje propio entre los reclusos, que los funcionarios intentan desentrañar aplicándose. Pueden variar de un centro a otro. Cada país, etnia o cultura tiene el suyo propio, aunque la globalización también ha llegado a las prisiones: así, el idioma secreto de los tatuajes posee rasgos comunes copiados de las mafias rusas y de los países del Este pasando por Estados Unidos y las maras (bandas) latinoamericanas. Del caló o romaní que hablan los gitanos vendría la denominación kie para referirse al jefe de un clan, o la de peluco para hablar de reloj. Muchas, en cambio, proceden del otro lado del Atlántico, como llamar guachimán a los vigilantes o referirse al alcohol que algunos destilan a partir de mondas de patata, manzanas o cualquier otra fruta, como chicha.

Hay términos clásicos, como chabolo (celda), chopano (celda de aislamiento), cunda (conducción a otro centro), perras (chivatos) o machacas (criados), que pierden su sentido cuando son descubiertos por las autoridades o son asumidas por la sociedad civil.

Los idiomas codificados sirven en prisión para hablar sobre drogas o simplemente para avisar de la orientación sexual de un interno. Así, llevar un solo pico de un pañuelo sobresaliendo del bolsillo derecho indica que se trata de un homosexual con relación estable dentro del recinto penitenciario, mientras que si se luce en el izquierdo lo que indica es “busco pareja”. Tabaco y drogas son las principales monedas de cambio, así que los códigos cambian a gran velocidad.

Más información en la revista interviú.

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Comentarios recientes

  • unodefuera 29/01/2011 14:22

    Para unodedentro y conxuro, creo que teneis toda la razon del mundo, en España mas parece un patio de colegio o un parque, la gente intentapasar el dia a dia lo mejor posible, que un dia hay obras en el patio, pues todos a mirar la obra y a opinar sobre como se hace, que otro dia hay partido, pues a opinar sobre quien ganara, quizas sea demasiado sordido y aburrido como para contarlo aqui, pero es lo que hay, sobre el mito carcelario de los codigos y esas cosas no hay mas que como su nombre indica mitos, todos los de dentro estan deseando salir, unos para cumplir la condena y los funcionarios para irse a su casa, pero no por la violencia sino por el tedio infinito que hay dentro.

    Comentario fuera de tono

  • conxuro 28/01/2011 18:41

    Tienes toda la razón, unodedentro, estos ven demasiadas películas. Claro que en la cárcel no es nada fácil la vida, pero eso de códigos no son mas que estupideces, claro que hay nombres que se le dan a las cosas diferentes a lo que se hace en la calle, pero códigos....... por favor, no engañen a la gente.

    Comentario fuera de tono

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