De la burbuja a la garita
Fecha: 25/04/2011Tiene las llaves de un puñado de chalés de ‘alto standing’, pero vive en una garita de 13 metros cuadrados. Es José Luis Gómez, el vigilante de la que iba a ser la lujosa urbanización Valle de Calpe. Sus promotores cayeron con la ‘burbuja’ inmobiliaria y a él lo dejaron sin sueldo. Le deben 25.000 euros y le quedan la garita y… un perro, su única compañía desde hace casi un año. Con los vecinos austriacos, los únicos que viven allí todo el año, no se habla.
Joaquín de Haro
El perro está atado y tranquilo junto a la caseta de 13 metros cuadrados –solución habitacional, para determinada exministra– que le sirve de vivienda habitual. “Si estoy yo aquí, no le ladra a nadie; pero si no, se pone como una fiera”, explica José Luis Gómez. El perro, Nick, es la única compañía de este hombre de 67 años nacido en Las Rozas (Madrid) pero que lleva viviendo en Alicante desde niño. Ahora, cuando tras media vida en la mar tenía por fin un trabajo en tierra, le ha caído encima la crisis del ladrillo: en 2007 se empleó como vigilante en la que iba a ser lujosa urbanización Valle de Calpe –a un par de kilómetros del centro de esta localidad alicantina–. Pero, cuatro años después, no hay urbanización, ni tiene empleo.
Los promotores –Euro Bloque SL, sociedad mercantil creada con 3.006 euros, el mínimo legal– aprovecharon la crisis para dejar construidos solo 28 de los 62 chalés comprometidos y volaron a Holanda, de donde son originarios. Despidieron –por supuesto, con cargo al Fondo de Garantía Salarial– a sus más de doscientos obreros y allí se quedó solo José Luis. “Me fueron renovando contratos, el último en agosto de 2009 –recuerda–, pero desde julio pasado no cobro un duro. Bueno, sí: los 50 euros a la semana que me da Peter de su bolsillo para que pueda comprar algo de comer y tabaco”.
Peter Van den Eynde es el apoderado de Gardema Developments, la promotora de la urbanización, otra sociedad limitada y también con administrador holandés, Arjen Frank Maatje, que se constituyó en 2004 con los típicos 3.006 euros –aunque luego amplió el capital social hasta 1.200.000– y que se encarga de vender los chalés. “Yo no tengo nada que ver con Euro Bloque –dice el apoderado a esta revista–. Solo puedo decir que estamos intentando acabar todo para vender los chalés que faltan”.
Más información en la revista interviú.







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