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Los más radicales utilizan un manual para frenar y derrotar a los policías antidisturbios.

"Debemos actuar cuatro por cada policía"

Fecha: 02/10/2017 Juan José Fernández ico favoritos Añadir a favoritos
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Las entidades independentistas llamaron a la no violencia la pasada semana, pero las fuerzas de seguridad auguran un octubre cargado de tumultos graves en Cataluña. Han detectado que activistas antisistema de diverso signo se preparan con técnicas de guerilla urbana y de manipulación mediática. Un inquietante manual anarquista y diversas experiencias en Barcelona les dan las pistas. | Sigue leyendo.

Para un grupo organizado de manifestantes que quiera desbordar a la policía, es esencial ganar en número a los antidisturbios: “Debemos actuar en grupos como si estuviéramos marcando a un delantero de fútbol, siendo tres o cuatro por cada policía”. Así lo manda Black Bloc, un manual editado para las movilizaciones que se vivieron en España en 2012, y que el pasado jueves 28 de septiembre, en una edición renovada, ha detectado la Policía Nacional circulando entre activistas antisistema de Barcelona. La nueva edición está refrescada con información sobre las once unidades de las UIP (unidades de intervención antidisturbios de la Policía) repartidas por España y todos los Grupos de Reserva de Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, así como sus formaciones típicas y sus despliegues ante los tumultos. El librillo es popular entre los radicales: solo una de las webs más frecuentadas por anarquistas registra 2.500 descargas de una copia en pdf.  

La reedición del manual en Barcelona asienta en la Policía el vaticinio de algaradas para este mes de octubre. Durante la semana anterior al 1-O, informaciones contradictorias llegaban a las fuerzas de seguridad que operan en Cataluña, según fueran del Cuerpo Nacional de Policía o de los Mossos d’Esquadra. Fuentes no oficiales de la policía de la Generalitat relataban que, si bien al comienzo de septiembre temían que el proceso independentista tendría efecto llamada para activistas antisistema europeos, habían detectado que el asunto no les interesaba a los más activos y violentos, los anarquistas italianos.

Una alerta del Gobierno central vino a contradecir el análisis de los Mossos: al menos 300 guerrilleros urbanos de diferentes formaciones antisistema europeas habían llegado ya a Barcelona la pasada semana y, según sus notas de Información, con la intención de quedarse todo octubre. De momento, sí coinciden ambas fuentes en el atractivo que el procés tiene entre jóvenes que militan en formaciones sucesoras de la antigua Jarrai, motor de la vieja kale borroka (lucha callejera) vasca. 

No violencia

Una muy firme y repetida consigna de no violencia sobrevolaba la pasada semana tanto a policías como a los independentistas de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) o la CUP. “Hoy todos sabemos que las batallas se ganan más en Twitter y los medios que a porrazos en la calle –explica un mosso experto en control de multitudes–; la violencia no tiene prestigio entre la gente; el primero que salga en una foto en actitud violenta pierde. Nosotros lo aprendimos amargamente cuando una bola de goma reventó el ojo de una ciudadana (15 de noviembre de 2012, durante una huelga general). Si en ocasiones en que nos hemos enfrentado a antisistema, en vez de cargar, hubiéramos dejado que rompieran escaparates, ellos habrían quedado como lo que verdaderamente son, y nosotros no habríamos quedado como lo que no somos”

En las UIP matizan la llamada a la no violencia: “A esa llamada de la ANC no se sienten vinculados ni los de Arran (juventudes de la CUP), ni los abertzales vascos, y menos los antisistema extranjeros”. Estas fuentes daban por seguros los tumultos, de hecho, cuando detectaron circulando entre los radicales el manual Black Bloc.

Sus autores abominan de la no violencia porque “lleva al ridículo la expresión de la revolución”, dicen en su prólogo. El libro aconseja trucos como pintar la visera del casco del agente de policía, reventar tabiques para conseguir cascotes que sirvan de munición o disparar cohetes de pirotecnia a los helicópteros para que tengan que alejarse y dejar de vigilar. Sus consejos también abordan la violencia contra otros civiles: “Si no hay medios para crear una barricada para que los coches no puedan pasar, nos dirigiremos a los vehículos con sus conductores dentro antes de que llegue la policía, y les indicaremos que, si no atraviesan su coche, este será volcado”| Sigue leyendo.

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