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Los nombres de muchos alcaldes contrarios a la independencia están en un informe por posibles delitos de odio y amenazas presentado por el PSC a Fiscalía la pasada semana.

Ediles en peligro por el 1-O

Fecha: 19/09/2017 Juan José Fernández / Foto: Mili Berenguer ico favoritos Añadir a favoritos
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Los alcaldes socialistas son el objetivo casi único de estas intimidaciones porque, en toda Cataluña, y salvo una alcaldía del PP, todos los ayuntamientos no gobernados por Esquerra, comunes, convergentes o la CUP son del PSC, partido que guarda aún una nutrida base municipalista. | Sigue leyendo. 

El fin de semana posterior al 1-O, comienzan las fiestas de la Virgen del Rosario en Gimenells i el Pla de la Font, localidad de Lleida cuyo término linda ya con Aragón. Y puede que el ambiente no sea muy propicio a la celebración si, como se temen algunas fuentes policiales, se extienden por las calles de Cataluña la frustración y la tensión por un referéndum imposible. 

De tensión ya sabe bastante el alcalde de Gimenells, el socialista Dante Pérez, a quien el independentismo pone a escurrir por ser uno de los pioneros en la resistencia del PSC a las ilegalidades que se están viendo en Cataluña. De hecho, su postura le pasa la factura de un coste personal: ha perdido amigos, y ha sufrido incluso alguna ruptura familiar. “Como le pasa a mucha gente en Cataluña. Es inevitable que, cuando entras en política, por alguna razón u otra, alguien deje de hablarte”, explica quitándole importancia, y añade: “También ganas amigos por otra parte. Lo bueno es que, el que tuviera dudas, ya no puede tenerlas: toda España puede ver que se puede confiar en el PSC para la defensa de la legalidad”

A Dante Pérez “gente anónima” le ha llamado “traidor”, “vendido” y “botifler”. Pero es más grave el “cuídate” con que le amenazan los más radicales. Pérez es, al fin y al cabo, uno de los 122 alcaldes socialistas catalanes que sufren presión. Los nombres de muchos están en un informe por posibles delitos de odio y amenazas presentado por el PSC a Fiscalía la pasada semana.

“No deberían ni poder salir de casa. Se los tendría que echar del pueblo y requisarles sus bienes (...) que se fueran con una mano delante y otra detrás (...) y, puestos a ser violentos, una buena paliza; y si dividen al pueblo, fusilarlos”, le ha deseado un fanático en Facebook al alcalde socialista de la localidad pirenaica de Bagá. “Charnega de mierda, no os queremos en Cataluña. Fuera de aquí, muertos de hambre”, le ha espetado alguien del mismo pelaje y por la misma vía a Núria Parlón, alcaldesa de Santa Coloma. Fue poco antes de que el diputado socialista por Tarragona Carles Castillo denunciara que otro radical había colgado en internet una foto de dirigentes socialistas catalanes junto a la imagen de una soga de horca. 

Los alcaldes socialistas son el objetivo casi único de estas intimidaciones porque, en toda Cataluña, y salvo una alcaldía del PP, todos los ayuntamientos no gobernados por Esquerra, comunes, convergentes o la CUP son del PSC, partido que guarda aún una nutrida base municipalista. 

A estos alcaldes la presión no les pilla de nuevas. Llevan ya meses preparándose, desde que el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, comenzó a reunirlos para hablar de lo que se les venía encima. A los escépticos del pasado invierno, Iceta ahora se lo suele recordar con una broma: “Iceta, profeta”.

Sin policía

“Esta presión es fruto de la irresponsabilidad de Carles Puigdemont –dice el alcalde Dante Pérez–, porque, contra lo que está diciendo, no todo el mundo tiene la capacidad de tomarse con serenidad sus llamamientos a que nos interpele la gente por la calle. Ese señor es un irresponsable”

En la Cataluña interior abundan los pueblos como el suyo, que viven del turismo de paisajes y naturaleza y de la agricultura y la ganadería, en este caso cereal , fruta y porcino. Gimenells es tan pequeño, con 1.150 habitantes, que ni siquiera tiene policía local, ni menos aún una dotación de mossos d’Esquadra. 

El día 1 de octubre, no sabe Dante Pérez cómo se las compondrán los secesionistas para montar su votación. Él no va a poner instalaciones a su disposición. “Y la Generalitat hace tanto tiempo que no invierte aquí –ironiza– que solo tiene dos locales, pero en estado ruinoso”.

El caso es que las llamadas al escrache de Puigdemont, y los anuncios de movilizaciones y protestas de la CUP contra los alcaldes que no colaboren con el referéndum han terminado de complicar la vida de la policía catalana de cara al 1-O. “Nos cae en la mesa un nuevo problema de seguridad: proteger a los ediles no independentistas”, observa con fastidio un veterano de las áreas de Seguridad Ciudadana de los mossos. Y eso con un despligue que no cubre todo el territorio. 

Dante Pérez cree que el 1 de octubre, los mossos “al final obedecerán a quienes juzgan e interpretan las leyes, que son los jueces. Creo que no cabe otra que hacer lo que dictaminen los tribunales”. Los sondeos que ha realizado entre sus amigos del Cuerpo le han dejado convencido. | Sigue leyendo. 

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