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Declaraciones exclusivas de Cristina Bermúdez, ex secretaria del Real Madrid

Fecha: 05/01/2009 0:00 ico favoritos Añadir a favoritos
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“Estoy asustada, temo por la vida de mis hijos. Necesito que esta entrevista se publique”. Cristina Bermúdez (Madrid, 25-2-1970), ex secretaria del Real Madrid, imputada por falsificación y conspiración para delinquir en el caso del voto por correo en las últimas elecciones a la presidencia del club, rompe su silencio.

Cristina Bermúdez Powell había trabajado toda la vida sin contrato para el Real Madrid. Su abuelo fue tesorero con Santiago Bernabéu, y su padre, Alejandro Bermúdez Ruiz, directivo de Ramón Mendoza. El 16 de mayo de 2006 entró en nómina y, dado que habla siete idiomas, se convirtió en la secretaria de Carlos Martínez de Albornoz, director general corporativo que había sido nombrado por Florentino Pérez. Cristina Bermúdez también trabajó con los ex presidentes Fernando Martín y Luis Montejano. En julio de 2006, tras las elecciones a la presidencia que ganó Ramón Calderón, Bermúdez se convirtió en secretaria de los dos nuevos vicepresidentes del club, Juan Mendoza y Juan Ignacio Rivero. Fue la secretaria encargada de redactar los contratos del Real Madrid desde que Ramón Calderón fue nombrado presidente hasta el 16 de diciembre de 2006. En esa fecha –tras la dimisión de su amigo Juan Mendoza– decidió marcharse del Real Madrid. Ella asegura que cobró 30 euros de finiquito.

Una idea para Almodóvar

Por las manos de Cristina Bermúdez pasaron todos los contratos de fichajes, traspasos y cesiones que Ramón Calderón y su director deportivo, Pedja Mijatovic, rubricaron entre julio y diciembre de 2006: “Sí, lo sé todo. Y pasaron cosas raras y mosqueantes, como la misteriosa negociación del contrato de Van Nistelrooy. Es para que Almodóvar escriba un buen guión ya que hubo de todo: lágrimas, risas, lloros”. Cuenta Cristina que en ese fichaje la comisión del representante de Van Nistelrooy cambió de un día para otro: “Subió escandalosamente 300.000 euros por orden de Ramón Calderón, que, por estar recién nombrado presidente, todavía no tenía poderes para firmar personalmente ese contrato. La comisión inicial, así estaba redactado el contrato el jueves por la tarde, era de 1.200.000 euros. Pero el viernes, después de la presentación del jugador, se nos dijo que la comisión subía de 1,2 a 1,5. O sea, 300.000 euros redondos”.

—¿Eso quién se lo dijo?

—Carlos Bucero, ayudante de Pedja Mijatovic, el nuevo director deportivo del club. Me lo comunicó por correo electrónico.

—¿Y usted qué hizo?

—Redacté el nuevo contrato y se lo pasé a mi jefe, Carlos Martínez de Albornoz, director general corporativo, que ese día se despedía del Real Madrid. Tras examinarlo, se reunió con José Ángel Sánchez, director de Marketing, y llamó a Pedja, al abogado, al jugador... Al poco rato José Ángel Sánchez y mi jefe salieron del despacho y se marcharon del club, cada uno por una puerta. Y me dejaron a mí sola. Es más, como Carlos Martínez de Albornoz se había dejado las llaves de su coche, tuve que entrar al despacho y bajárselas al aparcamiento. Cuando se despidió de mí, don Carlos me dijo: “Aguante el chaparrón y dentro de 20 minutos obedezca y haga todo lo que le digan que tiene que hacer”. Cuando Carlos Bucero se dio cuenta de que ya no estaban en el club y que no habían firmado el contrato, montó en cólera y empezó a gritar.

—¿Qué le dijo Carlos Bucero?

—Todo tipo de insultos e improperios. Hay muchos testigos: Gaspar Rosety, una camarera del Real Madrid, otro compañero mío... Me decía: “¡Hija de puta! ¡Que aparezca tu jefe y que firme el contrato!”. Esto pasó en el pasillo y la escena subió de tono. Yo perdí los nervios y empecé a llorar. Entonces Pedja Mijatovic salió del despacho y calmó a su esbirro –yo no sé llamarlo de otra manera–, me pidió perdón y me dijo que yo no tenía la culpa. Esperó hasta que me tranquilicé y me pidió que localizara a Carlos Martínez de Albornoz. Cuando lo hice, don Carlos me dijo: “Usted, tranquila; diga que no me ha encontrado y haga lo que le manden”.

—¿Y qué le mandaron?

—Cambiar el encabezamiento del contrato. Quité los nombres de Carlos Martínez de Albornoz y de José Ángel Sánchez y puse a Ramón Calderón y a Juan Mendoza, vicepresidente que ese día estaba fuera de Madrid. Y la comisión pasó de 1.200.000 euros a 1.500.000. El contrato se lo llevamos a Ramón Calderón a su casa y lo firmó como a las 10 de la noche.

—¿Y esos 300.000 euros extra para quién eran?

—Hay más gente que piensa lo mismo que yo. No sé si se los repartieron Badini, Bucero, Mijatovic o Calderón. No sé cómo lo hicieron, pero fueron 300.000 euros redondos. Todo fue muy raro. Cuando se negocia, si te sale mal, te quedas igual. Y si sale bien, nunca aumenta el precio. Y esto lo sabíamos más empleados del Real Madrid. Lo que está claro es que Ramón Calderón lo sabía todo, lo permitió, lo autorizó y firmó el nuevo contrato.

