Desalojos a puñetazos
Fecha: 29/12/2011El gimnasio madrileño Barceló está en el centro de la ‘operación Edén’. Su propietario es Lauro Sánchez Serrano –uno de los principales encartados– y en él se cerraban toda clase de negocios legales e ilegales. Allí, según la policía, se podían contratar voluntarios –entre los que hubo varios policías– que desalojaban a las bravas edificios ‘okupados’. El sumario recoge, al menos, un episodio de estas características
El boxeador profesional y campeón de España Pablo Navascués fue detenido en el marco de la ‘operación Edén’.
Dos hermanos madrileños, Juan Carlos y Luis Miguel, fueron detenidos el pasado mes de octubre en una de las fases de la operación Edén. Están acusados de encargar el desalojo a golpes de un edificio de su propiedad, que había sido tomado por un grupo de okupas. El organizador del desalojo fue, según las diligencias policiales, el boxeador campeón de España Juan Pablo Navascués, que también fue arrestado, acusado de amenazas y coacciones.
La operación Edén, dirigida por el juez Santiago Torres y que ha supuesto la desarticulación de varias organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, blanqueo de capitales y otros muchos delitos, ha puesto al descubierto a los distintos grupos delictivos que controlaban la seguridad de los locales nocturnos de Madrid. Uno de esos grupos es al que la policía denominó en las diligencias “el de los boxeadores”, y su base de operaciones es el gimnasio Barceló, propiedad de Laurentino Sánchez Serrano, Lauro –encarcelado por tráfico de drogas–, y en el que se entrena y trabaja el citado Juan Pablo Navascués, hombre de confianza de Lauro.
Según consta en las diligencias policiales, “el gimnasio Barceló es el lugar donde se cierran este tipo de negocios dirigidos a conseguir mediante la coacción, intimidación o violencia física el cobro de deudas u otras actividades ilícitas”. De hecho, tras las detenciones de Navascués, su entrenador –José García Valenciano– y varias personas más relacionadas con el gimnasio, el establecimiento ha pasado a estar controlado por un administrador judicial.
Los encargados de las pesquisas creen que el gimnasio Barceló –el más prestigioso de Madrid entre los practicantes y aficionados al boxeo– era el lugar al que acudían, por ejemplo, todos aquellos que querían cobrar deudas de manera rápida y al margen de cualquier procedimiento legal. Y allí acudieron también en octubre de 2009 dos hermanos, propietarios de un inmueble ubicado en el número 26 de la calle María Zayas, en el madrileño barrio de Tetuán. El edificio había sido ocupado por “cinco o seis punkies guarretes y españoles”, según los describe uno de los implicados en una conversación intervenida por la policía.
Reportaje completo en la revista interviú







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