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Dossier: la Yihad en España

Fecha: 17/03/2008 1:00 Luis RENDUELES / Manuel MARLASCA ico favoritos Añadir a favoritos
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Cuatro años después del 11-M, el fanatismo yihadista sigue siendo una amenaza para España. Muchos integristas se declaran dispuestos a matar, pero no saben cómo. La policía trata de detenerlos antes de que estén listos. La última gran operación se desarrolló en un barrio barcelonés poblado por paquistaníes...

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La policía busca `grupos de solteros´

Cuando los integristas islámicos deciden dar un paso más, siempre se forma lo que los servicios antiterroristas llaman “el grupo de solteros”. Dejan a sus mujeres e hijos, descuidan sus empleos y se aíslan todos juntos, recluidos en pisos donde reciben charlas y ven vídeos durante horas. Policía, Guardia Civil y CNI intentan desde el 11-M frenar a los grupos integristas en ese punto, una vez que tienen decidido matar y antes de que tengan explosivos.

La mujer de Hassan Mordoude, una súbdita marroquí que vive en Cataluña con ayudas de la Generalitat, no sabía nada de él mucho antes de que fuera detenido en Siria –en abril de 2004–, devuelto a Marruecos –enero de 2005– y procesado en España por integración en un grupo terrorista –octubre de 2007–. Mordoude, como Hassan Hssiisni, que se inmoló en en Faluya (Irak) en un atentado suicida, formó parte en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) de un “grupo de solteros”, según el nombre que le dan los expertos antiterroristas españoles. “Se van de casa, sus mujeres no saben nada de ellos, dejan de ir al trabajo. Viven juntos y aislados. Ven vídeos y escuchan charlas durante horas”, explica un oficial. En uno de esos pisos de soltero, la Guardia Civil encontró decenas de cintas y vídeos y una nota manuscrita: “Los disparos de mi metralleta en una noche oscura serían mejor que las risas durante las fiestas; llevarme bombas en mi hotel sería más gozoso que dormirme. (...) Escribo la historia de mi lucha con mi sangre, puesto que la prueba de serme sincero es prepararme con las armas; mi metralleta dispara sonriendo”. De allí, los jóvenes musulmanes residentes en Cataluña salían hacia Irak, donde dos de ellos: Hssiisni y Belgacem Bellil, protagonizaron atentados suicidas.

“El 11-M fue un golpe brutal, pero de los golpes también se aprende. Ahora ya buscamos esos perfiles, esos grupos de solteros, comportamientos sospechosos, gentes que vienen de zonas en conflicto”, subraya un oficial de inteligencia que insiste en que la forma de actuar –no quiere llamarlas operaciones preventivas– ha cambiado. Ahora se detiene a integristas cuando están preparando sus golpes y aún no tienen explosivos, ni medios... La Audiencia Nacional también ha cambiado su criterio y condena por integración en grupo terrorista a los islamistas, aunque no les encuentren armas.

¿Cuánta gente hay en España que vea esos vídeos de decapitaciones, que escriba en su casa notas de testamento, como uno de los detenidos en Ceuta (operación Duna, 2006), antes de empezar a matar? ¿Cuántos recitan las poesías de caravanas de mártires, la cinta de los asesinos del 11-M que se encontró también a un grupo islamista en Cataluña? Nadie quiere dar una cifra. “Estamos ideológicamente peor que antes del 11-M. Ahora somos objetivo fijo y declarado de Al Qaeda. Salimos en casi todos los vídeos”, explica un mando antiterrorista, que confía en la política de detenciones anticipadas: “La amenaza que tenemos es teórica, no operativa”. Grupos de jóvenes que se calientan en una mezquita, charlas entre tés con internet a pleno rendimiento… “Tenemos mucho vapor de agua”, asegura uno de los oficiales especializados en terrorismo islamista. “Hay mucha gente que dice: «Hay que hacer algo, hay que hacer algo ». El tema es que alguien, como hizo ‘el Chino’ en el 11-M, les oriente y les diga: «Hay que hacerlo así»”. Las zonas de mayor riesgo son Cataluña y Levante, según coinciden policía y Guardia Civil. También Ceuta y Melilla. La policía desmanteló en 2006 un grupo que pretendía volar el recinto ferial de Ceuta. Hablaban de ello, habían anunciado que lo harían, que sería inminente. Pero tampoco esta vez se les hallaron explosivos.

¿Cuándo un bocazas deja de serlo para convertirse en terrorista? “No todo el vapor de agua se condensa en la atmósfera. No todo acaba siendo lluvia”, subraya un guardia civil. Depende, por lo tanto, de la atmósfera. De las compañías, de las circunstancias personales, de la familia, del trabajo… Cada integrista es diferente. Los condenados por el 11-M eran universitarios y albañiles, peritos y chapuzas a domicilio.

El vapor de agua se estaba condensando en Burgos en torno a Abdelkader Ayachine y Wissam Lofti, carnicero argelino y su amigo marroquí. Allí, el primero, que estuvo en prisión tras matar a su cuñado por un asunto doméstico, ya fabricaba sus propios vídeos llamando a la guerra santa. En uno de ellos incluso aparece con su hijo mayor. Tenían también manuales para fabricar explosivos. Y con una novedad, ya no hace falta ir a Afganistán ni a Irak para convencerse. En los pisos de solteros, como el de Burgos, basta con ver vídeos y escuchar sermones.

Ayachine, también aficionado a la pornografía infantil, y Lofti siguen en prisión; sus otros cuatro compañeros están ya en libertad. La detención en Barcelona de otro grupo de solteros, paquistaníes, el mes pasado, después de que un confidente –uno de los seis que se iban a convertir en terroristas suicidas– avisara de un triple atentado en el metro de Barcelona el fin de semana del 19 al 20 de enero (ver recuadro), concluyó con la libertad de varios de ellos y cierto escepticismo porque no se encontraron explosivos en su poder. Es el problema del vapor de agua antes de ser lluvia. No siempre hay pruebas ni certezas. Algunos de los solteros vuelven a la calle ante las quejas de algunas asociaciones y la incomprensión general. “La alternativa a esta situación de trabajo creada después del 11-M es esperar a que algunos de estos tengan explosivos ya en su poder. Y en ese caso tardan días, no como hace ETA, en matar. Así que nos despertaríamos con otra lluvia de doscientos muertos encima de la mesa”. Y nadie, salvo grupos de solteros dispersos por toda España, quiere eso.

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