Cannavaro, siete representantes

Cristina Bermúdez también alucinó al ver en qué circunstancias se produjo el fichaje de Cannavaro por el Real Madrid: “Lo normal es que el futbolista venga con un representante y un abogado. En cambio, con Cannavaro aparecieron multitud de representantes: siete por la mañana y cinco por la tarde. Y uno de ellos era yugoslavo, algo que a todos nos sorprendió y nos pareció raro”.

Cuenta Cristina que la negociación para contratar al internacional italiano fue tan larga que incluso se las tuvo con el representante de Cannavaro: “A Gaetano Fedele tuve que engancharle del cuello, ya que eran las 10 de la noche y seguía mandando faxes y no firmaba el puto contrato”. Según Cristina Bermúdez, el Real Madrid pagó de comisión por ese fichaje “entre dos millones y dos millones doscientos mil euros”. Y añade la veterana ex empleada del club: “No sé cómo se lo repartieron, pero no vendrían los siete representantes para llevarse diez euros cada uno”.

Consultado el Real Madrid sobre estas aseveraciones, el departamento de prensa asegura que “pasan” de lo que diga Cristina Bermúdez, ya que ahora les preocupan “cosas más importantes”, como el problema jurídico que se le ha planteado al club, que pretende inscribir en la Liga de Campeones a dos de sus recientes fichajes, Lassana Diarra y Huntelaar, mientras la UEFA sólo autoriza a uno de ellos.

Situaciones sospechosas

Hay más situaciones cuando menos curiosas que Cristina Bermúdez guarda en su memoria: “En los fichajes de Mijatovic he visto cosas de todos los colores. Extrañas, como poco. Como comprar jugadores a 20 millones de euros cuando costaban siete. Gago costaba cinco millones de euros en septiembre de 2006, y el Real Madrid en diciembre pagó 20, lo que publicó el ‘Marca’. E Higuaín costaba siete en septiembre y en diciembre se pagó lo que se pagó, alrededor de los 20”. La ex secretaria del Real Madrid califica estas situaciones de sospechosas: “No lo puedo llamar de otra manera para no ser demandada por nadie. No puedo decir que nadie haya robado, pero...”.

Cesión de Jurado al Atlético

Dice Cristina Bermúdez que en los fichajes que realizaba el director deportivo, Pedja Mijatovic, todo era diferente: “Al representante de Diarra le tuvo tres días en el Bernabéu sin comer ni beber hasta que firmó”. Pero hoy lo más pintoresco que recuerda es cómo se produjo la cesión del futbolista José Manuel Jurado al Atlético de Madrid: “En todos los casos posibles, el Real Madrid siempre perdía dinero. La abogada del club, Pilar Teruel, discutió muchas veces ese mes de agosto con Carlos Bucero, ya que no entendía cómo podíamos redactar un contrato tan tremendamente nefasto para el Real Madrid. Pero al final tuvo que ceder ya que, como yo, era una empleada del club”.

En busca y captura

El 15 de diciembre pasado el juzgado número 25 de Madrid dictó orden de busca y captura contra Cristina Bermúdez. Ese juzgado instruye el caso del presunto fraude masivo del voto por correo en las últimas elecciones a la presidencia del Real Madrid. En el caso Cristina Bermúdez está imputada por falsificación y conspiración para delinquir. Dos días más tarde del edicto judicial, Cristina se personó en la sede judicial de plaza de Castilla y la policía la detuvo: “Aluciné cuando me dijeron que la orden de busca y captura era porque debía designar a un abogado. Nombré uno de oficio, porque no me puedo permitir uno de pago. Como desde hace tiempo tengo depositada una fianza de 72.000 euros, los ahorros de toda mi vida, me soltaron. Lo que están haciendo conmigo es una persecución”.

Cristina es una de las testigos clave en el juicio por un presunto delito de falsificación de votos por correo en esas elecciones. Desde hace dos años y medio está imputada. Su testimonio ha servido para acusar a la candidatura de Juan Miguel Villar Mir de un fraude masivo. “Se me acusa de falsificación, pero hace un año superé una pericial caligráfica y quedó claro que de mi puño y letra no hay ningún voto falso de los 500 que el juez tiene en su poder”, dice la ex secretaria blanca a interviú.

—¿Usted no manipuló ningún voto?

—No. Lo que sí hice fue cumplir órdenes de mi jefe, Carlos Martínez de Albornoz, y rellenar unos 3.000 sobres. Directamente no se nos dijo, pero todos sabíamos que Villar Mir era el candidato elegido para la continuidad del sistema de Florentino. No cometí ninguna irregularidad, ya que era secretaria del director general del Real Madrid y hacía lo que decía mi jefe. Pero yo estoy imputada, y mis jefes, Carlos Martínez de Albornoz y Manuel Redondo, no.

—La acusan de que sacó cajas del Bernabéu con votos falsos.

—Eso dicen otros empleados y ex compañeros, pero no es verdad. El último día de julio de 2006 se organizó la mudanza de don Carlos, mi jefe, y cumpliendo sus órdenes saqué una caja con dos de sus trofeos. Pero en esa caja no había 2.500 votos falsos. Además, la gente de Calderón la registró de arriba abajo antes de que saliera del club.

—¿Quién montó la trama del voto por correo?

—Ramón Calderón, porque estaba en la junta directiva de Florentino Pérez y sabía muy bien cómo llegó Florentino a la presidencia. Y si no sabía lo que estaba pasando en el club, se lo imaginó y acertó.

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